Señor Director de la Academia Colombiana de la Lengua, Dr. Eduardo Durán Gómez, distinguidos miembros de la Junta Directiva; honorables académicos numerarios y correspondientes; amigo, Daniel Samper Pizano, colegas y a todos los afrocolombianos y afrocolombianas que hoy nos acompañan. Así como saludo de forma muy especial, al doctor Jaime Arocha, un investigador y luchador por los pueblos afrocolombianos, quien junto con Nina de Friedemann, dieron los cimientos para que Mary Grueso Romero se integre hoy como Miembro Correspondiente de esta Academia.
Deseo hoy exaltar la posesión como Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua, de Mary Grueso Romero, la primera Mujer afrodescendiente que llega hoy para ser parte integral de esta importante institución. Colombia tiene una deuda con los pueblos africanos que llegaron a nuestro país como esclavos, puesto que, al escuchar hoy las palabras de nuestra nueva Miembro Correspondiente, recuperamos aquí, en la diáspora, el canto a la vida que nos legaron con sus palabras y el ritmo del tambor, como anáfora de la creación.
Hay que reconocer, como lo hizo nuestro Libertador, Simón Bolívar, que todas las palabras de nuestro lenguaje mestizo, son igualmente importantes. Puesto que a nuestro lenguaje lo habitan los fantasmas de los griots y los Orishas de las lenguas africanas. El mestizaje ha enaltecido todas las artes, dándole los ecos sonoros del tambor y de ese inconfundible ritmo afrocolombiano. Preludio de los verbos y voces que nos están permitiendo borrar esas fronteras que subsisten aún con los pueblos Afrocolombianos.
Con este gran paso que ha dado la Academia Colombiana de la Lengua, al nombrar a Mary Grueso Romero, Miembro Correspondiente de la misma, tendremos un nuevo Mapa, una nueva geografía literaria, mucho más completa y compleja, que hasta la que antes de la posesión de las maestras Bárbara Muelas y Mary Grueso, existía.
Este derecho a que la cultura afrocolombiana e indígena estén presentes en nuestra Academia, es permitir el sano ejercicio a la libertad de expresión, en todas las lenguas que hacen parte integral, hoy día, de nuestro castellano. Es el respeto por los otros valores, por su arte, por su vida y por su esencia, los cuales han puesto desde hace siglos, al servicio de nuestro país.
Colombia desde la Constitución de 1991 y desde la Ley 70 de 1993, inspirada por nuestra muy querida, Nina de Friedemann, debe garantizarle a todos sus habitantes y grupos étnicos, su participación, sin discriminación alguna, en todas las manifestaciones de las artes y de la cultura. Desde ahora, todas las culturas y tendencias literarias, contarán con un espacio para hacer visible su legado, en nuestra Academia, con ese carácter pluriétnico, que pone de manifiesto la verdadera identidad de la lengua castellana.
Aquí todas las lenguas que hacen parte del castellano, respiran el mismo aire con el cual sus sílabas y sus verbos se hacen más profundos y sonoros. Este espacio de la Academia Colombiana de la Lengua comienza a ser de todos los habitantes del país, porque en ella conviven nuestras palabras y las “otras palabras heredadas de los africanos que llegaron a nuestro país, y como bien lo sabemos: La palabra es la patria, como bien reza el lema de la Academia, el cual se hace más claro y evidente. Este lenguaje afrocolombiano que hoy ingresa a la Academia, en un comienzo tuvo un choque violento, golpeó el español, lo irrespetó, para transfigurarlo y dar inicio a una nueva patria lingüística, a una más incluyente y gloriosa.
Hoy, en esta Academia Colombiana de la Lengua estamos haciendo más sólida nuestra unidad como país, al reconocer las huellas de africanía, este término de Nina Friedemann, que todos llevamos en nuestra sangre. Y, por lo tanto, reconociendo su importancia y el valor que su ritmo ha dejado en nuestra Lengua.
Con respecto a las perspectivas antropológicas en Colombia, cabe mencionar a Jaime Arocha y Nina de Friedmann como los investigadores que más han dado cuerpo, desde la antropología, a la perspectiva de la africanía, vale decir, de la búsqueda de huellas de africanía, lo que nos sirve para profundizar en el entendimiento de los discursos y las acciones del movimiento social afrocolombiano, a lo largo de su historia.
Esta posesión de Mary Grueso Romero, busca llenar este vacío que los siglos de desprecio fabricaron. Vamos a divulgar la vida y obra de los afrodescendientes a un público más amplio, reivindicando su pasado y, así, lograremos que los siglos de olvido y dolor sean útiles, para dar ese lugar de respeto que estas huellas merecen frente al mundo.
Los antecedentes de los afrodescendientes en Colombia
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2 de junio de 1816:
Simón Bolívar recién regresó de Kingston, decretó en Venezuela la libertad de los esclavos. La cual ratificó allí mismo, el 6 de julio de 1816.
Hoy estaremos también haciéndole honor a Simón Bolívar y a sus ideas de avanzada, puesto que él consideraba que debíamos tener una identidad autónoma, basada en la autenticidad de nuestra raza mestiza americana.
