Guiomar Cuesta Escobar en el mundo del libro en Iberoamérica

1975, el Año Internacional de la Mujer y los inicios de una labor de 50 años de Guiomar Cuesta Escobar por las mujeres poetas colombianas

La lucha de la poeta y editora, Guiomar Cuesta Escobar por abrirle el camino a las poetas colombianas, nace en 1975, el Año Internacional de la Mujer. Ella conoció a través de los documentos de las Naciones Unidas y de la OEA, la difícil y compleja situación de la mujer en Colombia y en Iberoamérica. Su primera reacción fue escribir el poema: Mujer América América Mujer, el cual fue publicado en distintos periódicos y que El Tiempo destacó el 16 de octubre de 1977, bajo el título: Los derechos de la mujer se defienden también con poesía. El libro que lleva el mismo título se había presentado unos días antes, en el Planetario de Bogotá y fue publicado por la Editorial Pluma.

Otro factor fundamental para la toma de conciencia de Guiomar Cuesta acerca de la problemática de la Mujer, fue su Tesis de Grado, titulada: Dos periódicos colombianos y la imagen de la Conferencia del Año Internacional de la Mujer, para graduarse como Comunicadora Social en la Universidad Javeriana de Bogotá, 1977. Analizó el contenido de las noticias y artículos que tanto La República como El Tiempo publicaron en el mes en el cual se desarrolló la Conferencia de la Mujer en México y el impacto de este análisis fue tan fuerte, que empezó a buscar toda la bibliografía que en aquel momento existía sobre el tema y aflora toda su inconformidad con el sistema. Así, secretamente, nace el propósito de trabajar por las poetas colombianas y derribar los muros que les impedía posicionarse como verdaderas creadoras y poetas. Guiomar Cuesta Escobar, es Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua, desde diciembre de 2017. Y desde este espacio viene trabajando por la integración de las poetas a esta importante institución. Como es el caso de nombramiento de la escritora afrocolombiana Mary Grueso Romero y de la nativa, Bárbara Muelas, el pasado 9 de diciembre, como Miembros Correspondientes. Hoy día, 12 poetas que asisten al Encuentro de Poetas colombianas del Museo Rayo, hacen parte de la Academia.

1987, Integración de Guiomar Cuesta Escobar al Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo

La poeta, Guiomar Cuesta Escobar llega al Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, en Roldanillo, Valle del Cauca, cuando la escritora, Teresa Rozo Moorhouse, la visitó en Bogotá, luego de haber leído su libro: Mujer América – América Mujer (1), deseosa de conocer la revolución que había ocurrido en Colombia con la Mujer, de la cual ella no había sido partícipe, cuando vivió en su país. Quería hacer como tesis de grado para su Maestría en Literatura, una Antología de poetas colombianas. Teresa Rozo llega a Bogotá en 1987, visitó junto con Guiomar Cuesta a la poeta, Maruja Vieira y ella les habló del Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo y las puso en contacto con su directora Águeda Pizarro y con el Maestro Omar Rayo.

Desde ese momento, hasta 1995, Teresa Rozo y Guiomar Cuesta se dedicaron a localizar a las poetas que integraron la Antología: Diosas en bronce. Poesía contemporánea de la Mujer colombiana (2). Guiomar Cuesta, desde esa fecha, participa en este Encuentro y ha asistido
sin interrupción hasta el 2024. Allí tuvo la oportunidad de conocer a las poetas afrocolombianas, María Teresa Ramírez Nieva, Elcina Valencia, Mary Grueso Romero, Lucrecia Panchano, entre otras.

Importancia del Encuentro de Poetas Colombianas en el reconocimiento y publicación de las poetas afrocolombianas

Para Guiomar Cuesta, la realidad de las publicaciones que llevan a la verdadera igualdad de género, comienza con las Ediciones Embalaje del Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, a partir de 1988, con la presentación del libro de la poeta afrocolombiana María Teresa Ramírez, La noche de mi piel. En 1989 las Ediciones Embalaje le publican a la poeta afrocolombiana, Ana Milena Lucumí, su libro: Lunamar. Y en 1992, Ediciones Embalaje edita: Todos somos culpables, de la poeta afrocolombiana, María Elcina Valencia Córdoba.

