Maruja Vieira, su nombre verdadero es María Vieira, por aquellas cosas extraordinarias que ocurren en la vida, ella tuvo un encuentro en Bogotá con Pablo Neruda y este gran poeta le preguntó: ¿Cómo le dicen en Colombia a las Marías? Porque en Chile son Marukas y aquí parece que Marujas, así que tu nombre es Maruja, Maruja Vieira. Por tanto, nuestra querida Maruja tuvo un nuevo nombre, luego de haber sido bautizada por Pablo Neruda.
Maruja Vieira nace en Manizales en 1922, llega a Bogotá con su familia cuando solo contaba con ocho años de edad. Periodista, colaboradora de Revistas, Diarios, Suplementos Literarios, Programas de radio y televisión, tanto en Colombia como en Venezuela y Ecuador. Gran comunicadora, se ha desempeñado en Relaciones Públicas y como Profesora universitaria. Es Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua.
Testigo excepcional de la historia política y cultural colombiana, Maruja Vieira fue una de las pocas mujeres que logró abrirse paso en el mundo literario y profesional de su tiempo. Formó parte de Movimientos literarios (v. gr. Los Cuadernícolas) y de algunos círculos periodísticos colombianos y venezolanos. Fue una de las pocas contertulias femeninas de Cafés como El Automático de Bogotá. Se destacó como defensora de los Derechos de las mujeres y como una de las primeras en ocupar cargos ejecutivos en nuestropaís. Maruja Vieirafue la primerapresentadoracolombiana que tuvo la televisión venezolana. Gestora cultural y docente preocupada por la formación de las nuevas generaciones, ha propiciado espacios de formación de jóvenes poetas, en particular, ha apoyado a las mujeres que empiezan a escribir poesía.
Libros de poesía publicados: Campanario de Lluvia, 1947. Los Poemas de enero, 1951. Poesías, 1951. Palabras de la Ausencia, 1953. Clave Mínima, 1965. Mis Propias Palabras, 1986. Tiempo de Vivir, 1992. Campanario de Lluvia, 2ª edición, 1997. Sombra del Amor, 1998. Los Nombres de la Ausencia, 2006. Mis Propias Palabras, antología, 2006. Todo lo que Era Mío, 2008. Rompecabezas, 2010. Tiempo de la Memoria, antología, 2011.
Una de sus facetas más importantes y desconocidas, ha sido su lucha por las mujeres colombianas para que ingresen a la Academia Colombiana de la Lengua, entre otras, colaboró para el reconocimiento de Laura Victoria, a quien Maruja le entregó personalmente el Diploma como Miembro Correspondiente, en México, el día de su cumpleaños, un poco antes de su muerte.
Los sucesos del 9 de abril en el Distrito Capital, que convulsionaron al país y marcaron el inicio de una devastadora violencia, dejaron una huella indeleble en la joven poeta:
“Antes estaban lejos, casi desconocidos, / el combate y el trueno. / Ahora corre la sangre por los cauces iguales del odio y la esperanza…”. Estos acontecimientos orientaron el viaje de Maruja Vieira hacia Venezuela: “…la quietud del encuentro / con lluvia en los cristales. / Simple, sencillo, tierno, / ¡todo lo que era mío se me quedó tan lejos!”.
Venezuela acogió, en aquel entonces, a Maruja Vieira con amor. Allí tuvo la oportunidad de trabajar en la televisión venezolana con el director de cine Román Chalbaud y con Alberto de Paz y Mateos. Conoció a algunos de los más destacados intelectuales latinoamericanos de la época, entre ellos Alejo Carpentier, Arturo Uslar Pietri y Miguel Otero Silva, con quienes sostuvo una profunda amistad. De regreso a su país, Maruja Vieira se radicó en Popayán, “ciudad remanso donde se aquieta la amargura… ”; capital del Cauca,en la quetrabajó comolibrera en su propio negocio: LaLibrería Guillermo Valencia. Luego se traslada a Cali, en 1959, contrae matrimonio con José María Vivas Balcázar, quien falleció de manera repentina, el 15 de mayo de 1960.
Su amor por el profesor, poeta y periodista caucano, José María Vivas Balcázar sigue vivo: “Todavía / la frágil quemadura de una lágrima / borra la luz del árbol. / Todavía / cerca del corazón se detiene la vida / cuando te nombra alguien. / Todavía te amo… ”. De su matrimonio quedó una hija, Ana Mercedes Vivas, poeta también y comunicadora organizacional. Tras la muerte de su esposo, Maruja fue la directora de Relaciones Públicasdel Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) para los Departamentos del Valle, del Cauca y de Nariño, esa posición que ocupó durante trece años.