Nos dice el Libertador:
La esclavitud es hija de las tinieblas,
un pueblo ignorante es instrumento ciego
de su propia destrucción.
Simón Bolívar
Yo imploro la Libertad absoluta de los esclavos como imploraría por mi vida
y la de la República.
Desde sus primeros albores en la campaña de la independencia, Bolívar muestra su objetividad ante lo deplorable que es la esclavitud. En su discurso ante el Congreso de Angostura, “alertó a los gobernantes reiterando que la proscripción de la esclavitud, era una de las bases fundamentales para conseguir la igualdad social bajo un Gobierno Republicano”. (1990, p. 105). Esta nueva raza que el Libertador proponía no debía permitir distinciones sociales ni raciales. Asimismo, debía solidificar la unidad entre todas las naciones del continente americano, y en especial, la de Colombia misma.
Para que ese proceso continuara su curso era preciso que la causa de la Independencia dejara de ser la empresa exclusiva de una oligarquía frondista y que ella se identificara con la revolución social que caminaba sobre la geografía del Continente. Efectuar este drástico y trascendental viraje político fue la tarea afortunada y la misión histórica de Simón Bolívar, cuyo genio le permitió comprender oportunamente, que la Emancipación no sería posible sino en la medida en que la soberanía política fuera la respuesta adecuada al profundo anhelo de cambio, que alentaba a los desheredados y a los humildes. (Indalecio. Pág. 943).
Pero no se crea que Simón Bolívar pudo realizar impunemente, la empresa revolucionaria que convirtió a los indios, a los esclavos, a los artesanos y a los campesinos, en soldados de la República. La misma oligarquía que condujo al país al desastre de la Patria Boba, solo de manera aparente le prestó su apoyo y su gente permaneció agazapada, como cuervos, hasta el momento en que el Libertador envainó la espada que había sembrado de victorias un Continente. Entonces corrieron a exigirle, como quien reclama un derecho inalienable, que le entregara el gobierno, no a ese pueblo que había puesto los muertos y proporcionado los soldados del Ejército Libertador, sino a la misma camarilla de notables y plutócratas, que tan lamentablemente abandonó la República en 1816. La Conjura de Septiembre, fue un nuevo episodio de ese gran conflicto entre la oligarquía y el pueblo colombiano. (Pág. 943).
Manuela Sáenz
Y qué decir de Manuela Sáenz cuando ella y sus negras no fueron admitidas en el Ejército Libertador, por algunos generales, quienes se oponían a que las mujeres participaran en él. Entonces ella pronuncia esta memorable frase:
Los señores generales, no nos permitieron unirnos a ustedes; tanto Jonathás como Nathán -las dos negras que me acompañan- ellas sienten como yo
el mismo interés de hacer la lucha porque somos criollas y mulatas
y al igual que a ustedes nos pertenece la libertad de este suelo…
Manuela Sáenz
Manuela Sáenz, en su Diario de Quito, expresa su concepto sobre la independencia de España, la cual se mezcla con la condena que ella hace del sistema esclavista y racista de la Colonia, cuando afirma:
Aquí hay diferencias raciales profundas e injustas. Entonces, ¿qué íbamos a poder hablar de igualdad o fraternidad si teníamos, y tenemos, esclavos y consideramos a indios y a negros como inferiores? (Págs. 82- 84).
Usted, mi señor, lo pregona a los cuatro vientos:
El mundo cambia, la Europa se transforma,
América también…
¡Nosotros estamos en América!
Manuela Sáenz
El pensamiento de Manuela coincide perfectamente con la identidad americana, de la cual Bolívar quería hacer conscientes a nuestras naciones, con la autenticidad de la raza mestiza que se había creado en América. Para llevar a cabo el sueño del Libertador de crear una gran nación americana, se debía crear, ante todo, una identidad propia.
Tengamos presente que nuestro pueblo no es europeo, ni el americano del norte, que más bien es un compuesto de África y de América, que es una emanación de la Europa, pues que, hasta la España misma, deja de ser Europa por su sangre africana, por sus Instituciones, y por su carácter”. La influencia de Simón Bolívar en el modernismo Hispanoamericano. Wilson Anaya. Pág. 112.
El concepto de Mestizaje en Bolívar, se convirtió en una de sus prioridades ideológicas. Su capacidad se concentró en la construcción de un nuevo hombre americano, lo que implicaba una nueva identidad nacional, que pusiera fin a la violencia de la conquista española, durante los años de la Colonia.
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22 de enero de 1820:
Se promulga un decreto que busca abolir la esclavitud.
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21 de julio de 1821:
Se sanciona la ley sobre libertad de partos, manumisión y abolición del tráfico de esclavos.
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21 de mayo de 1851
Se firma la Ley 21 que declara la abolición de la esclavitud en Colombia, efectiva a partir del 1 de enero de 1852.
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21 de mayo de 2002:
Se establece oficialmente el Día de la Afrocolombianidad para conmemorar la lucha por la libertad y la abolición de la esclavitud.