Como el Encuentro de Poetas Colombianas es un microcosmos de la poesía de la mujer en Colombia, nos dice su directora, Águeda Pizarro, la presencia de las negras en el Encuentro es la prueba de dos cosas: La fuerza incontenible de su poesía y la falta de comprensión de su alcance e importancia. Nos demoramos en denominar a tres de estas mujeres extraordinarias: María Teresa Ramírez, Mary Grueso y Elcina Valencia, “Almanegras”, en el XXIII Encuentro, en el 2007, para establecer una equivalencia entre ellas y las “Almadres”, como Meira Delmar y Matilde Espinosa. (3)

Así mismo, esta superación en parte, del crudo misoginismo poético masculino, fue logrado gracias a los 40 años de los Encuentros de Poetas Colombianas del Museo Rayo, que se han celebrado sin interrupción, en Roldanillo, Valle del Cauca.

2002: Creación de Apidama Ediciones:

En el 2002, Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo fundaron Apidama Ediciones, puesto que compartían el mismo propósito, publicar a las poetas colombianas con muy buenas ediciones, con excelentes contenidos, revisando muy bien sus textos, sus portadas y su diagramación. Al integrarse al Encuentro de Poetas Colombianas, Guiomar Cuesta se dio cuenta que hacían falta obras que impactaran, tanto por su contenido como por su presentación. Sin un libro bien logrado editorialmente, nunca las poetas serían bien reseñadas y valoradas. En 23 años este sello ha publicado 91.180 libros.

Origen del nombre de Apidama

APIDAMA es palabra de la lengua chibcha. La raíz API significa abeja y Dama: Mujer. El logotipo de la Rana completa la simbología, con el concepto que de ella tuvo la cultura muisca, como imagen de la mujer, de la fertilidad y fecundidad de la tierra.
APIDAMA entiende que este nuevo milenio es el milenio de la mujer, en la educación, en el conocimiento y en los distintos aprendizajes de carácter espiritual. La poesía escrita por las poetas colombianas y en general Iberoamericanas, en las últimas décadas, marca un hito de profundidad y un nuevo canon poético en nuestra lengua castellana. Por esta razón Apidama ha creado unas líneas editoriales como son la Colección Poetas del Nuevo Milenio, y la Biblioteca de Escritoras Afrocolombianas, en la cual las poetas publicadas son mujeres.

2004 Publicación de la Antología: Tierra, Agua, Aire, Fuego e Infinito.
Cinco grandes poetas colombianas: Matilde Espinosa, Meira Delmar, Maruja Vieira,
Dora Castellanos y Olga Elena Mattei.

Con esta Antología: Tierra, Agua, Aire, Fuego e Infinito, publicada en el 2004, se confirma la revolución más importante que ha ocurrido en Colombia, silenciosa e irreversible, la de las mujeres, puesto que, en una sociedad históricamente patriarcal, que las mujeres publicaran sus libros de poemas, era impensable. Las poetas aquí publicadas, buscaron en la primera mitad del siglo XX, legitimar su palabra, entonces en esa búsqueda de su propia voz, y al margen del canon, alcanzaron unas obras posmodernas. (4)

Meira Delmar, en 1977, inaugura con su poema “Tú me crees de piedra”, la reafirmación de su ser de mujer que sabe amar y reclama poder expresar su amor. El yo lírico, con su conciencia de su capacidad de amar, la pone en un plano superior al hombre.
Andrés Holguín nos dice en “Literatura y pensamiento, 1886- 1930”: Nuestra lírica ha sido creada al margen de la historia, de ahí que sus grandes problemas, como los conflictos de los indígenas y campesinos, no aparecen en sus obras reflejados. (5). Y será Matilde Espinosa, quien militó en el partido comunista, sin ningún temor al statu quo, la primera poeta social de Colombia. Sus inicios como poeta datan de 1923, y antes que cualquier poeta colombiano asumiera este tipo de poesía, ella con su obsesión por las causas humanas, le venía de su niñez, los indígenas, las mujeres campesinas y lo más desfavorecidos, fueron la razón de sus poemas. (6). Dora Castellanos, una maestra del soneto, del dominio y del manejo de la poesía. Olga Elena es la poeta del Cosmos. Pionera de la Anti-poesía en Colombia. Conferencista de arte, astronomía y culturas antiguas; crítica musical, periodista y modelo.

