Blog – Guiomar Cuesta https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com Sitio oficial Mon, 30 Mar 2026 19:02:00 +0000 es-CO hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/wp-content/uploads/2026/03/cropped-Icono-32x32.webp Blog – Guiomar Cuesta https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com 32 32 El amor humano de raíces eternas: El diálogo de Maruja Vieira y José María Vivas Balcázar https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/blog/el-amor-humano-de-raices-eternas-el-dialogo-de-maruja-vieira-y-jose-maria-vivas-balcazar/ Thu, 26 Mar 2026 21:06:46 +0000 https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/?post_type=blog&p=186 Maruja Vieira, su nombre verdadero es María Vieira, por aquellas cosas extraordinarias que ocurren en la vida, ella tuvo un encuentro en Bogotá con Pablo Neruda y este gran poeta le preguntó: ¿Cómo le dicen en Colombia a las Marías? Porque en Chile son Marukas y aquí parece que Marujas, así que tu nombre es Maruja, Maruja Vieira. Por tanto, nuestra querida Maruja tuvo un nuevo nombre, luego de haber sido bautizada por Pablo Neruda.

Maruja Vieira nace en Manizales en 1922, llega a Bogotá con su familia cuando solo contaba con ocho años de edad. Periodista, colaboradora de Revistas, Diarios, Suplementos Literarios, Programas de radio y televisión, tanto en Colombia como en Venezuela y Ecuador. Gran comunicadora, se ha desempeñado en Relaciones Públicas y como Profesora universitaria. Es Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua.

Testigo excepcional de la historia política y cultural colombiana, Maruja Vieira fue una de las pocas mujeres que logró abrirse paso en el mundo literario y profesional de su tiempo. Formó parte de Movimientos literarios (v. gr. Los Cuadernícolas) y de algunos círculos periodísticos colombianos y venezolanos. Fue una de las pocas contertulias femeninas de Cafés como El Automático de Bogotá. Se destacó como defensora de los Derechos de las mujeres y como una de las primeras en ocupar cargos ejecutivos en nuestropaís. Maruja Vieirafue la primerapresentadoracolombiana que tuvo la televisión venezolana. Gestora cultural y docente preocupada por la formación de las nuevas generaciones, ha propiciado espacios de formación de jóvenes poetas, en particular, ha apoyado a las mujeres que empiezan a escribir poesía.

Libros de poesía publicados: Campanario de Lluvia, 1947. Los Poemas de enero, 1951. Poesías, 1951. Palabras de la Ausencia, 1953. Clave Mínima, 1965. Mis Propias Palabras, 1986. Tiempo de Vivir, 1992. Campanario de Lluvia, 2ª edición, 1997. Sombra del Amor, 1998. Los Nombres de la Ausencia, 2006. Mis Propias Palabras, antología, 2006. Todo lo que Era Mío, 2008. Rompecabezas, 2010. Tiempo de la Memoria, antología, 2011.

Una de sus facetas más importantes y desconocidas, ha sido su lucha por las mujeres colombianas para que ingresen a la Academia Colombiana de la Lengua, entre otras, colaboró para el reconocimiento de Laura Victoria, a quien Maruja le entregó personalmente el Diploma como Miembro Correspondiente, en México, el día de su cumpleaños, un poco antes de su muerte.

Los sucesos del 9 de abril en el Distrito Capital, que convulsionaron al país y marcaron el inicio de una devastadora violencia, dejaron una huella indeleble en la joven poeta:

Antes estaban lejos, casi desconocidos, / el combate y el trueno. / Ahora corre la sangre por los cauces iguales del odio y la esperanza. Estos acontecimientos orientaron el viaje de Maruja Vieira hacia Venezuela: la quietud del encuentro / con lluvia en los cristales. / Simple, sencillo, tierno, / ¡todo lo que era mío se me quedó tan lejos!.