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1991: La Constituyente de 1991
Reconocimiento de la diversidad étnica y cultural:
La Constitución de 1991 declaró a Colombia como un país pluriétnico y multicultural, reconociendo la existencia y derechos de los grupos étnicos, incluyendo a los afrocolombianos.
Derechos colectivos:
Se reconocieron derechos colectivos específicos para las comunidades negras, como el derecho a la propiedad colectiva de la tierra, a la autonomía cultural y a la participación en la toma de decisiones que afecten sus territorios y cultura.
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1993
La promulgación de la Ley 70 de 1993 o Ley de las Comunidades negras. Las investigaciones y vínculos de Nina S. de Friedemann con las comunidades negras, sirvieron de base en la redacción y promulgación de esta Ley, que visibilizó y otorgó reconocimientos jurídicos legales, territoriales y políticos, a las comunidades afrocolombianas.
Nina S. de Friedemann (1930-1998)
Fue una antropóloga pública. Ella ejerció la investigación comprometida, con miras a la justicia social para los grupos de base con quienes colaboró y estudió. Nina S. de Friedemann también es pionera en los estudios afrocolombianos y en la antropología visual. Su énfasis profesional radicó en documentar y defender las contribuciones culturales de las poblaciones negras a la identidad de una Colombia étnicamente diversa.
Jaime Arocha, 1945-
Doctor en Antropología Cultural, Columbia University, Nueva York. Investigador emérito del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Miembro fundador del Grupo de Estudios Afrocolombianos del Centro de Estudios Sociales, Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia. Es el antropólogo, pionero en estudios sobre afrodescendientes en Colombia, entre 1985 y 2011 fue profesor del Departamento de Antropología de esa misma universidad. Jaime Arocha ha dedicado parte de su vida académica a la reconstrucción histórica de la diáspora africana, y su permanencia cultural en Colombia.
El ingreso de la Mujer a la Academia Colombiana de la Lengua
Las primeras mujeres en ingresar a la Academia fueron:
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1978
Dora Castellanos es la primera Mujer que ingresa a la Academia Colombiana de la Lengua, como Miembro Correspondiente.
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1982
Elisa Mújica es elegida Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.
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1984
Elisa Mújica fue la primera mujer elegida Miembro de Número de nuestra Academia.
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1989
Meira Delmar fue elegida Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.
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1991
Maruja Vieira es elegida Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.
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2025 Hoy día 33 mujeres hacemos parte de la Academia Colombiana de la Lengua, incluyendo a una mujer indígena, Bárbara Muelas, y a una mujer afrocolombiana, Mary Grueso Romero, quien hoy se está posesionando.
7 Académicas Honorarias
18 Académicas Correspondientes
8 Académicas de Número
El 9 de diciembre de 2024, la Academia Colombiana de la Lengua nombró a 12 nuevos miembros correspondientes, quienes, tras ser votados por los miembros numerarios, fueron elegidos para integrar la corporación más antigua de las veintitrés instituciones de la Real Academia Española. De esos 12 miembros, 7 fueron mujeres. Por primera vez, elegimos más mujeres que hombres.
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1986
El Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo le entrega la Carta de ciudadanía poética a las mujeres Afrocolombianas:
En 1984, Águeda Pizarro Rayo, hace 41 años creó el Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, para escuchar todas las voces, las conocidas y desconocidas, mujeres de todos los rincones del país y de todas las condiciones sociales que se iniciaban en el difícil arte de la poesía. El Encuentro se ha convertido en una fraternidad revolucionaria.
Al Tercer Encuentro, llega la poeta afrocolombiana, María Teresa Ramírez, con su arrollador estilo. Allí nacen en la palabra, las Mujeres Afrocolombianas para la poesía. En este momento reciben una credencial como ciudadanas y poetas de un país, mucho más amplio y multicultural. Luego llegan Elcina Valencia y Lucrecia Panchano, y Mary Grueso Romero.
Esta credencial de Poetas colombianas, se la entrega la directora del Encuentro de Poetas del Museo Rayo, Águeda Pizarro, quien hoy hace parte de la Academia Colombiana de la Lengua. Con el mestizaje de nuestras etnias y de nuestra lengua, Colombia se ha enriquecido y hoy venimos a exaltar este verbo africano que todo lo resignifica y lo transforma.
Según las palabras de la poeta Águeda Pizarro, las poetas afro hicieron descender en sus voces, la llama de un Pentecostés por el cual todas acabamos hablando en su lengua. Entonces se hizo realidad su participación plena y activa en la poesía de las mujeres colombianas, que hasta ese momento nunca habían sido escuchadas, ni contaban con un espacio que les fuera propio. Se había iniciado un diálogo y una hermandad, donde la creatividad de cada participante crece en un ambiente de respeto y de apoyo, que generaría el deseo de estudiarnos y compartir los descubrimientos que hacíamos, en la obra de cada poeta que habíamos escuchado.
