Marga López Díaz o la apropiación de la Palabra Poética, Sagrado lenguaje de Mujer

Uno de los obstáculos que siempre tuvo la mujer escritora fue su falta de preparación. La visión doméstica de la existencia que, pese a la limitación, le consagra más tiempo a su oficio. El encierro fue la vida cotidiana para las mujeres. La visión romántica de la existencia y la literatura: aparecen caracterizadas por, además, cierta tristeza y soledad en la sociedad que las rodea, por un desasosiego constante de la vida en movimiento. Pero aún quedaba un territorio por conquistar, y era el mundo del Conocimiento, el ser reconocidas entre los intelectuales de una nación, porque aún se aceptaba muy mal la competencia en el mundo del saber. (1)

Voy a hablar de Marga López az, la poeta, la maestra, la mujer que ha llevado a cabo, dentro de su obra una gran revolución. Se apropió del conocimiento universal, rompió los estándares femeninos de su momento, me refiero a 1964, cuando ella, siendo aún muy joven, inicia su tarea de Lectora ávida de conocimiento. Devoradora de libros, y cruzando la línea de esnobismo, descifrando en su interior ese oculto y sagrado lazo que la unía con otros niveles de la palabra y de la verdad aún no revelada, empieza a transformarse y a desdoblarse de lectora furibunda, en Poeta consagrada a su oficio.

Marga López al igual que Sor Juana Inés de la Cruz, no encuentra obstáculos para descifrar las Sagradas Escrituras, y leer con esa avidez que le permite ir más allá, de lo que cualquier hombre o mujer ha llegado. La lectura le valió a Marga poder viajar con su imaginación, si la escuchamos hablar del Taj Mahal, o de cualquier lugar físico en medio Oriente o en Europa, podríamos decir que ella lo presenció y lo vivió. Pero ha sido la lucidez excepcional de Marga, la que la ha llevado a construir espacios, Iglesias de la Edad Media. Podríamos pensar cómo, otro ser que si estuvo allí presente, la va llevando de su mano para indicarle el camino y recrear ese lugar sagrado. Sería el hada que lleva en su pluma la vara mágica e ineludible de la palabra certera, y elevada a todo su potencial creativo.

El acto creativo más deslumbrante en Marga López Díaz, es su inmensa capacidad para interiorizar cada nuevo descubrimiento, cada lectura, cada espacio que le permita el desborde de su imaginación y el viaje interior. El conocimiento ha sido para Marga el arma para su independencia emocional, física, y ante todo, espiritual. Para constituirse en la visionaria, en la Sibila que descifra los códigos de Da Vinci, o de quien ella desee interpretar con las herramientas que sólo su lucidez e intrepidez, le permiten.

Sí, Marga no le pidió permiso a la sociedad antioqueña, siempre tan tradicional y cerrada a lo nuevo, y más aún a las mujeres que se atrevieran a cruzar los límites de las rígidas normas que siempre nos habían impuesto. Ella con ese acervo de conocimientos inició su propia historia personal, única, sin encasillamientos ni íconos de mediocridad o de exclusiones. Nos dice la escritora Clarissa Pínkola Estés, que ella abrió: unas puertas que la conducen al país de los sueños, al amor y a la sabiduría, y nos lleva de vuelta a nuestra auténtica vida de mujeres sabias y salvajes. Clarissa la llama o bajo el o, al que potencialmente se llega por la meditación profunda, la danza, la poesía, la pintura, el canto, la imaginación creativa Esta naturaleza salvaje no exige nada, y menos encajar en moldes caducos, en atmósferas de obligada corrección social y política. Se desarrolla con la mirada pura y una absoluta honradez personal. (2)

Labrándose una independencia económica que le dejara tiempo para volar, para soñar y ensoñar sus propias palabras y personajes. La estrategia de Marga, espiritual y poética, con el dominio perfecto de las formas poéticas y el profundo conocimiento de la Literatura universal, es el de navegar por el mundo intelectual, por las distintas esferas sociales, derribando las trabas económicas y cualquier otra limitante que pudieran oponérsele a su designio interior, al encuentro con esa Mujer Sabia que la habita en su interior, ofreciéndole su talento y su talante.