En 1977 se radicó de manera definitiva en Bogotá, donde fue editora cultural de la Revista Guión y más tarde se desempeñó como Asesora de la Dirección del Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura), entidad precursora del Ministerio de Cultura, de la que fue luego jefedeComunicaciones. Altérminodeesta importante labor,Maruja Vieira se dedicó por muchos años a las cátedras de Literatura Universal, Literatura Latinoamericana, Literatura Española y Relaciones Públicas, en las Universidades Central y de La Sabana.
La trayectoria de Maruja Vieira ha sido reconocida en el país con la Gran Orden de la Cultura del Ministerio de Cultura de Colombia, con la Medalla Simón Bolívar del Ministerio de Educación Nacional y, en dos ocasiones, con la Medalla Honor al Mérito Artístico del Distrito Capital. Recibió la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral de Chile, en grado máximo, de manos del Presidente Ricardo Lagos. El Departamento de Caldas la condecoró con la Orden Alejandro Gutiérrez y la Alcaldía con el Escudo de Manizales, en el grado de Comendador. Por su trayectoria literaria y su tarea como docente y gestora, en el Distrito Capital, el Concejo de Bogotá le otorgó la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez, en el Grado Cruz de Oro.
En el 2004 ganó el Premio Mujeres de Éxito, en la Categoría de Arte y Cultura, por su excepcional contribución con su vida y obra, al desarrollo de la Cultura del país. Y el Movimiento Iberoamericano de Narración Oral Escénica, en el año 2007, la distinguió con el Premio a la Oralidad de la Cátedra de Narración Oral Escénica de Iberoamérica. El 1 de noviembre de 2013 le fue otorgado el Premio Nacional Vida y Obra, por el Ministerio de la Cultura de Colombia.
2
Para hacernos una idea de los inicios de Maruja como escritora, en Manizales, y en una época en la cual las mujeres no participaban en estas actividades, consideradas tan masculinas, en aquel momento, escuchemos las palabras de Carlos Enrique Ruiz, en su Conferencia: Maruja Vieira en la poética de la ausencia, cuando hizo la presentación del Premio Mujeres de Éxito, en el Teatro de los Fundadores, en Manizales, entregado el 30 de marzo de 2006.
En la niñez tuve nítida noticia de Maruja Vieira (n. 1922). Ancianas tías nos hablaban con frecuencia de aquella mujer venida con precocidad al mundo de la cultura, con relatos como el de haber aprendido a leer en los periódicos, a los cuatro años, soliviada en las piernas de su mamá Merceditas White, a quien la poeta recuerda de “una dulzura extraña/ dibujada en la frente y las pupilas” y como “un resplandor de llama estremecida” (En: “Presencia tímida”). Además, las tías se ufanaban de ser “Ruiz de los mismos White de Piedras Blancas”. Y por ahí quedaron familias como la Ruiz-White, en los vericuetos de territorios y de la vida. En casa se leían los versos de ella, cuando fueron apareciendo en periódicos, revistas y libros. Esas lecturas nos decían del “Lejano campanario de sol entre la lluvia” (En: “Visión de infancia) y de cuando “En el tiempo las horas lentamente caían” (Ib.), quedándonos “un vago asombro de ternura y ausencia” (En: “Los muros y el recuerdo”). (1)
Bien podrán comprender la precocidad de Maruja Vieira, quien se enfrentó con resolución y tenacidad, a las costumbres de una época, a la solapada imponencia de los varones, y como dice Gabriela Castellanos, en su artículo Maruja Vieira: La mujer en la poeta: Ella escribe para afirmar su personalidad y ser ella misma, no la hija del padre o la hermana de Gilberto. (2)
3
Hace unos 19 años inicié estudios teológicos, para poder descifrar misterios muy profundos del ser humano que se reflejan en la poesía. Lo externo, la materia, no me daba las luces para comprender ese más allá que encierra la palabra, su alcance, su verdadera dimensión. Este ensayo lo comencé hace algunos años, pero no había podido comprender cómo desde sus comienzos, en el origen mismo de nuestra poeta, Maruja Vieira, en ese eterno retorno de su obra, a su vida y a sus antepasados, y luego en su amor con José María Vivas Balcázar, los acontecimientos encerraban un misterio que había querido y deseaba descifrar.
Debemos tener en cuenta que la poesía, es un acto de meditación profunda, en la cual nuestra alma se comunica con el Todo, y éstele entrega un conocimientoque nos permite entender nuestros orígenes, donde se inician los acontecimientos trágicos y complejosde quien escribe, para que pueda vislumbrar cómo sanar, como limpiarse e iniciar una nueva vida. Debemos tener en cuenta que existen ciclos y registros que están marcados, acontecimientos que se repiten, gracias a dichos ciclos, cada cierto tiempo vuelven a ocurrir. Podemos reconocer con esta información que nos entrega el poema, lo que acontece con Maruja, en su infancia, e incluso, para ser más precisos, lo que ocurre a través de cuatro generaciones anteriores. Al leer este poema Altísima llama, Maruja nos entrega un gran secreto, el misterio de las manos que apagaron en su infancia, la llama de la lámpara de su mesa de noche.