Las Ediciones Embalaje del Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, publica a las poetas afrocolombianas a partir de 1988, con la presentación del libro de la poeta María Teresa Ramírez Nieve, La noche de mi piel. En 1989 las Ediciones Embalaje le publican a la poeta, Ana Milena Lucumí, su libro: Lunamar. Y en 1992, Ediciones Embalaje edita: Todos somos culpables, de la poeta afrocolombiana, María Elcina Valencia Córdoba. Y a la poeta, Mary Grueso Romero, le ha publicado varios libros de poemas.
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1993
Se inicia la institución de las Almadres, en el Encuentro de Poetas Colombianas. Alma y Madres de nuestros Encuentros, mujeres excepcionales quienes, sobreponiéndose a todas las soledades, nos han entregado un pensamiento poético luminoso, faro para nuestra poesía. Como lo descubrimos en nuestra Antología: Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por mujeres Tomo 1, y como lo ratifica Alejandra Toro Murillo, en su libro: “Encontrar un lugar y una voz”, estas mujeres encontraron su voz por fuera del canon poético colombiano, legitimando su obra en el terreno de la palabra misma, y esta búsqueda las llevó a alcanzar un nivel de Posmodernidad con su poesía, puesto que hallaron su propio lenguaje y su propio “yo” poético. Entonces el poema fue un espacio de Igualdad y de nivelación de la diferencia, que demandaba el reconocimiento de su Singularidad y Diversidad, como tal y no como inferioridad. (Pág. 231)
Estamos hablando de un grupo importante de poetas mujeres, dentro de las cuales están nuestras tres Miembros de la Academia de la Lengua, cuyos retratos están en esta sala: Maruja Vieira, Dora Castellanos y Meira Delmar.
Las Almanegras
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2007
Así estaban las cosas, cuando Águeda, empeñada en derribar nuevos muros, les dio la bienvenida a las Almanegras. En esta forma empezó a saldar una deuda con la literatura afro en Colombia. Rica como la selva, pero tremendamente ignorada y limitada a algunos pocos nombres, masculinos, claro, como Candelario Obeso, Helcías Martán Góngora y Jorge Artel. ¿Y las mujeres?
Con este nombre de Almanegras, Águeda Pizarro bautizó a las poetas afrocolombianas más significativas cuya obra es excelente. Son cuatro y a todas, además de su pasión por la poesía, las une el oficio de la docencia: Lucrecia Panchano, Elcina Valencia Córdoba, Mary Grueso Romero y María Teresa Ramírez Nieva. Lo de Almanegras fue la manera de ponerlas al nivel de las Almadres, grupo inolvidable comandado por dos desaparecidas poetas, la barranquillera Meira Delmar y la caucana, Matilde Espinosa. Para Águeda, la presencia de la mujer negra en el Encuentro de Roldanillo, es la certeza de dos cosas: La fuerza incontenible de su poesía y la falta de comprensión de su alcance e importancia en la literatura colombiana.
Pasemos ahora a hablar de los méritos de nuestra nueva Miembro Correspondiente de esta Academia.
Mary Grueso Romero fue Condecorada con la Distinción al Mérito Cívico: Don Pascual de Andagoya, por la Alcaldía Distrital de Buenaventura, distinción creada a través del Decreto No. 134, del 16 de mayo de 2.006, para honrar la memoria de este Licenciado español, fundador de la ciudad. En el marco de la Celebración del Primer Centenario de la Creación del Departamento del Valle, el 16 de abril de 2010, fue reconocida como Hija Adoptiva del Valle del Cauca, por estar vinculada a la Cultura de Buenaventura y de todo el departamento, desde hacía más de 30 años.
La Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, de la República de Colombia, y la Cámara de Comercio de Cali, la Condecoraron en el 2010, como Una de las 100 Mujeres más destacadas del Siglo XX, en el Valle del Cauca. Y el Ministerio de Cultura, le otorgó el Premio vida y obra, por su Dedicación al enriquecimiento de la Cultura ancestral de las Comunidades Negras, Raizales, Palenqueras y Afrocolombianas, Bogotá, 2012.
El 30 de septiembre de 2021, en el marco de la adhesión a la Alianza Internacional conformada por Canadá, Inglaterra, México, Argentina, Colombia, E.E.U.U y España, acordaron otorgar la máxima distinción internacional: El doctorado Honoris Causa a Mary Grueso Romero, por sus significativos aportes en el campo de la literatura.
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2002
Nace Apidama Ediciones. Editorial fundada por Alfredo Ocampo Zamorano y Guiomar Cuesta Escobar. La creamos por la necesidad de publicar los libros de poemas de las Mujeres colombianas.