Marga encontró en su ars poética y en su cultura, un cuerpo claro y diáfano de Mujer iluminada, que ejerce como las Sibilas su poder y su dominio frente al auditorio, frente a sus alumnos en el taller, en cualquier situación donde ella pueda hacer uso del lenguaje y de su liderazgo arrollador. Y así, como poeta que interpreta su obra deja al público en tal estado de alucinación, al cual le cuesta mucho trabajo volver a la realidad y enfrentar que esa Mujer, Marga López, que está frente a ellos, es un ser de carne y hueso, la sencilla y dulce habitante de La Ceja, Antioquia. Otra mujer que se brincó los estereotipos y vino a decirnos que ella es una escritora, una poeta, con toda la profundidad y grandeza que encierran cada una de sus palabras.

Ella sabe cómo entrar por aquellas puertas secretas a su Yo más profundo, y hace a su público partícipe de ese acontecimiento magnífico, cada alumno entiende que va con ella de la mano, a ese Otro universo mágico, que ella le ofrece donde vivirá la grandeza de esa Madre transformadora, la quintaesencia de la Mujer que tiene dos y más millones de años. (3)

Es el dominio de su arte y en particular la apropiación de la realidad, la de su entorno, ya sea La Ceja, El Capiro, realidades trabajadas con la óptica de su estilo y de su espíritu. Al igual que la obra genial de la pintora Remedios Varo, Marga traspasa los muros de las catedrales góticas, los distintos caminos del agua o del aire mismo, para descubrir el Hada, la Sibila, la Mujer hitita, etc. O sea, esa otra escala espiritual donde ella y los espíritus del más alto nivel se funden, para enseñarnos otra dimensión del universo y de la realidad a la cual no estamos habituados. Es ese otro conocimiento del espíritu, el que aún nos falta por alcanzar.

Algunas Mujeres cultas en la Literatura:

Si repasamos la historia de las Mujeres escritoras verdaderamente cultas, con una sabiduría que deslumbró y deslumbra aún a sus lectores, encontramos la realidad de Marga López. Y estamos hablando de Sor Juana Inés de la Cruz, (16481695), quien en su carta a Sor Filotea de la Cruz, pero quien realmente era el destinatario de la carta fue el obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz, y en ella nos habla de su lucha como mujer para escribir y justifica su trabajo literario, enumera las muchas mujeres sabias y doctas, a través de la historia. Escuchemos este fragmento de su carta:

Pues por la -en mí dos veces infeliz habilidad de hacer versos, aunque fuesen sagrados, ¿qué pesadumbres no me han dado o cuáles no me han dejado de dar? Cierto, señora mía, que algunas veces me pongo a considerar que el que se señala o le señala Dios, que es quien sólo lo puede hacer es recibido como enemigo común, porque parece a algunos que usurpa los aplausos que ellos merecen o que hace estanque de las admiraciones a que aspiraban, y así le persiguen. Confieso tambn que con ser esto verdad tal que, como he dicho, no necesitaba de ejemplares, con todo no me han dejado de ayudar los muchos que he ldo, así en divinas como en humanas letras. Porque veo a una Débora dando leyes, así en lo militar como en lo político, y gobernando el pueblo donde había tantos varones doctos. Veo una sapientísima reina de Saba, tan docta que se atreve a tentar con enigmas la sabiduría del mayor de los sabios, sin ser por ello reprendida, antes por ello será juez de los incrédulos. Veo tantas y tan insignes mujeres: unas adornadas del don de profecía, como una Abigail; otras de persuasión, como Ester; otras, de piedad, como Rahab; otras de perseverancia, como Ana, madre de Samuel; y otras infinitas, en otras especies de prendas y virtudes. Si revuelvo a los gentiles, lo primero que encuentro es con las Sibilas, elegidas de Dios para profetizar los principales misterios de nuestra Fe; tan doctos y elegantes versos que suspenden la admiración. (4)