Altísima llama
¿Por qué lloras?
Porque anoche a mi lámpara
la apagó un viento amargo.
¿Qué buscas en la sombra?
La sombra de unas manos,
unas manos desnudas que se alzan
contra vientos de fuego
y los enlazan
y retuercen sus uñas mal hirientes.
Unas manos que nacen
en el cauce del río de la infancia
y crecen en los árboles
y vuelan con el ala de los pájaros.
¿Quién apagó tu lámpara?
No importa.
Hoy he vuelto a encenderla
con la última llama.
María Zambrano dice en El sueño creador: Toda tragedia poética lleva en su centro un sueño que se viene arrastrando desde lejos, desde la noche de los tiempos y que al fin se hace visible. Todo en principio está ahí, en darse a ver y por eso es el despliegue de un instante, un solo instante en que se abre el abismo infernal del ser humano, donde yace aprisionado, en sus profundas entrañas. El personaje de la tragedia no puede salir del círculo mágico en que está apresado… no por el autor, sino por estar él mismo fijado en un instante como víctima de sacrificio que es. (3) (Revista Archipiélago. No. 59. María Zambrano: La Razón sumergida. Barcelona, España, 2004).
Elabuelo deMaruja,John Henry White,nacióen la ciudad deCowes, en la Isla deWight, en 1864. Ingeniero egresado de la Universidad de Oxford, desembarcó en el Puerto de Buenaventura. Fundador de Dabeiba, fundía en una misma luz su amor por esta tierra quehizo suya y la añoranza de su patria lejana (4). Muchas de las imágenes utilizadas por Maruja en este poema, Sueño de mar, serán repetidas como una constante en toda su obra poética:
Sueño de mar
Sangre de marineros
que me viene a cantar
en las venas dormidas
con voz de inmensidad.
Barcos en horizontes
de viento, cielo y mar,
con velas transparentes
y cordajes de sal.
Puertos para una noche
y un alba, nada más.
Camino del retorno
que no se pudo hallar.
Hombres de ojos azules
y brazos de huracán,
anclados en remansos
de inmóvil soledad.
Bajo las lunas altas
me vienen a llamar
a bordo de sus naves
de niebla y de cristal.
Marineros errantes
que perdieron el mar.
Cuando leemos Bajo las lunas altas / me vienen a llamar / a bordo de sus naves / de niebla y de cristal, nos preguntamos si estos hombres tristes que dejaron su patria, que emigraron con su inmóvil soledad, no fueron la sombra que apagó la lámpara de Maruja Vieira en su infancia. La condena a la cual ellos sometieron a todos sus descendientes, puesto que su infelicidad, su soledad y dolor, se trasmitirá a todos sus herederos, a través del ADN, a través de la sangre, este es el legado que ella recibe de los White. Ellos perdieron el mar, pero también habían perdido su patria, su tierra de origen y este vacío es incuestionable, y continúa vivo aún en Maruja, ésto lo deja muy claro su poema Exilio: Veinte años de exilio, amor mío, veinte años sin patria, que le escribe a su marido, José María Vivas Balcázar:
Exilio
Mi patria eran tus manos,
tu mirada,
el suave temblor de tus labios.
Ya no tengo tu hombro
para mi cabeza rendida.
No tengo nada.
Veinte años de exilio,
amor mío,
veinte años sin patria.
Recurro nuevamente a María Zambrano,cuando nos dice:Porlapalabranoshacemoslibres, libresdelmomento,dela circunstanciaasediante, instantánea. (Pág.663).Libre sehaceMaruja con esarevelaciónque ha recibido y que la agobia. Estas palabrastendrán ahora unadistinta función; no estarán al servicio del momento opresor; ya no servirán para justificarnos ante el ataque de lo momentáneo (de la revelación, de ese conocimiento superior que nos atemoriza),partiendo delcentro de nuestro seren recogimiento, irán adefendernosde latotalidad de los momentos, ante la vida íntegra. (Pág. 664). … en el escribir se halla la liberación, la perdurabilidad –solo se encuentra liberación cuando arribamos a algo permanente–. (Pág. 665). Salvar a las palabras de su momentaneidad, de su ser transitorio, y conducirlas en nuestra reconciliación hacia lo perdurable, es el oficio de quien escribe (5).