Apidama Ediciones y su Labor editorial
con las Mujeres Poetas afrocolombianas a partir del 2008

Guiomar Cuesta Escobar y Alfredo Ocampo Zamorano, en el 2007, vivieron en Kigali y en
Nairobi, por una asesoría que el profesor Alfredo Ocampo realizó para la Universidad de
Tulane de Nueva Orleans, en África. Al regresar a Colombia se dieron cuenta que estaban de
espaldas a la herencia africana. Y publicaron las dos Antologías de Mujeres Poetas
Afrocolombianas, que a continuación se reseñan:

2008, ¡Negras Somos!
Antología de 21 Mujeres Poetas de la Región Pacífica

¡Negras somos! es una antología de 21 mujeres poetas afrocolombianas de la Región Pacífica, compilada por los poetas Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo, y es una de las primeras, por no decir que la única antología de poesía de mujeres del Pacífico colombiano, de aquel momento. En ella reúnen a poetas negras, nacidas antes de 1940 hasta la década del 70. Se publicó inicialmente, a través del Programa Editorial de la Universidad del Valle. Y a partir de octubre de 2013, Apidama Ediciones, es la encargada de publicar en forma independiente y exclusiva: ¡Negras Somos!

2010 Antología de Mujeres Poetas Afrocolombianas.
Ministerio de Cultura. Tomo XVI

En el 2010, la Ministra de Cultura, consciente de la novedad que implicaba esta Antología, la incluye como el Tomo XVI de una hermosa Caja: Biblioteca de Escritores Afrocolombianos, donde Guiomar Cuesta reunió a 58 mujeres poetas afro de todo el país. El Ministerio de Cultura publica 4.200 cajas con esta Antología. En el 2012, en el marco del Plan Nacional de Lectura y Escritura: Leer es mi cuento, Fundalectura y el Ministerio de Educación compraron 1.250 ejemplares. En marzo de 2013, adquirieron 13.500 Antologías. En octubre de 2013, otros 1.200 ejemplares, para un total de 20.150 libros publicados de este Tomo XVI. Y la adquisición que hicieron de ¡Negras somos! fue de 23.200 ejemplares.

Mabungú. Triunfo, poemario bilingüe, en palenque y español, de María Teresa Ramírez Nieva

Otro libro que el Ministerio de Educación y Fundalectura compraron fue Mabungú. Triunfo, poemario bilingüe, en palenque y español, de María Teresa Ramírez Nieva. En esta obra, la poeta crea imágenes de los vocablos y sonidos africanos, con palabras que muestran la nostalgia por la cultura ancestral, cuya huella imborrable llevan los afrodescendientes en su ADN. En total se han publicado 21.200 ejemplares de Mabungú. Triunfo, los cuales fueron adquiridos por el Ministerio de Educación y Fundalectura, en su Colección Leer es mi cuento.

La importancia del Ritmo Anfíbraco en la poesía castellana

El prólogo de estas Antologías tuvo un gran impacto en los críticos nacionales e internacionales, los cuales se volcaron a estudiar a las poetas afrocolombianas. Y la esencia del prólogo se resume de la siguiente manera: Para lograr una mayor compenetración, conocimiento, y disfrutar en especial de los poemas de las mujeres afrocolombianas, estimamos conveniente aclarar las bases de lo que nosotros llamaríamos la estructura rítmico musical del poema. (7). Especialmente, queremos destacar este elemento poético, puesto que representa una de las claves más importantes que identifican el aporte de la poesía afrocolombiana, a la Literatura castellana (8).

Por prosodia entendemos, en este caso, realidades ancestrales subyacentes en el lenguaje humano. Su acentuación, su entonación y los variados énfasis en los sonidos vocales y consonantes del idioma. La sintaxis, la duración de la frase, la melifluosidad y acentuación, y las pausas que se introducen (9). Y finalmente, lo más importante: Su frecuencia rítmica. Que repetidamente en la tradición africana se identifica con el uso del tambor, especialmente para las ocasiones más importantes, aquellas que marcan transiciones vitales y celebraciones familiares y comunitarias.