En este libro de Marga López que hoy presentamos, Morada de Sibilas, la Corporación de Mujeres Poetas de Antioquia ha querido rendirle un verdadero homenaje de admiración, eternizando su palabra poética en una obra que permanezca en el tiempo. Porque nada que quede escrito, perpetuado en una obra publicada puede ser derrotado. Por mucho que los obispos y la élite religiosa, de su momento, trataron de acabar con Sor Juana Inés de la Cruz, no lo consiguieron. Por que así como a Sor Juana la quisieron borrar de la historia de México, la posteridad la ha consagrado. Y fue el mismo Octavio Paz, en su libro: Las Trampas de la Fe, quien hizo y ha hecho de Sor Juana, un verdadero modelo para las poetas de hoy. Y es por su obra escrita por la cual sabemos ahora el valor que esta mujer tuvo para escribir en tan difícil momento. Y cómo prefirió ser monja, por ser ésta la única manera que le permitía, de una manera socialmente aceptada, desarrollar su vocación de escritora.

Marga llegó al Encuentro de Poetas colombianas del Museo Rayo en 1989, y tan pronto la escucharon Omar Rayo y Águeda Pizarro, cayeron en esa atmósfera alucinante que constituye escuchar a Marga López, decir sus poemas. Sólo comparable con la grandeza de Meira Delmar, esa sibila colombiana que contaba con una memoria tan prodigiosa, que a pesar de su ceguera, nada le impedía deleitarnos con sus poemas. Entonces, Águeda y Omar deciden publicarle el primer libro de poemas, Alojos de trasparencias; y luego la elevan, años después, a la categoría de Almadre, y le publican su libro, Murumsamas. Hace cuatro años, en el 2005, vivía con Alfredo Ocampo Zamorano en Lima, Perú, e íbamos a participar en la Feria Internacional del Libro de esta ciudad, con nuestro sello editorial, Apidama Ediciones, y nos la ingeniamos para publicarle un libro a Marga: Murumsama, de modo que ella pudiera acompañarnos y conocer la inmensa riqueza cultural del Perú, con la cual había soñado, desde siempre.

Nos cuenta María Prado, en su introducción al libro, La Pluma como espada: La enorme cultura y la insaciable curiosidad de Emilia Pardo Bazán no siempre fueron reconocidas con la admiración que estos dos autores le dispensaron, antes bien, la sociedad la tildó por ello, a modo de insulto, de heterodoxa, atea, pornográfica, naturalista y feminista. (5)

Ahora hablaré de dos casos de mujeres cultas, muy especiales, una de ellas colombiana, la gran escritora Soledad Acosta de Samper, de ella nos dice Augusto Escobar Mesa:

En un Congreso iberoamericano reunido en Madrid en 1892 con motivo del cuarto centenario del Descubrimiento de América, la escritora Soledad Acosta, delegada oficial de Colombia, presenta una ponencia en la que resalta el papel de la mujer en América En ella demuestra tal vez teniendo en cuenta la participación de las mujeres durante la revolución francesa que la mujer colombiana y latinoamericana es apta para ejercer cualquier profesión, pero es necesario que la sociedad y las políticas de los gobiernos contribuyan a ello con la necesaria educación porque así lo demandan los nuevos tiempos. Soledad Acosta misma, como novelista, historiadora, ensayista y Miembro prestante de Academias de Historia de varios países de América, constituye un ejemplo de que la mujer con las mismas condiciones que el hombre puede llegar tanto o más lejos que éste. Gran parte de la conferencia de la novelista colombiana está dedicada a mostrar con datos y nombres propios que la mujer ha tenido y cumple, sobre todo en el presente, un papel relevante en la historia y la sociedad de su tiempo, empezando por el caso de la América hispana, especialmente por la heroica conducta de la mujer española y americana durante las guerras llamadas de la Independencia. (6)

Y, Carmen Conde, Cartagena (España), 1907 y muere en Madrid, en 1996. Fue la primera Mujer elegida Académica de Número en la Real Academia Española; pronunció su discurso de entrada en 1979. Muy pronto en su vida conoció a algunos de los autores más importantes de la época, quienes tuvieron una influencia decisiva en su obra y con los que mantuvo siempre una gran amistad, como Juan Ramón Jiménez, Gabriel Miró, Gabriela Mistral o Miguel Hernández.