Venezuela acogió, en aquel entonces, a Maruja Vieira con amor. Allí tuvo la oportunidad de trabajar en la televisión venezolana con el director de cine Román Chalbaud y con Alberto de Paz y Mateos. Conoció a algunos de los más destacados intelectuales latinoamericanos de la época, entre ellos Alejo Carpentier, Arturo Uslar Pietri y Miguel Otero Silva, con quienes sostuvo una profunda amistad. De regreso a su país, Maruja Vieira se radicó en Popayán, ciudad remanso donde se aquieta la amargura ; capital del Cauca,en la quetrabajó comolibrera en su propio negocio: LaLibrería Guillermo Valencia. Luego se traslada a Cali, en 1959, contrae matrimonio con José María Vivas Balcázar, quien falleció de manera repentina, el 15 de mayo de 1960.

Su amor por el profesor, poeta y periodista caucano, José María Vivas Balcázar sigue vivo: Todaa / la frágil quemadura de una lágrima / borra la luz del árbol. / Todavía / cerca del corazón se detiene la vida / cuando te nombra alguien. / Todavía te amo . De su matrimonio quedó una hija, Ana Mercedes Vivas, poeta también y comunicadora organizacional. Tras la muerte de su esposo, Maruja fue la directora de Relaciones Públicasdel Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) para los Departamentos del Valle, del Cauca y de Nariño, esa posición que ocupó durante trece años.

En 1977 se radicó de manera definitiva en Bogotá, donde fue editora cultural de la Revista Guión y más tarde se desempeñó como Asesora de la Dirección del Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura), entidad precursora del Ministerio de Cultura, de la que fue luego jefedeComunicaciones. Altérminodeesta importante labor,Maruja Vieira se dedicó por muchos años a las cátedras de Literatura Universal, Literatura Latinoamericana, Literatura Española y Relaciones Públicas, en las Universidades Central y de La Sabana.

La trayectoria de Maruja Vieira ha sido reconocida en el país con la Gran Orden de la Cultura del Ministerio de Cultura de Colombia, con la Medalla Simón Bolívar del Ministerio de Educación Nacional y, en dos ocasiones, con la Medalla Honor al Mérito Artístico del Distrito Capital. Recibió la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral de Chile, en grado máximo, de manos del Presidente Ricardo Lagos. El Departamento de Caldas la condecoró con la Orden Alejandro Gutiérrez y la Alcaldía con el Escudo de Manizales, en el grado de Comendador. Por su trayectoria literaria y su tarea como docente y gestora, en el Distrito Capital, el Concejo de Bogotá le otorgó la Orden Civil al Mérito José Acevedo y Gómez, en el Grado Cruz de Oro.

En el 2004 ganó el Premio Mujeres de Éxito, en la Categoría de Arte y Cultura, por su excepcional contribución con su vida y obra, al desarrollo de la Cultura del país. Y el Movimiento Iberoamericano de Narración Oral Escénica, en el año 2007, la distinguió con el Premio a la Oralidad de la Cátedra de Narración Oral Escénica de Iberoamérica. El 1 de noviembre de 2013 le fue otorgado el Premio Nacional Vida y Obra, por el Ministerio de la Cultura de Colombia.

2

Para hacernos una idea de los inicios de Maruja como escritora, en Manizales, y en una época en la cual las mujeres no participaban en estas actividades, consideradas tan masculinas, en aquel momento, escuchemos las palabras de Carlos Enrique Ruiz, en su Conferencia: Maruja Vieira en la poética de la ausencia, cuando hizo la presentación del Premio Mujeres de Éxito, en el Teatro de los Fundadores, en Manizales, entregado el 30 de marzo de 2006.