Entonces Maruja arriba al poema, a su obra poética y ésta es su verdadera casa, su patria, es ese algo permanente que ha buscado desde su infancia, desde el momento en que comienza a escribir, puesto que andaba a la deriva, exiliada de sí misma, el igual que un náufrago, por la heredad recibida de sus antepasados. En este fragmento de su poema El arroyuelo, que hace parte de su obra inicial, también lo podemos ver muy claro:
El arroyuelo
Pero en lo más recóndito de su fondo pequeño
el arroyuelo sabe, con segura conciencia,
que su trazado cauce lo lleva lentamente,
hacia la lejanía sin fin de un mar inmenso.
Y ese arroyuelo es ella misma, Maruja, que por mucho que intente desprenderse de su karma generacional, de sus ancestros marineros, hay un cauce infinito que la lleva hacia la lejanía sin fin y la une de nuevo a ese mar inmenso de abandono y de soledad, que recibió como legado.
Los seres humanos llegamos al mundo a través de una familia, la cual tiene ciertas características, por tanto, recibimos su ADN, sus genes. Nos contaminamos de lo bueno y de lo malo que esa familia posee, tanto a nivel material, como espiritual. En algún momento percibimosen nuestra alma las cargas espirituales y físicas que hemos recibido, y en este momento nos entregan una visión, un conocimiento, y tomamos conciencia con mucha claridad, de cuáles son nuestras carencias y vacíos, para trabajar sobre dichos sufrimientos genéticos y que como decía antes, nos marcan. Debemos romper con una herencia, esto significa romper con el cordón espiritual y generacional, que arrastramos como una sombra y que nos signa.
Para lograrlo debemos volver al origen, para encontrarnos con nuestra verdadera realidad. El espíritu nuestro necesita avanzar para lograr sus propósitos. Si tengo conciencia de ese origen y no lo convierto en una trampa, podremos seguir adelante con nuestro gran propósito. Fuera de nosotros no hay nada, el origen y todo lo que debemos descubrir, está dentro de nosotros mismos, en nuestro consciente e inconsciente, y llegaremosa dichoconocimientoen el silenciototal,en perfectameditación, o seaa través del poema. Y en otras oportunidades nos llega en la noche, a través de los sueños.
Este poema que citaré a continuación, donde la poeta alude a su infancia, titula: Los muros y el recuerdo, en él encontramos palabras e imágenes que se repiten constantemente, a lo largo de la obra de Maruja Vieira. Por ejemplo: los lirios que le recuerdan la frente de su madre, las nubes, el cielo, la lluvia.
Los muros y el recuerdo
Era blanca mi casa, con ardientes geranios
que cifraban la luz en los altos balcones.
Había enredaderas finas y acariciantes,
lirios que recordaban la frente de mi madre.
También crecieron lirios, claveles y azaleas
para la cruel dulzura de mis manos pequeñas.
Allí aprendí la forma del árbol en el viento
y el viaje de las nubes en el agua del cielo.
Los pasos de mi padre resonaron alegres
en el amor lejano de mi primer recuerdo.
Y poco a poco, fueron haciéndose más lentos
mientras mis ojos iban hallando el universo.
Allá una tarde supe que en el trigo hay angustia
cuando siegan de pronto su dorada cabeza.
Me arrancaron del alma los geranios ardientes
y los lirios y el río de los amaneceres.
Se llevaron mis ojos a un paisaje distinto,
de montañas oscuras bajo cielos de acero.
Me quedó un vago asombro de ternura y ausencia
y un camino que busco más allá de los sueños.
Debemos creer en el mensaje que el poema nos entrega, como nos dice María Zambrano: Acto de fe el escribir, y como toda fe, de fidelidad. El escritor pide la fidelidad antes que cosa alguna. Ser fiel a aquello que pide ser sacado del silencio. Y si al sacar de sí con seguro pulso la fiel imagen de transparencia de la verdad de lo escrito… Fidelidad que, para lograrse, exige una total purificación de las pasiones, que deben acallarse para hacerle sitio a la verdad. La verdad necesita de un gran vacío, de un silencio donde pueda aposentarse, sin que ninguna otra presencia se entremezcle con la suya, desfigurándola. … por obra de la fidelidad a lo que es verdadero. (Pág. 668) (6).
4
Vamos a entrar en los poemas de Maruja y en los de su marido, el poeta José María Vivas Balcázar, quien muere poco tiempo después de su matrimonio, y es a él a quien Maruja le ha consagrado sus más bellos poemas de amor. Vamos a comprender como existe un diálogo entre ellos dos, aún antes de que se conocieran. Vivas Balcázar muere poco antes de nacer Ana Mercedes, su hija. Pero lo que más debe asombrarnos es la autenticidad que existe en la obra de Maruja Vieira, cada palabra, cada imagen responde a su origen, el cual desentraña a través de su palabra poética. Tener alma, como subraya Zambrano, es tener derecho a la memoria de un origen y a la pretensión de encontrarlo. Pág. 28. (7). Maruja puede desentrañar su herencia de forma muy directa, a través de su poesía, sin desfigurarla en ningún momento.