Su extensa obra está llena de Premios, y mereció el Premio Nacional de Literatura en Poesía, en 1967, por la edición de su Obra poética. Se la nombra Académica Correspondiente de la Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico. Estos Premios y Reconocimientos nos hablan de una Mujer extraordinaria, pues esto no es lo usual en un país y menos, en la España de hace ya algunos años. Su obra literaria es muy amplia y transita por distintos géneros, sin embargo, como ella misma confesó a Rosario Hiriart en una entrevista, que se sentía por encima de todo poeta: he cultivado varios géneros literarios, pero es en la poesía, tanto en verso como en prosa, donde me siento más yo misma. (Conde, 1985: 10). (7)

Nos cuenta Noni Benegas: La aparición de Mujer sin Edén de Carmen Conde, 1947, donde revisa a partir de Eva el mito constitutivo del género femenino y su posterior configuración y asentamiento en las Mujeres bíblicas, desde la Mujer de Noé hasta María. Tras ser silenciadas en los textos sagrados, son ellas las que toman la palabra en este largo poema para contar su propia versión de la historia y mostrar su no identificación con los valores que les fueron impuestos. El libro no sólo influyó en sus coetáneas, que hicieron suya esa elocuencia para hablar de su condición presente (8) De esta tradición poética de Carmen Conde, reinterpretando los mitos con ojos de mujer, y desde la vida y el sentir de otras mujeres, nace Morada de Sibilas, la primicia de esta VII Encuentro de Mujeres Poetas de Antioquia.

Marga esta creando una Historia de las Mujeres, siempre ignoradas, siempre despreciadas por los historiadores y por los escritores nuestros y del mundo. Esto a nivel espiritual tiene un especial significado, es la misma labor que realizan Águeda Pizarro con el Encuentro de Poetas Colombianas, o de este Encuentro de Mujeres Poetas de Antioquia, su importancia consiste en dejar un registro de las Mujeres que han sido significativas en la historia de un país, de una región y también del mundo. Para sacudirnos de esa tara o de ese registro interior que nos ha marcado, siempre, señalando la inferioridad o el desprecio hacia todo aquello que lleve la firma de una mujer.

Esta es otro de los grandes rompimientos que establece nuestra poeta, creer en sí misma al punto de valorar a sus congéneres, dándoles un lugar en su obra, metiéndose en sus cobijas y en sus propios cerebros, para sentir, vivir, pensar, y hasta descubrir el mundo tal y como ellas lo hicieron. Es ser Marga y al mismo tiempo ser Sara, Séfora, la Mujer hitita y la de Atenas. El arquetipo de la Mujer Salvaje envuelve el ser Alfa matrilíneo. Y, cuando descubrimos su huella, lo típico es que las mujeres corramos para darle alcance () así quebrantemos las normas y detengamos el mundo, pues ya no podemos seguir adelante sin ella. (9) Esto es exactamente lo que Marga hizo correr detrás de las huellas de las Mujeres que nos han dejado un legado de Sabiduría, entrando por sus pisadas, en su propia luz. No importa de qué lugar lejano en el tiempo o el espacio que provenga una Mujer Sabia, Marga comprende la Libertad con la cual ella estaba alcanzando desde su ascenso o descenso, en su Yo profundo.

Nuestra autora comprende también la grandeza de su tía del alma, Quita, o de sus hijas, como también de su madre, Rosa Emilia, la pelioncita de a ratos. No dejan de aparecer sus hermanas con su radiante luz de afecto y de sueños compartidos. Este saber gozar de las grandes visiones, como de las cosas sencillas y simples de la vida: de la goma arábiga, del dolor sin nombre de la novia repudiada y de Mónica, la chica del pueblo que descendió una noche hacia la muerte.