Asisto al Encuentro de Poetas Colombianas, desde el Tercer Encuentro y he participado activamente, desde entonces. Por eso puedo dar fe de todo lo que he dicho sobre este Encuentro. Alfredo y yo vivimos en Kigali, África, en el 2007, Alfredo como asesor de la Universidad de Tulane, pudo hacer una gran labor. Entonces nos compenetrarnos con la poesía y con la historia del África, y nos hicimos la misma pregunta que se hizo Laurence E. Prescott, en un artículo publicado en América Negra (Nº 12: 1996, Págs. 107-125) donde expresa que es notoria la fama que goza Colombia de ser “tierra de poetas, de literatos y de oradores”, formando parte de esta tradición, incluso hombres que han llegado a ser presidentes de la república. No es extraño, pues, que la población negra, que constituye una parte integrante de la cultura y de la sociedad [una cuarta parte], haya sido elemento activo en esta tradición… Con razón uno puede preguntarse, ¿y no ha participado la mujer negra en la producción literaria afro-colombiana? ¿Ha tenido ella que enfrentar problemas diferentes de los que combaten los hombres negros y blancos?
- 2008 y 2010
El resultado de esa estadía en Kigali y luego en Nairobi, fue la publicación en Apidama Ediciones de su primera Antología: ¡Negras Somos! Antología de 21 Mujeres Poetas afrocolombianas, y luego en el 2010, el Ministerio de Cultura nos publica en una hermosa Caja: La Biblioteca de Escritores Afrocolombianos, nuestra segunda selección: Antología de Mujeres Poetas Afrocolombianas, la cual comprendía todas las poetas afrodescendientes de nuestro país, y con ellas pretendimos, por una parte, llenar un vacío en lo que respecta a la presencia de poetas afrodescendientes, en la producción literaria colombiana. Y por otra, consideramos el gran impacto, no solo continental sino también global, ante el hecho que, en Colombia, se estaba presentando un verdadero renacimiento poético, con una masa crítica de magníficas poetas colombianas, profesionales en su oficio, con una procedencia étnica africana común.
Nos dice Doris Lamus (2010) que existe una negación consciente del racismo en Colombia, debido al surgimiento del reconocimiento y respeto a la diversidad -también conocido como multiculturalismo- que, unido con el sexismo, trae consigo una prolongación de la violencia, la cual se evidencia en la pobreza, la guerra y el desplazamiento forzado que afecta especialmente, a las mujeres afrodescendientes y sus comunidades. La autora asegura que el racismo sigue en pie, aunque ahora funciona de forma encubierta y sutil, a través de lenguajes y actitudes asumidas como “racismo daltónico”. Según Eduardo Bonilla-Silva (2003), este tipo de racismo es aquel que no menciona de forma directa el color de piel, pero establece creencias, discursos y prácticas discriminatorias relacionadas con la raza. Pág. 192.
Con Mary Grueso Romero se demuestra cómo ni la poesía, ni la ciencia, ni ningún área de la creatividad y del conocimiento humano, es posesión exclusiva de un solo país, ni de un solo género. Ni es exclusividad de un solo grupo étnico, o de una sola clase o estrato socioeconómico. Con la fuerza de su presencia, con sus poemas, con sus presentaciones en diversos foros, esta poeta afrocolombiana nos está dando una lección muy importante, la cual debemos tener en cuenta y destacar ante toda Colombia, como también fuera de nuestro país. Mary desciende de una familia de esclavos, lo cual deja muy claro en sus poemas y en toda su obra, los cuales se han convertido en un manifiesto de libertad y reivindicación.
Es importante destacar la influencia del África sobre el arte moderno occidental. El encuentro con el ritmo de la poesía afrocolombiana, es una catarsis en su búsqueda por la liberación del imaginario que renueva las formas a través del ritmo. Este ritmo está presente en la vida y en la obra de Mary Grueso Romero, en su mismo andar armónico y flexible, en sus costumbres. Cuando analizamos el papel de la Mujer negra en la historia de nuestro país, hacemos visibles la presencia, tanto de hombres como de mujeres de ascendencia africana, quienes han contribuido a la construcción de nuestra nación y de nuestra nacionalidad. (Pág. 32).
Aunque los esclavos negros llegaron desprovistos de sus trajes, armas, y herramientas, desposeídos de sus instrumentos musicales y bienes terrenales, trajeron con ellos imágenes de sus dioses, recuerdos de los cuentos de los abuelos, ritmos de sus canciones, poesías y sobre todo nos trajeron su tambor. Quizá también, memorias de linajes o de sus familias extendidas, así como de otras representaciones icónicas. A este bagaje cultural, transformado creativamente, es a lo largo de los siglos, es lo que Nina S. Friedemann llamó, huellas de africanía. (Pág. 35).
Las sociedades africanas, y en especial las de la parte occidental, participaban de un “sustratum cultural común”, a partir del cual las manifestaciones culturales específicas de cada grupo constituirían variantes locales establecidas sobre una profunda unidad colectiva. Así, la aproximación a los problemas de la evolución de las culturas afroamericanas, debía asumir la importancia de las reelaboraciones creadas a partir de dichos patrones “sutiles y casi inconscientes” de ritmos, valores y creencias. (Págs. 36 y 37).