En la niñez tuve nítida noticia de Maruja Vieira (n. 1922). Ancianas tías nos hablaban con frecuencia de aquella mujer venida con precocidad al mundo de la cultura, con relatos como el de haber aprendido a leer en los periódicos, a los cuatro años, soliviada en las piernas de su mamá Merceditas White, a quien la poeta recuerda de una dulzura extraña/ dibujada en la frente y las pupilas y como un resplandor de llama estremecida (En: Presencia tímida). Además, las tías se ufanaban de ser Ruiz de los mismos White de Piedras Blancas. Y por ahí quedaron familias como la Ruiz-White, en los vericuetos de territorios y de la vida. En casa se lan los versos de ella, cuando fueron apareciendo en periódicos, revistas y libros. Esas lecturas nos decían del Lejano campanario de sol entre la lluvia (En: Visión de infancia) y de cuando En el tiempo las horas lentamente caían (Ib.), quedándonos un vago asombro de ternura y ausencia (En: Los muros y el recuerdo). (1)

Bien podrán comprender la precocidad de Maruja Vieira, quien se enfrentó con resolución y tenacidad, a las costumbres de una época, a la solapada imponencia de los varones, y como dice Gabriela Castellanos, en su artículo Maruja Vieira: La mujer en la poeta: Ella escribe para afirmar su personalidad y ser ella misma, no la hija del padre o la hermana de Gilberto. (2)

3

Hace unos 19 años inicié estudios teológicos, para poder descifrar misterios muy profundos del ser humano que se reflejan en la poesía. Lo externo, la materia, no me daba las luces para comprender ese más allá que encierra la palabra, su alcance, su verdadera dimensión. Este ensayo lo comencé hace algunos años, pero no había podido comprender cómo desde sus comienzos, en el origen mismo de nuestra poeta, Maruja Vieira, en ese eterno retorno de su obra, a su vida y a sus antepasados, y luego en su amor con José María Vivas Balcázar, los acontecimientos encerraban un misterio que había querido y deseaba descifrar.

Debemos tener en cuenta que la poesía, es un acto de meditación profunda, en la cual nuestra alma se comunica con el Todo, y éstele entrega un conocimientoque nos permite entender nuestros orígenes, donde se inician los acontecimientos trágicos y complejosde quien escribe, para que pueda vislumbrar cómo sanar, como limpiarse e iniciar una nueva vida. Debemos tener en cuenta que existen ciclos y registros que están marcados, acontecimientos que se repiten, gracias a dichos ciclos, cada cierto tiempo vuelven a ocurrir. Podemos reconocer con esta información que nos entrega el poema, lo que acontece con Maruja, en su infancia, e incluso, para ser más precisos, lo que ocurre a través de cuatro generaciones anteriores. Al leer este poema Altísima llama, Maruja nos entrega un gran secreto, el misterio de las manos que apagaron en su infancia, la llama de la lámpara de su mesa de noche.

Altísima llama

¿Por qué lloras?
Porque anoche a mi lámpara
la apagó un viento amargo.

¿Qué buscas en la sombra?
La sombra de unas manos,
unas manos desnudas que se alzan
contra vientos de fuego
y los enlazan
y retuercen sus uñas mal hirientes.

Unas manos que nacen
en el cauce del río de la infancia
y crecen en los árboles
y vuelan con el ala de los pájaros.

¿Quién apagó tu lámpara?
No importa.

Hoy he vuelto a encenderla
con la última llama.

 

María Zambrano dice en El sueño creador: Toda tragedia poética lleva en su centro un sueño que se viene arrastrando desde lejos, desde la noche de los tiempos y que al fin se hace visible. Todo en principio está ahí, en darse a ver y por eso es el despliegue de un instante, un solo instante en que se abre el abismo infernal del ser humano, donde yace aprisionado, en sus profundas entrañas. El personaje de la tragedia no puede salir del círculo mágico en que está apresado no por el autor, sino por estar él mismo fijado en un instante como ctima de sacrificio que es. (3) (Revista Archiplago. No. 59. María Zambrano: La Razón sumergida. Barcelona, España, 2004).