Al leer su poema, Clepsidra, vemos como se detiene el tiempo y aquel amor continúa vivo.
Aquí, donde no estás,
la misma lluvia canta
y el musgo pinta sueños
en las piedras antiguas…
No se detiene el tiempo.
Su fina gota sigue
cayendo en la clepsidra.
Esta realidad recreada tan vivamente, en las palabras de Maruja, es tan evidente, tan auténtica, es el amor que bulle, no se detuvo, continúa vivo, y palpable, mientras cae la lluvia sobre el tiempo. Es la lluvia un claro símbolo del llanto, el cual alimenta a esa flor –la clepsidra– sin edad. El ser humano huye de lo divino, no ama su encuentro con el Todo, por esa razón algunas personas desprecian la poesía, porque está fuera del control de la razón. Agua de lágrimas, nos dice María Zambrano, surge del fondo de las entrañas, agua purificadora, que hace comprender y compartir, y condensa la tierra áspera y dura en limo de vida (8).
¿Quién nos puede asegurar que un poema escrito por el poeta José María Vivas Balcázar, el día desu matrimoniocon Maruja,el 9 deseptiembre de1959, se haría realidad? ¿Quién puede descifrar este poder premonitorio del poeta, del vate: El vaticinador, ¿el profeta de su propia vida? Ese ser ensimismado que logra penetrar el silencio y hacer que su espíritu al comunicarse con el Infinito, le entregue un conocimiento de otra índole, de carácter sagrado, de modo que no cabe la menor duda de su autenticidad y que el poeta debe serle fiel, a toda costa, a esa revelación, puesto que algún día se hará realidad. Este es el poema de José María Vivas Balcázar y titula:
El poeta habla de su amor
Para llegar a esta mano
tuve que andar espacio y tierra;
la lluvia, la sombra y el sueño
para llegar a esta estrella…
Ahora sé cómo se urden
los nidos en sombra y en yerba.
Ahora soy ese jazmín
y puedo ser esa cereza.
Ahora me puedo morir
como si nunca me muriera.
Y este es el poema escrito por Maruja, rememorando ese 9 de septiembre:
Luz de septiembre
En la luz de septiembre
estoy buscándote.
Era una madrugada de campanas
que me ilumina todavía el alma.
Todo el amor del mundo
inundaba tus ojos.
Era un claro septiembre
de azahares.
… Te seguiré buscando,
con el amor de siempre,
en mi septiembre solitario.
Todos sabemos que poco tiempo después nuestro querido poeta, Vivas Balcázar, muere, pero él permanecerá en la voz de Maruja, él ya tenía una razón más poderosa que la vida misma, y era su sobrevivencia en esa voz de amor que estaba lanzando Maruja al mundo, y que estaría seguro al eternizarse en su poesía. Por esta razón Vivas Balcázar nos dice: Ahora me puedo morir / como si nunca me muriera. Entonces, el mes de septiembre, se convierte en un mes cíclico y recurrente, para Maruja, fecha en la cual cada año ella llora, sufre y rememora la muerte de su marido, como lo lloró en el mismo momento de su muerte.
Afirma María Zambrano: El iniciado, el que había visto, que había llegado al fin –su confín, diríamos– había de sentirse en comunión con lo humano inmediato, concreto, social y con la naturaleza unidamente. (8). Así el poeta Vivas Balcázar muere y se siente en comunión con Maruja, que es lo humano inmediato, y entonces, empieza la germinación de su ser individual en paz. ... porque ha deshecho el nudo de la tragedia que, a todo individuo humano, sólo por serlo, lo aprisiona (9).
El poeta Vivas Balcázar muere y como dice María Zambrano, atraviesa victorioso la tierra misma, que lo deja salir gozosamente, para darse multiplicado, en una forma, una forma perfecta, apta para ser consumida como alimento de vida (10). Y yo añado: en La Poesía de Maruja un nuevo ser ha nacido a la vida y bajo el signo de la muerte. Muere el poeta como la semilla o el grano que alcanza luego su unidad perfecta, la Unidad apetecida entre Maruja y José María. Esta es la Comunión que sólo con la muerte alcanzan estos poetas. Y nace la hija, Ana Mercedes, que aúna esa unión, más allá del tiempo y del espacio.