El Ritmo Anfíbraco en la poesía de las Mujeres Afrocolombianas, el gran aporte a la poesía castellana
La primera investigación que hicimos con el poeta Alfredo Ocampo Zamorano sobre las poetas afrodescendientes de nuestro país, dio como resultado, como ya lo dije: ¡Negras Somos!, Antología de 21 poetas afrocolombianas de la Región Pacífica, presentada en la Feria del Libro del Pacífico de la Universidad del Valle en octubre del 2008. La segunda fue: Antología de Mujeres Poetas Afrocolombianas. Biblioteca de Literatura Afrocolombiana. Tomo XVI. Publicada porMinisterio de Cultura en Bogotá, en el 2010. De esta Caja la Ministra de Cultura publicó 4.200 ejemplares, los cuales distribuyó dentro y fuera de Colombia.
Las poetas estudiadas en nuestras dos Antologías, no sólo recogen la tradición de la poesía que heredaron de sus vertientes africanas, trasmitida en forma oral y musical, sino que establecen una nueva perspectiva poética con su dicción, con su intención, con su transignificación. Estas poetas están renovando y transformando con su obra, el viejo canon poético de nuestro país.
Como dice el poeta senegalés Léopold Sédar Senghor, el ritmo es para el africano, la arquitectura del ser, la dinámica interior que le da forma, la pura expresión de la energía vital… a través de acentos en la poesía y en la música. Hasta el punto de afirmarse que la palabra rítmica divina creó el mundo. Por ello prima el arte poético africano sobre el plástico, como arte puro y en el poema el metro es rítmico. El ritmo de los pies sobre el tablado sigue al tambor. El sonido de los tambores es lenguaje, o sea “nommo”, y de forma preferencial, es la palabra de los antepasados, quienes hablan a través de dicho tambor. (Págs. 145 y 146). (2)
Los tambores “dicen” la palabra hechicera, que convoca a un determinado danzante para ser poseído por alguno de los dioses. En la poesía, enmarcada en la polimetría o en la polirritmia, aparece como una arquitectura, una fórmula matemática, que se basa en una unidad, en la multiplicidad. De modo análogo a los tambores forman ritmos secundarios de lenguaje, según Senghor, que descansan en aliteraciones, paranomasias y anáforas, en repeticiones de fonemas y sonidos que fortalecen el efecto de la totalidad, por eso está incompleta sino está acompañada, al menos por un instrumento de percusión como el tambor. Antiguamente toda narración contenía un fuerte ritmo y era, por lo tanto, poesía. (Pág. 146).
Del análisis de los poemas realizado en nuestras dos Antologías, hacemos la siguiente propuesta: La preponderancia del ritmo Anfíbraco (ta TA ta), el cual representa un nuevo y muy importante aporte de la dicción afro a la poesía castellana. Y en todas las combinaciones reconocidas en la poética tradicional castellana, no aparece en ninguna de ellas el Anfíbraco. Mientras se escucha cómo el Anfíbraco, bien repitiéndose, bien en combinación con otros ritmos como el yámbico, o el trocaico, tiene una especial importancia en los poemas de Mary Grueso Romero.
Consideramos que gran parte del ritmo que, como formulamos, caracteriza y revoluciona la poética multicultural colombiana, se viene trasmitiendo a través de la música y del canto de la Región Caribe y de la Región del Pacífico, al igual que a través de la poesía de las Mujeres Poetas afrocolombianas. Y en esta forma hoy exaltamos la obra poética de Mary Grueso Romero, donde el Anfíbraco juega un papel preponderante.
Este ritmo Anfíbraco es producto del tambor que siempre acompañará toda la obra de nuestro poeta Mary Grueso, puesto que en al hablar del arte de los griots debemos referirnos especialmente al uso de tambores. Y en lugares como en la aldea de Kaone, antigua capital de Saloum, se utiliza un tipo de tambor como herramienta fundamental de los griots en tiempos de guerra, exaltando a los guerreros que han sido notables. (Pág. 235 y 236).
Ya que todo este ritmo se involucra y nace en el lenguaje y pronunciación de su gente y de su propia identidad, en la utilización de la onomatopeya y palabras musicales inventadas, y en sonidos ricos en sensualidad y de percusión propias y naturales, que nacen de lo profundo del ser y que llevan a la armonía del ancestro africano, trasladado al Nuevo Mundo. A partir de esta Antología y con descubrimiento del Ritmo Anfíbraco en la poesía afrocolombiana, empiezan los análisis sobre dicho ritmo en la poesía de las Mujeres Poetas afrocolombianas. Comenzando con los excelentes estudios de dos críticas colombianas muy importantes: Betty Osorio y María Mercedes Jaramillo. Son muchos los trabajos y las tesis de grado que se han hecho sobre Mary Grueso Romero y sobre María Teresa Ramírez Nieva.
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2012
El Ministerio de Educación Nacional de Colombia y Fundalectura, le compran a Apidama Ediciones, 20.000 ejemplares de cada una de sus dos Antologías de poetas mujeres afrocolombianas, y del libro de María Teresa Ramírez, poeta afrocolombiana: Mabungú Triunfo. Poemas bilingües español- palenquero.