Por otra parte, nuestra poética afrocolombiana, presente en los poemas de esta Antología, tiene varias vertientes: El llamado Renacimiento de Harlem, (Aprox. 1919-1939). A partir de los años veinte se reconoce, a un movimiento de renovación artística afro estadounidense de gran creatividad, radicado especialmente en el Barrio Harlem de la ciudad de Nueva York (10).

Luego viene el Movimiento llamado Negritud, que se inicia en París a partir de la década de los años treinta. Dos poetas lideran este movimiento: Léopold Sédar Senghor (1906-2001) de Senegal y Aimé Cesaire (1913-2008) de Martinica. Se desarrolla en París durante la década de los años treinta, donde coinciden estos dos poetas provenientes de las entonces colonias francesas. Junto con Guianan Léon Damas, fundan la Revista L’ Etudiant Noir. Este Movimiento representa una diáspora africana en reacción contra el colonialismo y el racismo francés, pero adaptan este idioma como su medio de expresión. (11).

Luego viene el Movimiento del Negrismo, y vinculado a este movimiento evoluciona el concepto de Negrismo, que se inicia en Cuba en 1921, para celebrar la música, el ritmo, el folklore, la poesía y el arte afroamericano. Y pasa luego a Colombia, Puerto Rico y al resto del Caribe. (12).

Las poetas estudiadas en nuestras dos Antologías, llenan un vacío, en cuanto a la presencia y al reconocimiento de las poetas mujeres afrodescendientes, en la producción literaria colombiana. Con estas Antologías estamos reconociendo el hecho de que en nuestro país se presenta un verdadero fenómeno, y es la aparición de un Movimiento Poético, con una masa crítica de magníficas poetas, profesionales en su oficio, con una procedencia africana común.

Estas poetas afrocolombianas están renovando y subvirtiendo con su obra, el viejo canon de poesía. Ellas, no sólo recogen la tradición rítmica de la poesía que heredaron de sus vertientes africanas, trasmitida en forma oral y musical, sino que establecen una nueva perspectiva con su dicción, intención y transignificación (13).

Pero, a pesar de haber tratado de que olvidaran sus lenguas de origen y que solo utilizaran el castellano, con todo y esta violación de uno de los derechos humanos fundamentales, con su
interpretación prueban, que no se logró borrar ni la prosodia ni la dicción de las personas traídas como esclavos, de las diferentes etnias africanas al continente americano.

Nos centramos y enfatizamos en esta Rítmica de la estructura poética, por considerar que ella es importante para entender las fuentes de la tradición musical africana. Porque es en el ritmo autóctono de la poética afro en las Américas, como se ha advertido, repetidamente, en donde se escucha la percusión de los tambores africanos.

El leguaje de tambor no es una especie de alfabeto Morse, como a veces se ha creído por ignorar la concepción africana, sino la encarnación directa y natural de la palabra, dirigida a los oídos y no a los ojos, como la escritura alfabética. (14)

Y, en especial, como dice Nicolás Guillén: Yoruba soy, / cantando voy, / llorando estoy. / Y cuando no soy yoruba, / soy congo, mandinga, carabalí… O como lo canta nuestra poeta Mary Grueso en su gran poemario: Metáfora del Tambor / Negra Soy. O como ha dicho igualmente otra de nuestras poetas Almanegras, Elcina Valencia: Cuando el resonar del sonido del tambor de mis abuelos/ me hizo conocer el sonido y el silencio, / aprendí a cantar para llevar mensajes a los pueblos olvidados…

El ritmo está presente en todas las expresiones de la vida del africano y logra mantener los caracteres básicos de su identidad, aún cuando estos se alteren por los avatares de la diáspora… (15). Ya que todo este ritmo se involucra y nace del lenguaje y pronunciación de su gente y de su propia identidad, de la utilización de la onomatopeya y de las palabras musicales inventadas, y en sonidos ricos en sensualidad y de percusión propias y naturales, que brotan de lo profundo del ser y que trasladan la armonía del ancestro africano, a este Nuevo Mundo.