Ella al amarlo y confrontarse con su ausencia, contradice toda nuestra aseveración, porque para ella no existen palabras que puedan nombrarlo con todo el esplendor que ella quisiera, ese amor la sobrecoge, la desborda, no cabe en sus palabras. Hay que admirar la precisión del lenguaje en los poemas de Maruja, la sencillez y claridad de su vocabulario, el cual la hermana con la poesía de Antonio Machado. En este poema al que acabo de hacer referencia, es muy evidente:
Para ti no hay palabras
Para ti no hay palabras.
Hay sólo mudas páginas en blanco
y este lento caer de las manos inútiles
que olvidaron y hallaron
letras
sueños
y árboles.
Hubo palabras antes.
Cuando el mar,
cuando el grito luminoso
de los últimos faros.
Para ti sólo hay tiempo,
no hay palabras.
Y el tiempo es infinito
ahora que te amo.
Es, además sorprendente, el tono utilizado por nuestra poeta, puesto que crea la atmósfera de una epopeya, para hablar del ayer, de ese tiempo en el cual estaba presente el amor de José María: Hubo palabras antes. / Cuando el mar, / cuando el grito luminoso / de los últimos faros. Habla perfectamente del origen, de un ayer en la memoria, donde se siente flotar, su mundo se hace inmenso, no conoce límites. Maruja se devuelve y ansía penetrar en ese más allá, en un vuelo hacia el infinito que le devuelve la imagen y la razón de ese amor. Es de nuevo en palabras de María Zambrano… el acorde trágico, las tinieblas interiores del alma con la enigmaticidad e indisponibilidad de lo sagrado. (12)
Cómo con tan pocas palabras, pueden expresarse tantas emociones, la sutileza, la profundidad y el refinamiento de este lenguaje, que utilizan los dos poetas y que nos deslumbran. En ese entonces el grito, entiéndase alegría expresada en toda su potencia, era luminoso, y hasta allí existieron los faros, los mismos faros que guiaron a sus antepasados los navegantes, a través del mar. Muere la luz a partir de este momento fatídico en que desaparece Vivas Balcázar. Pero recordemos la luz de la lámpara que una sombra fatídica apagó en su infancia, ese mismo fuego vuelve a apagarse con la muerte de José María. Y lo que le anunciaba esa lámpara que se apaga, era esta muerte, la de su gran amor quien desaparecería de la faz de la tierra, pero nunca de su corazón.
En esa oscuridad Maruja siente que una luz, dentro de ella y desde el más allá, la mira. ¿Necesitaba nuestra poeta de esta oscuridad que se vuelve iluminación, sabiduría, para crear una nueva poesía? Y qué tal el remate de oro del poema: Y el tiempo es infinito / ahora que te amo. Este broche maravilloso deja estremecido el aire. Pero lo que Maruja quiso decir es: Contigo me acerco al Infinito, al Creador, él es quien te envió a cumplir este destino nuestro trágico, esa palabra que desde siempre, en un eterno retorno, nos había entregado. Y son, Vieira y Vivas Balcázar, lo que algunos llaman almas gemela, puesto que uno y otro se compenetran con el mismo propósito, cumplen un destino paralelo, el cual conocen y reconocen a través de su poesía.
Quien descubre la ciencia del buen final del poema, tiene ganado un enorme terreno, en el difícil arte de la poesía. Para darnos cuenta cómo este amor se eternizó en el alma de Maruja, analicemos su poema:
Todavía
Todavía
la frágil quemadura de una lágrima
borra la luz del árbol.
Todavía
cerca del corazón se detiene la vida
cuando te nombra alguien.
Todavía
rueda el mundo al vacío
desprendido y errante.
Todavía no encuentro las palabras
para decir la ausencia de tus manos.
Todavía te amo.
Luego nos encontramos con un poema de José María en el cual vemos cómo une su canto, entiéndase como: poesía, con el concepto de eternidad, cómo siente que ya cumplió su más alta misión, encontrar el camino para su palabra y su destino, de la mano de Maruja, a quién compara con la Beatrice de Dante, que lo rescata en su tránsito por el infierno.
Perdido como Dante por el día, / nocturno y taciturno en mi querella, / veré en el puente de mi poesía / cruzar su sombra. Seguiré su huella. /… Y les diré a las infernales cosas: / Por los abismos de rosas siderales/ voy de su mano a eternizar mi canto. / De su mano que pálida me guía/ después de la tiniebla y el espanto.