Es todo y es nada lo que las mujeres tenemos en común. Cada una expresa, con un lenguaje muy distinto, las mismas y otras emociones, dolores, su muerte y su vida, el amor y el desamor. Si de algo le sirvió a Marga López la toma de conciencia sobre la tradición que gravita sobre ella con todas las resonancias y ecos de estas autoras pasadas. Y que en todo su lenguaje ella es al mismo tiempo hecha de la luz de las palabras de nuestra gran Meira Delmar, o los revolucionarios e innovadores poemas de Matilde Espinosa. Marga y todas nosotras como poetas mujeres, tenemos una lengua heredada, que no podemos dejar perder por que nuestro medio social e intelectual nos ignora o nos descalifica. Ese lenguaje es el alma femenina que jamás nos abandona. Y vive, sin lugar a dudas, en la poesía como en ninguna otra forma del arte. Vive dentro de nosotras y por eso la llamamos con el nombre de aquellas Sibilas que nos precedieron.

Importancia del Lenguaje en la obra de Marga López

Ahora me voy a referir a la importancia del Lenguaje en la obra de Marga López, pues es a partir de la palabra misma, como Marga transforma el Poema a partir de su novedosa utilización. Gracias al Lenguaje nos comunicamos con el público, y sólo a través de él se es auténticamente poeta y se es o no realmente creativo. Helena Araújo, nuestra excelsa escritora radicada en Suiza, hace muchísimos años, nos dice: Entonces, a la mujer condenada a una actitud pasiva y silenciosa, le es preciso hallar un nuevo lenguaje para poder salir de la Frigidez verbal y conformar una nueva posición crítica. (10)

Lo que ha hecho Marga López es crear un lenguaje autónomo que surge de ella misma, de lo profundo de su ser, creado para cada uno de sus personajes femeninos, de sus sibilas. Y debemos saber que este proceso tan importante lo logra gracias a la interiorización y recreación de la realidad y realidades que cada una de sus sibilas, que son ella misma, le entregan. Y es tan real con nuestra poeta homenajeada puesto que ella ha logrado un lenguaje tan elevado, y al mismo tiempo tan sencillo y exquisito, que logra conmover, electrizar, hasta enloquecer al público que vibra con su obra, como si se tratara de aquella Alegría de Leer, la cartilla en la cual aprendimos a leer todos los niños y niñas de mediados del siglo XX, la cual conocemos de memoria.

El imaginario de Marga López, parecería sacado de las entrañas del público, arrancado a la imaginación de todos, porque cada uno se siente partícipe de sus elaborados poemas. Los jóvenes, viejos y personas de cualquier edad coleccionan, guardan sus poemas, como si se tratara de un gran tesoro. Esta es la inmensa capacidad creativa y comunicativa de Marga López, llegar a todo el público sin edad, sin clase social, sin distinción de género. Ella es el ejemplo más claro de una búsqueda inconsciente de una verdadera identidad femenina. Y donde quiera que escuchemos un poema de Marga se reconoce de inmediato. Es su fuerza interior, el uso de las palabras en una forma tan especial y con unos toques de genialidad y de conocimiento de viajes astrales o espirituales, que sólo ella puede realizar y plasmar en palabras, de una manera tan sui generis.

Cito apartes del poema Una mujer de Atenas para comprender la sabiduría y la riqueza interior de cada una de las mujeres creadas por Marga:

Pericles ha hablado. / Ha ordenado el silencio /sobre nuestros cuerpos fríos. / Ignora que somos náyades ingeniosas / y sabemos prender bajo el agua / candelas de otros fuegos Mi nombre es Eumelia / la melodiosa / una mujer de casa limpia, / juiciosa de mi voz /en la mudez de mi fuego.

Este poema nos enseña de manera muy clara, cómo esta mujer atrapada en su mudez, como nos lo cuenta ella misma en este texto, se burla muy para sus adentros, de todas las trabas, de todas las órdenes de Pericles, de todo esa cárcel de frigidez y de silencio impuesta sobre lo femenino, y sobre sus cuerpos fríos. Puesto que Pericles ignora que ella y sus compañeras, son ninfas de los cuerpos de agua dulce, divinidades de las fuentes, pozos y riachuelos, y en su divinidad sabe prender bajo el agua, candelas de otros fuegos. De esta forma la ruptura con todas las ataduras ancestrales de la Mujer, se da en Marga a través del juego que su conocimiento espiritual y que su misma imaginación le entrega. Por mucho que se le prohíba, reprima, constriña, diluya, hostiguen y se le tache de insegura, loca, peligrosa, y otros epítetos, ella vuelve a aflorar en las mujeres, de tal manera que hasta la mujer más reposada y la más comedida guarda un lugar secreto para ella. (11)

Este lenguaje es el portavoz de una esencia nueva de Mujer, de una seguridad que había sido muy difícil de alcanzar en poesía por todas las trabas y temores que se nos han infundido. Pero afianzada en el conocimiento de todos los géneros poéticos, dueña de un imaginario propio y exuberante, trabajadora del poema como pocas o pocos creadores, Marga es toda una revolución en la poesía de la Mujer colombiana y latinoamericana.