Nótese en los poemas de las mujeres y hombres afrocolombianos, el uso del Anfíbraco, que no aparece en las llamadas combinaciones tradicionales castellanas. El ritmo Anfíbraco, está formado por tres golpes de tambor: Uno suave, seguido de uno fuerte, y termina en uno suave; ritmo muy común en las danzas tradicionales de muchas etnias africanas así: El golpe suave del pie derecho sobre la tierra, seguido de un golpe fuerte del pie izquierdo y termina con otro suave del derecho. Este ritmo con un pie de cuatro sílabas, aparece en el Bullerengue clásico. Y hace parte del ritmo en la melodía de la danza de esta composición musical afrocolombiana de nuestra Región Pacífica.

De los análisis y la presentación, aquí resumidos, se propone una conclusión: La preponderancia del ritmo Anfíbraco (ta TA ta), el cual representa un nuevo, determinante y muy significativo aporte de la dicción afro, a la poética castellana.

2015 Ganadora, junto con Alfredo Ocampo Zamorano, de la publicación
en la Serie Cuadernos de Humanidades, del ensayo:
Las poetas afrocolombianas y la incorporación del ritmo anfíbraco
en la poesía castellana.

Este ensayo fue ganador de la publicación en el volumen Innovación en las letras femeninas de Latinoamérica. Por la Facultad de Humanidades Slippery Rock University de Pensilvania y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, en el 2015.

Colección de cuentos infantiles para niños afrocolombianos:
Pelito de Chacarrás 2011- 2025
La Muñeca Negra. La niña en el espejo. El gran susto de Petronila.
La cucarachita mandinga. Entre panela y confite.

En el marco del Año Internacional de los Afrodescendientes, 2011, Mary Grueso Romero, presentó su novedosa Colección de Cuentos Ilustrados de Niños Afrocolombianos: Pelito de Chacarrás, y su primer cuento: La Muñeca Negra. Con este cuento Apidama Ediciones irrumpe en el mercado de los cuentos infantiles en Colombia, con cuentos sobre niños y niñas afrocolombianos, a los cuales nunca se les había tenido en cuenta, como si no existieran. Puesto que su mundo, imágenes y vida cotidiana difiere muchísimo de la de un o una niña corriente. El impacto de este primer cuento fue impredecible. Las Fundaciones y colegios del Valle y del Cauca, se volcaron a hacerle homenajes a Mary Grueso. Los niños emocionados de por fin verse reflejados en estos cuentos, dibujaban grandes murales con las imágenes de La muñeca negra.

Una joven caricaturista e ilustradora afrocolombiana, Vanessa Castillo Preciado, realizó las bellas ilustraciones para estos cuentos. Ella plasma en novedosas y auténticas imágenes, La muñeca negra y los otros 4 cuentos infantiles de Mary Grueso, en los cuales los niños y niñas se sienten reflejados.

En el 2011, Fonade adquirió 573 ejemplares de La muñeca negra. Luego, en el 2012, Fonade, junto con el Ministerio de Cultura, adquirieron 760 ejemplares de este cuento. El representante del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en el 2012, compró 4.000 ejemplares y luego, en el 2013, con el apoyo de la Embajada de Canadá, 3.000 ejemplares más, para un total de 7000 cuentos publicados y vendidos por Apidama Ediciones a esta entidad. En este momento podemos llevar unos 20.000 cuentos de La muñeca negra, impresos. Y otros tantos de los demás títulos de Mary Grueso Romero.

Mary Grueso Romero: Una de las escritoras más importantes de Colombia

El 30 de septiembre de 2021, en el marco de la adhesión a la Alianza Internacional conformada por Canadá, Inglaterra, México, Argentina, Colombia, E.E.U.U y España, acordaron otorgar la máxima distinción internacional: El doctorado Honoris Causa a Mary Grueso Romero, por sus significativos aportes en el campo de la literatura. Y, Mary Grueso Romero, junto con Bárbara Muelas, ingresaron el pasado 9 de diciembre de 2024, como Miembros Correspondientes de la Academia Colombiana de la Lengua, gracias a la lucha de más de 5 años de Daniel Samper y Guiomar Cuesta. Ella se ha convertido en una de las escritoras más importantes de Colombia y representa a nuestro país en las distintas Ferias
Internacionales del Libro.