En Maruja, el poeta encuentra su más preciado anhelo, eternizar su canto. La revelación que nos comunica Vivas Balcázar, es la del infierno, a donde llegan los muertos, y que ella, convertida en su demiurgo, en un ángel que lo ayuda a atravesar ese lugardetiniebla y espanto, para convertirse en grano, en simiente, para dar a luz a su hija y luego para incentivar la creatividad de nuestra poeta. Comprendemos ahora como la Palabra, que en este caso es sinónimo de luz, jamás podrá ser sofocada por la oscuridad: De su mano que pálida me guía / después de la tiniebla y el espanto… Las palabras para José María toman vida y son un ser de carne y hueso. Por eso cuando él, antes de conocer a Maruja, escribe el poema Plegaria por ella, uno de sus primeros poemas, Plegaria para ella, nos dice:
Plegaria por ella
¡Dios mío! Su amada isla
con tu silencio cerca;
y sus playas queridas
con leve espuma y grises escolleras.
Que ninguno penetre
su soledad suprema;
que la sombra de otro hombre
no cruce por su arena…
¡Señor, si acaso muero
antes de atar mi nave a su rivera,
enséñale que un hombre taciturno
se hundió en el mar y que murió por ella!
Que si a la playa de su isla el alba
alguna tribu de gaviotas lleva,
que reconozca entre las alas blancas
de cada ave marinera mis poemas.
Que si en la playa de su isla sola
encuentra alguna perla,
que la recoja compasiva y piense
que este dolor se convirtió en estrella.
Todo el contenido del poema dedicado a la que sería su amada, y escrito cuando aún no conocía a Maruja, y en este tono de plegaria, de súplica, el cual cuenta con la fuerza que tiene el conjuro, hasta convertirse en una instigación, en un ruego encarecido al Creador para que, a su Amada, o sea a Maruja, la cerque con su silencio y a su vida ningún hombre llegue, cuando él haya muerto. Por lo tanto, la condenó a lo que será su vida, una vida solitaria dedicada a su hija y a la poesía exclusivamente. A ésto me he referido cuando nombro el enigma, ese vaticinio tan directo y extraño, es la presencia en el poeta de una conciencia superior, donde el espíritu al desprenderse de su cuerpo, viaja y le trae una información que se hará realidad luego, mucho tiempo después. Esta realidad oculta, es perturbadora, puesto que a los humanos no nos cabe en nuestra realidad material, una explicación a semejante misterio. Y de nuevo María Zambrano afirma: ... el ser y la verdad de las vidas, sin que se declare su secreto: en vivir según un orden dado por un secreto, que sólo declara por sus resultados, por el orden que produce. (13)
Vivas Balcázar pide en su poema que en esa Soledad Suprema en la cual queda Maruja, la sombra de otro amor nunca cruce su arena, o sea, amuralla a Maruja, la cerca espiritualmente, para que nadie más, amorosamente, se acerque a ella. Y que ese hombre taciturno se hundirá en el mar para morir por ella. Es prodigioso que José María sepa que el mar, esa patria lejana de Maruja y de sus antepasados, contiene los huesos, las cenizas de algunos de sus antepasados y allí se reunirá con sus espíritus ancestrales, y que con aquella agua marina se purificarán para su reencuentro espiritual, para la Comunión, la Unidad que desde ese momento alcanzan.
La tragedia de ese amor, como bien decía María Zambrano… estaba presente desde antes que ellos se conocieran. Toda tragedia poética lleva en su centro un sueño que se viene arrastrando desde lejos, desde la noche de los tiempos y que al fin se hace visible. Y que como lo dije antes, sólo la muerte puede deshacer el nudo de la tragedia que aprisionaba a estos dos poetas. (14)
El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve para nada. Las palabras se las he dicho son espíritu y vida. Juan 7: 63. Esto significa que la palabra tiene Espíritu y crea Vida, hace realidad aquello que en ella nombra.
¿Sola?
Tus ojos
vinieron a mirarme
en esta hora oscura y áspera.
Yo me creía sola
pero estabas aquí.
El amor
le arrancó tu mirada
a la muerte.
En esta forma ha transcurrido la vida y la obra poética de Maruja, sostenida por ese amor, por la luz de esa presencia que se hace eterna en su poesía y en su alma, la del poeta Vivas Balcázar.
¿Dónde empieza el sueño y dónde la realidad en estos dos poetas? Ambos se sumergen en la poesía como en su propio elemento, es el agua que les corresponde y manejan con tal propiedad el lenguaje, que nos abisman en tal profundidad, con una sencillez que parecería algo completamente cotidiano. Es el lenguaje de la vida misma, sin mayores pretensiones, pero que logra, a partir de su existencia, crear una realidad, una dimensión distinta de los hechos, que se tornan verdad y se crean a partir de la palabra, la cual es revelación, palabra interior, ellas estaban en el Universo dispuestas a ser entregadas a Maruja y a José María. Esa era su verdad, la que vivieron, por dura que nos parezca.