Escuchemos otros apartes de algunos poemas de Marga que nos hablan de ese conocimiento, al que esa Otra que la habita la lleva y la hace penetrar por las distintas esferas de las revelaciones de orden espiritual.

Tomo este fragmento de su poema, Chan de Huantar:

Adentrada en los muros / que no sabe /tanteando aberturas / y rostros enclavados / que son el suyo. /Pacífica y unida / a sí misma / la mujer Kollosara / ninguna luz la guarda / desciende / cigala / bogavante / serpea / limadura / la siempre siete escalas…/ Ora. / Su voz la continúa / por todas las galerías / Canta. / Se sumerge en el sitio del lanzón / y sigue con los dedos /cada figura del jaguar / los bastones la cifra / y el lenguaje. / Sabe. / De pronto el agua / cae por el dios / y la sustenta. / Apu Tambomachay / Huasiyachay / Pucara Nusta / La mujer Kollosara / aferrada a la piedra / y descalza a la tierra / ¡ríe! / ¡danza! Afuera vuela el ave / de los Amautas.

Todo lo que proporciona a nuestra poeta, Marga López, conocimiento de otra índole, y allí radica su interés por las culturas indígenas y su sabiduría ancestral. De ahí surge el amor a los vocablos indígenas, que en el caso del Chan de Huantar, es muy evidente. Su sabiduría precisa entrar por su tercer ojo, en los mensajes sagrados, cifrados en la piedra y aún no escritos, para llegar a abarcar la dimensión infinita que rodea su profunda penetración en la lucidez de la Mujer Kollosara, quien penetra los muros, las aberturas y los rostros de sus ancestros enclavados en los muros, quizá en el templo, que son también su propio rostro. En un acto de total ensimismamiento, la mujer desciende por las siete escalas de la luz o del arco iris, hacia su centro a buscar esa verdad y va de la mano de su voz: Ora, canta Y luego se arma del poder de sus dedos para reconocer cada figura del jaguar y entender su inédito lenguaje. Cae el agua por su dios que la sustenta. Le da la fortaleza y la mantiene alejada de lo terrenal, de la materia que podría obnubilar su luz, hasta hallar su propia alma.

El Ser femenino que llevamos hombres y mujeres, el alma, es el espíritu que nos abre la puerta de lo invisible, y nos lleva a esos mundos de riqueza excepcional. Fuerza misma que nos habita y descansa en nuestro interior. Mientras ella, aferrada a la piedra, la que desecharon todos los arquitectos por inútil, le sirve a la mujer Kollosara para construir un imperio, una catedral interna que jamás podrá ser derrotada, ni alcanzada por otros u otras, que intentaran dejar como ella una estela de profundidad.

Lo sagrado y ese estado de conciencia especial, se alcanza a través de la oración, de la meditación y es la esencia de la sabiduría indígena. Al igual que las Mujeres blicas, quienes a través de esta fuerza superior, divina, la misma en que Marga López sabe registrar en su poesía. Algo intuido por nosotras, pero que ella vive y siente con el mismo deleite que si escribiese sobre su niñez, sobre la maternidad o aquellos sonetos de amor a Juan Mario. Por eso es tan real para ella el epígrafe de María Sabina: Soy la mujer que nada en lo sagrado, el cual hace parte de su poema, Agua.