Elabuelo deMaruja,John Henry White,nacióen la ciudad deCowes, en la Isla deWight, en 1864. Ingeniero egresado de la Universidad de Oxford, desembarcó en el Puerto de Buenaventura. Fundador de Dabeiba, fundía en una misma luz su amor por esta tierra quehizo suya y la añoranza de su patria lejana (4). Muchas de las imágenes utilizadas por Maruja en este poema, Sueño de mar, serán repetidas como una constante en toda su obra poética:

Sueño de mar

Sangre de marineros
que me viene a cantar
en las venas dormidas
con voz de inmensidad.

Barcos en horizontes
de viento, cielo y mar,
con velas transparentes
y cordajes de sal.

Puertos para una noche
y un alba, nada más.

Camino del retorno
que no se pudo hallar.

Hombres de ojos azules
y brazos de huracán,
anclados en remansos
de inmóvil soledad.

Bajo las lunas altas
me vienen a llamar
a bordo de sus naves
de niebla y de cristal.

Marineros errantes
que perdieron el mar.

Cuando leemos Bajo las lunas altas / me vienen a llamar / a bordo de sus naves / de niebla y de cristal, nos preguntamos si estos hombres tristes que dejaron su patria, que emigraron con su inmóvil soledad, no fueron la sombra que apagó la lámpara de Maruja Vieira en su infancia. La condena a la cual ellos sometieron a todos sus descendientes, puesto que su infelicidad, su soledad y dolor, se trasmitirá a todos sus herederos, a través del ADN, a través de la sangre, este es el legado que ella recibe de los White. Ellos perdieron el mar, pero también habían perdido su patria, su tierra de origen y este vacío es incuestionable, y continúa vivo aún en Maruja, ésto lo deja muy claro su poema Exilio: Veinte años de exilio, amor mío, veinte años sin patria, que le escribe a su marido, José María Vivas Balcázar:

Exilio

Mi patria eran tus manos,
tu mirada,
el suave temblor de tus labios.

Ya no tengo tu hombro
para mi cabeza rendida.

No tengo nada.
Veinte años de exilio,
amor mío,
veinte años sin patria.

Recurro nuevamente a María Zambrano,cuando nos dice:Porlapalabranoshacemoslibres, libresdelmomento,dela circunstanciaasediante, instantánea. (Pág.663).Libre sehaceMaruja con esarevelaciónque ha recibido y que la agobia. Estas palabrastendrán ahora unadistinta función; no estarán al servicio del momento opresor; ya no servirán para justificarnos ante el ataque de lo momentáneo (de la revelación, de ese conocimiento superior que nos atemoriza),partiendo delcentro de nuestro seren recogimiento, irán adefendernosde latotalidad de los momentos, ante la vida íntegra. (Pág. 664). en el escribir se halla la liberación, la perdurabilidad solo se encuentra liberación cuando arribamos a algo permanente. (Pág. 665). Salvar a las palabras de su momentaneidad, de su ser transitorio, y conducirlas en nuestra reconciliación hacia lo perdurable, es el oficio de quien escribe (5).

Entonces Maruja arriba al poema, a su obra poética y ésta es su verdadera casa, su patria, es ese algo permanente que ha buscado desde su infancia, desde el momento en que comienza a escribir, puesto que andaba a la deriva, exiliada de sí misma, el igual que un náufrago, por la heredad recibida de sus antepasados. En este fragmento de su poema El arroyuelo, que hace parte de su obra inicial, también lo podemos ver muy claro:

El arroyuelo

Pero en lo más recóndito de su fondo pequeño
el arroyuelo sabe, con segura conciencia,
que su trazado cauce lo lleva lentamente,
hacia la lejanía sin fin de un mar inmenso.

Y ese arroyuelo es ella misma, Maruja, que por mucho que intente desprenderse de su karma generacional, de sus ancestros marineros, hay un cauce infinito que la lleva hacia la lejanía sin fin y la une de nuevo a ese mar inmenso de abandono y de soledad, que recibió como legado.