- 2013 y 2014
Publicación en Apidama Ediciones de dos tomos de la Antología: Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres. Tomo 1. Poetas nacidas hasta 1949. Tomo 2. Poetas nacidas de 1950 a 1987
La Antología, Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres. Tomo 1. Poetas nacidas hasta 1940 y el Tomo 2, nacidas de 1950 a 1987, son hasta el momento, las más completas publicadas en Colombia, sobre sus mujeres poetas, puesto que en ella se incluyen a todas las poetas de nuestro país, incluyendo las afrocolombianas. Y no por ausencia de talento y producción poética, como podrán darse cuenta por las conclusiones de este libro, que publicó Apidama Ediciones, en abril de 2013 y en abril de 2014. Es por la falta de reconocimiento y aceptación de la Mujer como poeta. Porque a pesar de los avances para ella, en tantas áreas del conocimiento, así como su participación laboral en cargos directivos de alto rango, en las antologías de poesía, a lo largo del siglo XX, no habían sido incluidas sino unas muy pocas.
- 2015
Apidama Ediciones fue ganadora de la publicación en la Serie Cuadernos de Humanidades, del ensayo: Las poetas afrocolombianas y la incorporación del ritmo anfíbraco en la poesía castellana. Este ensayo fue ganador de la publicación en el volumen Innovación en las letras femeninas de Latinoamérica. Por la Facultad de Humanidades Slippery Rock University de Pensilvania y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.
Biografía de Mary Grueso Romero:
Mary Grueso Romero, una mujer nacida en Guapi, Cauca, en 1947, reside entre Buenaventura y Cali. Su abuelo materno, Martín Romero, un hombre de Guapi, se la llevó a vivir junto a él, desde muy pequeña, porque quería darle a su nieta la mejor formación y educación. Don Martín era un hombre muy rico y como los negros, por lo general, para el imaginario popular, son pobres, a él le inventaron el cuento que había hecho un pacto con el diablo.
Mary Grueso Romero una descendiente de los Griots o sea,
de los Juglares africanos:
Para su formación como escritora y poeta fueron muy importantes las canciones que le escuchaba a su mamá, Eustaquia Romero, quien mientras realizaba los quehaceres de la casa recitaba poemas y décimas. Y de sus tíos maternos, Quintiliano y Julio Romero, además, de su abuelo y de su padre, de todos ellos recibió el amor por la palabra, puesto que eran cuenteros. Esta expresión es el equivalente de los “griots” o juglares, que han caracterizado el occidente de África. Entre la gente tonga de Malawi, el papel de los griots, es el de cronistas del parentesco. Ellos construyen información oral acerca de los linajes de los reyes, hasta llegar a los ancestros fundadores de la familia real. (Pág. 221).
Existieron griots mujeres, fueron rezanderas-cantoras, tuvieron la oportunidad de pasar por todas las responsabilidades locales. Para entender que la expresión del griot tiene que ver básicamente con un tipo de comunicación verbal e instrumental, porque allí la tradición oral juega un papel importante en ciertos dominios, concibiendo por ejemplo el testimonio de un griot como poesía, filosofía nativa, recitación y aún como una cosmovisión. (Pág. 229).
Y estos son los ancestros verdaderos de Mary Grueso Romero, ella hace uso de la filosofía afrocolombiana, de su tradición oral para dar testimonio en sus poemas de la situación que vive su comunidad, el dolor de las muertes y de las desapariciones de tantos hombres y mujeres afros, cuando ven bajar por el río los cuerpos, las cabezas, de sus compañeros y quizás vecinos, que han sido desmembrados.
Los poemas de Mary Grueso, con su forma y su ritmo le dan calor, es el fuego de la pasión que habita también el currulao.
En el poema que leyó nuestra querida Mary, Orishas, ella escucha los ritmos ancestrales, en un rumor de tambores aparece Yemayá, la diosa de los mares, la unge con agua salada y se convierte en diosa, que tiene el poder de la palabra, para viajar en el tiempo.
- 2011 al 2025
Publicación de la Colección Pelito de Chacarrás de Mary Grueso Romero, en nuestro sello Apidama Ediciones:
Apidama Ediciones inicia la publicación de La Colección de Cuentos Ilustrados de Niños Afrocolombianos: Pelito de Chacarrás, de Mary Grueso Romero, en el 2011. La edición de estos cuentos coincide con la Declaración del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, 2015-2024. En un país pluriétnico como lo es Colombia, su diversidad se constituye en su mayor fortaleza. Con esta Colección de Cuentos infantiles, Apidama Ediciones le está dando el verdadero valor que poseen las historias de los afrodescendientes, cuyas leyendas y cuentos pueden ser apreciados por niños, niñas y adultos, hoy día, en los 5 diferentes títulos que tenemos en el mercado. De La Muñeca negra ya hemos publicado, 30.000 ejemplares. Mary Grueso Romero, es quien eleva la cultura de su tierra y lleva la palabra negra en su piel, en su frente y en su alma, esta es su fortaleza y su mayor orgullo.