La feminización del Lenguaje

Nos dice Noni Banegas: serán las poetas latinoamericanas las que colmen el vacío de voces femeninas influyentes, dentro del movimiento modernista tambn llamado novecentista-… . Nos referimos a Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Juana de Ibarborou y otras la lenta e imparable erosión de los roles inaugurada con sus versos: la construcción de un sujeto lírico femenino que activamente desea y objetiviza el cuerpo masculino, y con ello invierte el orden tradicional del discurso (...) Quiebran la sintaxis, alteran la cadencia e introducen figuras inusuales para dar vida a un lenguaje que agoniza bajo su propia parafernalia. (12)

Lo mismo podemos decir de Marga López Díaz, quien introduce vocablos nuevos, reescritos con voz de mujer, utiliza términos que dan novedad al texto y colaboran en situar emocional y psíquicamente al lector en la situación, pero feminizando el contexto. Del ejemplo anterior, si observamos el uso que da a cada palabra en cada situación, el mismo obedece a un criterio de renovación y de despliegue de creatividad femenina:

desciende/ cigala / bogavante / serpea / limadura / la siempre siete escalas.

(Chavín de Huantar). Ninguno de los términos es usual ni lo hemos leído antes en poeta alguno. Por esta razón no es cierto que todo esta escrito, más bien si renovamos el lenguaje, lo mismo podrá ser dicho de mil y más formas. Lo cual constituye también toda una revolución en el lenguaje de mujer. Miremos el poema Hada de la Naranja como ejemplo:

Le agrada girar leve / para la ceremonia del alba: / hacer la misma reverencia / al gajo húmedo / ondular a su gracia / sobre ramas y musgos / descender a lo hondo de las raíces / Feliza / y subir, por ser savia, / a los centros amados / de la naranja

Y permanece en Gloria / recogida en la esencia jubilosa / del agua.

En este poema la felicidad es Femenina: es Feliza, cuando habríamos pensado que el lenguaje pudiera tener connotación de género. En el poema: La total alegría, contra su fallida omnipotencia / de no poder felicidarlo todo.

Al no existir un verbo que hable de la capacidad femenina de la madre, para transmitir esa Total alegría a su entorno, ante el milagro del nacimiento del su hijo, Marga inventa esta palabra Felicidar, es también la felicidad de dar, y por ende, de dar la vida a otros ser humano: feliz y dar.

Que las palabras mismas respondan en el Poema, El Hada de la naranja, a un sentir y a una Ceremonia del Amor, en femenino. El Hada le hace la reverencia al gajo húmedo, en una coquetería que nos habla del ondular a su gracia, sobre ramas y musgos Nada dentro de esta exquisita y fina poesía de Marga está puesto al azar. Si el Hada recorre el gajo, va a subir por su savia, con la maravillosa esencia que posee la Savia, que según el diccionario de la Lengua Española: Jugo nutritivo de las plantas, consistente en una solución acuosa de sales minerales, azúcares y substancias orgánicas, que asciende por el tejido de vasos y fibras que, a la vez, sirven de sostén a la planta, y la comunica el árbol a su vez al Hada. Y el Hada pasa de ser la muñequita de adorno de los cuentos de hadas, a la mujer transformada por la savia misma de la planta, que la consagra en gracia y en vuelo imaginativo. Ella dueña de los centros amados de la naranja, penetra en el árbol en un juego del lenguaje que lleva a otros centros recién inaugurados por nuestra poeta, Marga López, que es a la vez Sibila, Maga, Hada, renovando el sentido de las Mujeres en la Historia y en la Literatura.

Enriqueciendo sus vidas y creándose y creándonos a las Mujeres otra dimensión histórica, otro sentir, que trasciende el término poetisa, con el cual quisieron reducirnos a la mínima expresión. Y según Noni Banegas: Escribir como mujer consistía, pues, en trasladar al papel emociones espontáneas de mujer ideal, plegándose a las estructuras simbólicas que conformaban la identidad femenina de la época Que el amorpasión, eje del poema romántico masculino, rebajara su combustión, hasta quedarse en un impulso sentimental despojado de carga erótica Por todo este cúmulo de vaguedades, que irisó la superficie del poema escrito por muchas románticas, el sustantivo poetisa adquirió el carácter despectivo que mantiene hasta hoy No por ello el nombre de poeta perdió su prestigio, como sí le ocurrió a poetisa. (Años después, y ya asumida la connotación negativa del vocablo en femenino, Unamuno propondrá que a los malos vates modernistas se les llame poetisos). (13)