Los seres humanos llegamos al mundo a través de una familia, la cual tiene ciertas características, por tanto, recibimos su ADN, sus genes. Nos contaminamos de lo bueno y de lo malo que esa familia posee, tanto a nivel material, como espiritual. En algún momento percibimosen nuestra alma las cargas espirituales y físicas que hemos recibido, y en este momento nos entregan una visión, un conocimiento, y tomamos conciencia con mucha claridad, de cuáles son nuestras carencias y vacíos, para trabajar sobre dichos sufrimientos genéticos y que como decía antes, nos marcan. Debemos romper con una herencia, esto significa romper con el cordón espiritual y generacional, que arrastramos como una sombra y que nos signa.

Para lograrlo debemos volver al origen, para encontrarnos con nuestra verdadera realidad. El espíritu nuestro necesita avanzar para lograr sus propósitos. Si tengo conciencia de ese origen y no lo convierto en una trampa, podremos seguir adelante con nuestro gran propósito. Fuera de nosotros no hay nada, el origen y todo lo que debemos descubrir, está dentro de nosotros mismos, en nuestro consciente e inconsciente, y llegaremosa dichoconocimientoen el silenciototal,en perfectameditación, o seaa través del poema. Y en otras oportunidades nos llega en la noche, a través de los sueños.

Este poema que citaré a continuación, donde la poeta alude a su infancia, titula: Los muros y el recuerdo, en él encontramos palabras e imágenes que se repiten constantemente, a lo largo de la obra de Maruja Vieira. Por ejemplo: los lirios que le recuerdan la frente de su madre, las nubes, el cielo, la lluvia.

Los muros y el recuerdo

Era blanca mi casa, con ardientes geranios
que cifraban la luz en los altos balcones.

Había enredaderas finas y acariciantes,
lirios que recordaban la frente de mi madre.

También crecieron lirios, claveles y azaleas
para la cruel dulzura de mis manos pequeñas.

Allí aprendí la forma del árbol en el viento
y el viaje de las nubes en el agua del cielo.

Los pasos de mi padre resonaron alegres
en el amor lejano de mi primer recuerdo.

Y poco a poco, fueron haciéndose más lentos
mientras mis ojos iban hallando el universo.
Allá una tarde supe que en el trigo hay angustia
cuando siegan de pronto su dorada cabeza.

Me arrancaron del alma los geranios ardientes
y los lirios y el río de los amaneceres.
Se llevaron mis ojos a un paisaje distinto,
de montañas oscuras bajo cielos de acero.

Me quedó un vago asombro de ternura y ausencia
y un camino que busco más allá de los sueños.

Debemos creer en el mensaje que el poema nos entrega, como nos dice María Zambrano: Acto de fe el escribir, y como toda fe, de fidelidad. El escritor pide la fidelidad antes que cosa alguna. Ser fiel a aquello que pide ser sacado del silencio. Y si al sacar de sí con seguro pulso la fiel imagen de transparencia de la verdad de lo escrito Fidelidad que, para lograrse, exige una total purificación de las pasiones, que deben acallarse para hacerle sitio a la verdad. La verdad necesita de un gran vacío, de un silencio donde pueda aposentarse, sin que ninguna otra presencia se entremezcle con la suya, desfigurándola. por obra de la fidelidad a lo que es verdadero. (Pág. 668) (6).

4

Vamos a entrar en los poemas de Maruja y en los de su marido, el poeta José María Vivas Balcázar, quien muere poco tiempo después de su matrimonio, y es a él a quien Maruja le ha consagrado sus más bellos poemas de amor. Vamos a comprender como existe un diálogo entre ellos dos, aún antes de que se conocieran. Vivas Balcázar muere poco antes de nacer Ana Mercedes, su hija. Pero lo que más debe asombrarnos es la autenticidad que existe en la obra de Maruja Vieira, cada palabra, cada imagen responde a su origen, el cual desentraña a través de su palabra poética. Tener alma, como subraya Zambrano, es tener derecho a la memoria de un origen y a la pretensión de encontrarlo. Pág. 28. (7). Maruja puede desentrañar su herencia de forma muy directa, a través de su poesía, sin desfigurarla en ningún momento.