2007 al 2023 Biblioteca de Escritoras Afrocolombianas:
Con 14 títulos publicados:

  1. Sonata en exilio. Jenny de la Torre Córdoba, 2007.
  2. Del alba hasta la tarde. Julia Simona Guerrero, 2008.
  3. Pentagrama de pasión. María Elcina Valencia Córdoba, 2010 y 2022.
  4. Mabungú. Triunfo. Poemas bilingües palenquero-español. Tomo 1. María Teresa Ramírez Nieva, 2011.
  5. Carta para un hombre en el crepúsculo. Lyda Cristina López, 2013.
  6. La orfandad de los espejos. Sonia Solarte, 2014.
  7. Mabungú. Triunfo. Cosmogonía africana. Poemas bilingües Español- Palenquero. Tomo 2. María Teresa Ramírez Nieva, 2016.
  8. Partitura bajo la lluvia. Lyda Cristina López, 2018.
  9. Aproximándome a tus pasos. Dora Isabel Berdugo Iriarte, 2021.
  10. La oscura cicatriz de algún silencio. María Eugenia Marínez Garcés, 2021.
  11. Humana negritud. Poemario de Resistencia y Libertad. Mary Lucía Hurtado, 2022.
  12. Dios es negra. Feminismo negro de cada día. Mary Lucía Hurtado, 2019, 2023 y 2025.
  13. Pentagrama de pasión. María Elcina Valencia Córdoba, 2022.
  14. Nostalgia de un tambor. Lyda Cristina López, 2023. (Ganador de la Convocatoria de Fundalectura, 2024, compraron 1.570 ejemplares).

2013 y 2014, Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres.
Tomo 1. Poetas nacidas hasta 1949
Tomo 2. Poetas nacidas de 1950 a 1987

La Antología, Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres. Tomo 1. Poetas nacidas hasta 1940 y el Tomo 2, nacidas de 1950 a 1987, son hasta el momento, las más completas publicadas en Colombia, sobre sus mujeres poetas. Y no por ausencia de talento y producción poética, como podrán darse cuenta por las conclusiones de este libro, que publicó Apidama Ediciones, en abril de 2013 y en abril de 2014. Es por la falta de reconocimiento y aceptación de la Mujer como poeta. Porque a pesar de los avances para ella, en tantas áreas del conocimiento, así como su participación laboral en cargos directivos de alto rango, en las antologías de poesía, a lo largo del siglo XX, no habían sido incluidas sino unas muy pocas. Por ello hemos considerado que dichas antologías son de poesía masculina colombiana, exclusivamente.

Además, gracias a los 944 libros de poemas publicados por las 237 mujeres poetas, antologadas en los Tomos 1 y 2, de Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por mujeres, se consolida la evolución del nuevo Canon Poético, el que está siendo impulsado hoy día, y desde hace muchos años, por las Mujeres Poetas colombianas e iberoamericanas.

El poema sirvió como un espacio de igualdad y de nivelación de la diferencia civil, a la vez que fue un espacio en el cual se demandaba el reconocimiento de la singularidad como tal y no como inferioridad. (16)
Con estos dos volúmenes de Poesía Colombiana del Siglo XX, escrita por Mujeres, pretenden escribir una nueva Historia de nuestra Literatura.

Compras del Ministerio de Cultura y Educación a Apidama Ediciones

El Ministerio de Cultura o el Ministerio de Educación. Plan Nacional de Lectura y Escritura.
Leer es mi cuento, adquirió:

En el 2013, 1.570 ejemplares del libro: Mujeres Novelistas de Patricia Hernández Febres-Cordero.
En el 2021, 1.570 ejemplares del libro: Geografías en mi piel, de Kathy Durán.

En el 2022, 1.570 ejemplares del cuento infantil: Jirebras, adivinanzas, retahílas y trabalenguas, de María Mercedes Echeverri y de la ilustradora, Silvia Arango Echeverri.
En el 2022, 1570 ejemplares de El gran susto de Petronila, de la poeta afrocolombiana, Mary Grueso Romero.