Marga López, convierte sus poemas en Palimpsestos, donde encontramos las huellas borradas y reconstruidas de muchas mujeres, por los siglos de los siglos. Al igual que ocurre en la Biblia y sus concordancias, desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento. Las palabras sagradas tienen ecos en los poemas de nuestra autora, quien retoma a Séfora, a Débora, Rut, Ana, Judit o a Ester, como si se tratara de profetisas con cuya sapiencia va delineando un mapa de corrientes femeninas que se entretejen desde el Antiguo Testamento. Y cuyas profecías y visiones le entregan un conocimiento similar al pasaje de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo, Mateo 17: 113. Y cada una de ellas hace el papel de Elías o de Moisés, y la preparan para la escritura, para el desarrollo de su extraordinaria capacidad de nombrar y de nombrarse.

La más hermosa virtud de Marga López, reside en su sencillez, a pesar de ese Don extraordinario de poeta e intérprete de sus poemas que la acompañan, sin remedio. El poder establecer un diálogo con el público, con sus alumnos y alumnas en sus Talleres Alúna, los cuales inició en 1990 a raíz de una invitación que le hice para dictar un Taller en Bogotá. Conociéndola entonces, como creía conocerla, supuse que esa combinación de poeta y de maestra que lleva en su interior, y que ha ejercido desde siempre con sus hermanos, y con sus alumnos de escuelas y colegios, sería lo que Sor Juana Inés de la Cruz pretendía que fuera el genio y la labor de las Mujeres, enseñar, transmitir el conocimiento, como sólo nosotras sabemos hacerlo. Y es así que ahora que estamos invadidas y plenas en esta Morada de Sibilas, de Marga López Díaz, entremos bajo su agua y abramos el lugar sellado, hasta entrar en su fuego, esa otra estación de su juego poético. (La Maga de la Mar).

Guiomar Cuesta Escobar
Poeta

Miembro de la Academia Colombiana de la Lengua

Bibliografía:

  1. CABALLÉ, Ana. Editora. La Pluma como espada. Del Romanticismo al modernismo. La vida escrita por las Mujeres III. La vida vislumbrada. María Prado Mas. Lumen, ensayo. España, 2004. Págs. 32, 33 y 37
  2. PÍNKOLA ESTÉS, Clarissa. Mujeres que corren con lobos. Punto de Lectura. Tercera Edición. España, 2001. Págs. 41, 52 y 53.
  3. Ibíd. Pág. 57.
  4. DE LA CRUZ, Sor Juana Inés. Carta de respuesta a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz, dirigida al obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz. México, 1691.
  5. CABALLÉ, Ana. Editora. La Pluma como espada. Del Romanticismo al modernismo. La vida escrita por las Mujeres III. La vida vislumbrada. María Prado Mas. Lumen, ensayo. España, 2004. Pág. 37.
  6. ESCOBAR MESA, Augusto. Mujeres escritoras: El Derecho a la palabra. Medellín, Universidad de Antioquia. Pág. 2 4.
  7. Carmen Conde. Wikipedia, la enciclopedia libre. Página Web.
  8. BANEGAS, Noni & MUNÁRRIZ, Jesús. Ellas tienen la palabra. Dos décadas de Poesía Española. Estudio Preliminar. Tercera Edición. Poesía Hiperión. Madrid, España, 2006. Pág. 42.
  9. PÍNKOLA ESTÉS, Clarissa. Mujeres que corren con lobos. Pág. 17 y 19.
  10. JARAMILLO, María Mercedes. OSORIO, Betty. ROBLEDO, Ángela Inés. Literatura y diferencia. Escritoras colombianas del siglo XX. Volumen I. LUQUE DE PEÑA, Myriam. Helena Araújo: La búsqueda de un lenguaje femenino. Ediciones Uniandes. Editorial Universidad de Antioquia. Bogotá, 1995. Pág. 349.
  11. PÍNKOLA ESTÉS, Clarissa. Pág. 22. (12) BANEGAS, Noni. Pág. 34, 36 y 38. (13) Ibíd. Págs. 26 y 27.