Al leer el poema de Maruja, Raíz eterna, nos sumergimos de nuevo en este ser que pinta nuestra poeta, y que va más allá de la carne, porque son sus almas las que se encuentran y dialogan, la que han podido fundirse en el Cosmos, en el Espíritu, luego y aún antes de su muerte. Allí no hay dudas, ni temores, solo la certeza de este Amor:
Raíz eterna
Tú eres más que un rostro
más que un hermoso cuerpo.
Eres aquel murmullo del río entre la lluvia,
aquella forma vaga del monte tras la niebla,
profundamente asidos al trémulo paisaje,
del sitio de la vida donde nace el recuerdo.
Tú eres más que un nombre,
más que un paso en la tierra.
Te cerca un bosque denso, de misteriosos árboles,
con pájaros errantes y canciones sin término.
Te guarda entre sus ramas de música, te encierra,
lejos de la ceniza destructora del tiempo.
En ti el amor humano, de raíces eternas,
me entregará su clave de renuncia y tristeza.
De nuevo las palabras sobrepasan la materia, van más allá del polvo, y será ese mismo amorhumano, de Raíces eternas,el que le entregue la clave dela renuncia y tristeza a nuestra poeta. Ella asume este dolor, la pérdida de José María, y conforme a este extraño designio, ella se dedica el resto de la vida a cantar y a llorar a su gran amor. María Zambrano lo define: … la renuncia a la razón por amor a la vida, es decir, por fidelidad y sinceridad con la vida, (con las revelaciones recibidas) asumiendo y apurando en el cáliz del sufrimiento, la experiencia integral del alma. … Sólo da la libertad quien es libre. “La verdad os hará libres”. La verdad, obtenida mediante la fidelidad purificadora del hombre que escribe. Pág. 669. (18)
Para admitir la verdad, así no nos guste y queramos modificar lo que ese Espíritu divino nos revela, se necesita mucho valor, eso que nuestro espíritu detecta en el Universo, lo recoge y nos lo entrega para que utilicemos este conocimiento, de la mejor forma posible. Requiere entereza, ser una poeta íntegra, en el sentido más profundo de la palabra, para no acomodar la verdad a su manera, ni maquillarla y que cada palabra diga realmente lo que ella ha recibido en revelación.
En el poema de Maruja, Isla, es también muy clara la presencia de José María, a través de su hija, Ana Mercedes. ...
Isla
Y te siento
a mi lado.
¿Vienes a ver tu rostro
reflejado en el rostro pequeño?
¿Vienes a sonreír
en otros labios?
… Al abrir la ventana
llegó el aroma
de las camias.
La niña duerme.
Todo está en silencio.
Y me hablas.
La sabiduría de la poesía de Maruja radica en su sencillez y en saberse despojar de cualquier adorno inútil. Va a la esencia misma de la palabra y la entrega sin artificios. El poema Tiempo definido, es muy claro para comprender la voz de Maruja. La música en la poesía, tanto en la de Vivas Balcázar como en la de la propia Maruja, es la voz de un río que lleva el agua al rincón preciso, con la fuerza y la elegancia que sólo dos maestros de la poesía pueden lograrlo.
Tiempo definido
Está bien que la vida de vez en cuando nos despoje de todo.
En la oscuridad los ojos aprenden a ver más claramente.
uando la soledad es el total vacío del cuerpo y de las manos,
hay caminos abiertos hacia lo más profundo
y hacia lo más distante.
En medio del sufrimiento se abre un canal a una nueva sabiduría “aprende padeciendo”, como decía Esquilo– y, explorando las innumerables formas con que la acosa, se persigue al Dios desconocido, el alma descubre sus demonios interiores. Revista, pág. 31.
Este poema de Maruja es realmente conmovedor, por la honda enseñanza que encierra. Nadie puede olvidar cómo logran los grandes iniciados, alcanzar la cumbre, dentro de su proceso interior, cuando se ensimisman y bucean en su cripta más profunda, y transitan por sus distintas moradas, como lo hizo Santa Teresa, para reconocer que en la oscuridad total, en el despojo absoluto de todo lo material, se logra ascender, poco a poco, en la escala espiritual, ver y reconocer lo que otros jamás vislumbraron.
¿Cómo aparecen los profetas en esta tierra? ¿Cómo descubrir las voces interiores, los grandes hallazgos ya sea poéticos o científicos? La luz que no se apaga, la que viene en nuestro ser más profundo, y cruza ese Vacío total, como lo llama Maruja, donde ascendemos a esa esfera, la más alta, Atziluth, arca donde permanecen las revelaciones y la esencia sagrada, intactas. Es también la voz del Altísimo que nos colma con su sabiduría y con su luz y nos define otros caminos, los invisibles, los de la Poesía, los que solo pertenecen al alma y al Espíritu.
Bibliografía
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