La Red Nacional de Bibliotecas del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
Plan Nacional de Lectura y Escritura. Leer es mi cuento, en 2024, 1570 ejemplares del libro: Nostalgia de un tambor de la poeta afrocolombiana, Lyda Cristina López.

1991- 2025 Participación en la Feria Internacional del Libro de Bogotá

  • 1991 4a Feria Internacional del Libro de Bogotá: La Cámara Colombiana del Libro designó a Guiomar Cuesta, al ser la persona en Colombia que más conocía el tema de las Mujeres escritoras, para dirigir el Stand Palabra de Mujer y la Hora de la poesía.
  • 1995 Directora del Stand Amor y Poesía.
  • 1997 Directora del Stand Voces Latinas en Estados Unidos.
  • 1999 Directora del Stand de la Fundación Mujeres de Éxito.
  • 1991-2001 Coordinadora de la Hora de la Poesía.
  • 2002-2025 Dirige el Stand de Apidama Ediciones y las presentaciones de los libros de su sello editorial en la FILBO.

Guiomar Cuesta Escobar

Gerente de Apidama Ediciones S.A.S
Poeta y Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua

Bibliografía

  1. Cuesta Escobar Guiomar. Mujer América. América Mujer. Editorial Pluma. Bogotá, 1978.
  2. Rozo Moorhouse Teresa. Editora. Diosas en bronce. Poesía contemporánea de la Mujer colombiana. Bogotá, 1995.
  3. Pizarro Rayo Águeda. Discurso de inauguración del Encuentro de Poetas colombianas del Museo Rayo. Roldanillo, Valle del Cauca.
  4. Alejandra Toro Murillo. “Encontrar un lugar y una voz: Marginalidad y poesía femenina en Colombia”. Co- Herencia. Revista Universidad EAFIT.
    https://doi.org/10.17230/co-herencia.19.37.10
  5. Holguín Andrés. Antología Crítica de la poesía colombiana, 1874 -1974.
    https://es.scribd.com/document/225975259/Holguin-Andres-Antologia-Critica
    de-La-Poesia-Colombiana
  6. Espinosa Matilde. El telar de las estrellas. Antología poética. Prólogo y selección Guiomar Cuesta Escobar. Universidad del Cauca. Popayán, 2022.
  7. Allen, W. S. (1973). Accent and Rhythm. Cambridge: Cambridge University Press.
  8. Cuesta, Guiomar y Alfredo Ocampo. Compilación y Prólogo. ¡Negras somos! Antología de 21 Mujeres Poetas de la Región Pacífica. Apidama Ediciones. Bogotá, 2013.
  9. Tomás Navarro. Métrica española. Reseña histórica y descriptiva. Syracuse University. Centro de Estudios Hispánicos. Syracuse, New York, 1956.
  10. Nathan Huggins. Harlem Renaissance. 1971. New York. Oxford University Press. Y Victor Kramer, Ed. The Harlem Renaissance Re-examined. 1987. New York. Garland.
  11. Sédar-Senghor, Leopold: Anthologie de la nouvelle poesie nègre et malgache de langue française. Paris, Presses Universitaires de France. Publicado en 1948, el mismo año de publicación de la Antología de Bonetemps y Hughes.
  12. Yepes Enrique. El Movimiento del Negrismo http://www.bowdoin.edu/~eyepes/latam/africano.htm
  13. Cuesta, Guiomar y Ocampo Alfredo. Compilación y Prólogo. Antología de Mujeres Poetas Afrocolombianas. Tomo XVI. Biblioteca de Literatura Afrocolombiana. Ministerio de Cultura. Bogotá, 2010.
  14. Picotti C. Diana. Algunas consideraciones acerca de la narrativa rítmica negroafricana. En la Revista: Memoria & Sociedad. Pontificia Universidad Javeriana. Pág. 152. Bogotá, 2003.
  15. Ibidem.
  16. Alejandra Toro Murillo. “Encontrar un lugar y una voz: Marginalidad y poesía femenina en Colombia”. Co- Herencia. Revista Universidad EAFIT.
    https://doi.org/10.17230/co-herencia.19.37.10