Y desde el momento que ella publica LA MUÑECA NEGRA, se disparan sus ventas y sobre todo los homenajes para Mary Grueso en todo el Valle del Cauca. Y en Buenaventura, donde los niños asimilan los 5 cuentos publicados por Mary con Apidama Ediciones, y en una lectura que hizo nuestra maestra en el Coliseo El Cristal de este puerto, tres mil niños y niñas repetían de memoria cada cuento, al mismo tiempo que ella los leía. Fue apoteósico aquel momento, el cual pone de relieve la importancia de la obra de Mary Grueso Romero para Colombia y para todas las regiones afro, tan olvidadas. Y que por primera vez los niños se veían en sus cuentos, como en un espejo, sus rostros, sus facciones y emocionados el libro se les convierte en un elemento de transformación interior, ahora le podían dar rienda suelta a su imaginario, a sus costumbres y a sus vivencias.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos conoció el cuento La Muñeca Negra en 2011, en la conmemoración del Año Internacional de los Afrodescendientes, y en ese mismo año descubrió a su autora Mary Grueso Romero, una mujer y escritora afro dedicada a promover su cultura, y a trabajar en contra de la discriminación racial.
Esta Oficina decidió realizar una impresión especial de 4000 ejemplares de este cuento en 2012. Y en 2013, otros 3000 ejemplares, con el patrocinio de la Embajada del Canadá, con el fin de distribuirlo entre niños y jóvenes, en escuelas y colegios de todo el país. Querían que este cuento facilitara la comprensión de respetarnos todos y todas como iguales y de acercarse a la riqueza cultural y a la diversidad que tiene Colombia.
Mary es Maestra bachiller de la Escuela Normal Nacional de Guapi (1980). Licenciada en Español y Literatura (1994) y Especialista en Enseñanza de la Literatura de la Universidad del Quindío, Armenia (1999). Especialista en Lúdica y Recreación para el Desarrollo Social y Cultural de la Universidad Los Libertadores de Bogotá (2003) y con otro postgrado en Enseñanza de la Literatura, en la Universidad del Quindío, Armenia (2000).
Y como pronosticó Águeda Pizarro, los Encuentros existen para abrir todo lo que está cerrado a la poesía o a las poetas mujeres.
Dice Octavio Paz que, en tiempos como estos, el otro nombre de la poesía es PERSEVERANCIA y la Perseverancia es promesa de Resurrección.
Antecesores de la poesía de Mary Grueso Romero
Aunque considero que Candelario Obeso (1849-1884), el gran poeta afrocolombiano del siglo XIX, quien establece la calidad del ritmo de los sonidos del tambor afro a los pies de la poesía castellana. En Obeso hay una armonía, un equilibrio entre el fondo y la forma. La afirmación de la dignidad y la humanidad del hombre negro y de la mujer negra, no se pierde en un juego técnico de ritmo, sonoridad e imágenes atrevidas.
También Jorge Artel (1909-1994), su pseudónimo “Agapitos de Arcos”, se apersona de la innovación que lleva en su sangre afro y en su intención poética, y le entrega una nueva visión al mundo poético castellano en el Siglo XX.
Manuel Zapata Olivella (1920-2004) nacido en Lorica, Córdoba, es otro hito importante. Para Eleonora Melani, filóloga de la Universidad de Florencia Italia: Manuel Zapata Olivella fue el primer novelista que exaltó “el ser afrocolombiano” en muchas de sus obras. Su interés se dirige sobre todo hacia el tema de la opresión de los negros y la cultura de los afrocolombianos, argumentos de sus estudios demo-etno- antropológicos. En la trama de sus novelas está presente una denuncia social y realista de la marginación y también una visión mitológica, fuera de la realidad, que parece remontarse a la seductora magia de África.
Helcías Martán Góngora, nacido en Guapí, Cauca (1920-1984). El poeta caucano, conocido como el “Poeta del mar”, decía: «Nací a ocho kilómetros de la desembocadura del río Guapi, en el Mar del Sur. La población negra me infundió, conjuntamente con el ritmo de las mareas, el sentido de la justicia social. De allí que mis poemas no puedan renunciar al acompañamiento táctico de marimba y tambor y que pregone en otros, el pregón del esclavo de ayer y de hoy».
Y no podía faltar Teresa Martínez de Varela, nacida en Quibdó en 1924, fue una de las primeras mujeres afrodescendientes en publicar obras literarias, conocida como ‘Lisa de Andráfueda’. Polifacética, madre de seis hijos entre ellos Jairo Varela, creador del grupo Niche, poeta, institutora folclórica, novelista. Su primera novela, ‘Guerra y amor’, publicada en 1947; musicóloga, dramaturga, escribió ‘El Nueve de abril’, declamadora, pintora, escritora, líder social e investigadora. Una mujer considerada muy adelantada para su época, era vital, locuaz, enérgica, emprendedora. Hoy en día es considerada como la pionera de la incorporación de la identidad africana al panorama literario del país, y como la intelectual más importante de su época.
Guiomar Cuesta Escobar
Miembro de Número de la
Academia Colombiana de la Lengua
Bogotá, 7 de julio de 2025