Al leer su poema, Clepsidra, vemos como se detiene el tiempo y aquel amor continúa vivo.

Aquí, donde no estás,
la misma lluvia canta
y el musgo pinta sueños
en las piedras antiguas

No se detiene el tiempo.
Su fina gota sigue
cayendo en la clepsidra.

Esta realidad recreada tan vivamente, en las palabras de Maruja, es tan evidente, tan auténtica, es el amor que bulle, no se detuvo, continúa vivo, y palpable, mientras cae la lluvia sobre el tiempo. Es la lluvia un claro símbolo del llanto, el cual alimenta a esa flor la clepsidra sin edad. El ser humano huye de lo divino, no ama su encuentro con el Todo, por esa razón algunas personas desprecian la poesía, porque está fuera del control de la razón. Agua de lágrimas, nos dice María Zambrano, surge del fondo de las entrañas, agua purificadora, que hace comprender y compartir, y condensa la tierra áspera y dura en limo de vida (8).

¿Quién nos puede asegurar que un poema escrito por el poeta José María Vivas Balcázar, el día desu matrimoniocon Maruja,el 9 deseptiembre de1959, se haría realidad? ¿Quién puede descifrar este poder premonitorio del poeta, del vate: El vaticinador, ¿el profeta de su propia vida? Ese ser ensimismado que logra penetrar el silencio y hacer que su espíritu al comunicarse con el Infinito, le entregue un conocimiento de otra índole, de carácter sagrado, de modo que no cabe la menor duda de su autenticidad y que el poeta debe serle fiel, a toda costa, a esa revelación, puesto que algún día se hará realidad. Este es el poema de José María Vivas Balcázar y titula:

El poeta habla de su amor

Para llegar a esta mano
tuve que andar espacio y tierra;
la lluvia, la sombra y el sueño
para llegar a esta estrella

Ahora sé cómo se urden
los nidos en sombra y en yerba.

Ahora soy ese jazmín
y puedo ser esa cereza.

Ahora me puedo morir
como si nunca me muriera.

Y este es el poema escrito por Maruja, rememorando ese 9 de septiembre:

Luz de septiembre

En la luz de septiembre
estoy buscándote.

Era una madrugada de campanas
que me ilumina todavía el alma.

Todo el amor del mundo
inundaba tus ojos.

Era un claro septiembre
de azahares.

Te seguiré buscando,
con el amor de siempre,
en mi septiembre solitario.

Todos sabemos que poco tiempo después nuestro querido poeta, Vivas Balcázar, muere, pero él permanecerá en la voz de Maruja, él ya tenía una razón más poderosa que la vida misma, y era su sobrevivencia en esa voz de amor que estaba lanzando Maruja al mundo, y que estaría seguro al eternizarse en su poesía. Por esta razón Vivas Balcázar nos dice: Ahora me puedo morir / como si nunca me muriera. Entonces, el mes de septiembre, se convierte en un mes cíclico y recurrente, para Maruja, fecha en la cual cada año ella llora, sufre y rememora la muerte de su marido, como lo lloró en el mismo momento de su muerte.

Afirma María Zambrano: El iniciado, el que había visto, que había llegado al fin su confín, diríamos había de sentirse en comunión con lo humano inmediato, concreto, social y con la naturaleza unidamente. (8). Así el poeta Vivas Balcázar muere y se siente en comunión con Maruja, que es lo humano inmediato, y entonces, empieza la germinación de su ser individual en paz. ... porque ha deshecho el nudo de la tragedia que, a todo individuo humano, sólo por serlo, lo aprisiona (9).

El poeta Vivas Balcázar muere y como dice María Zambrano, atraviesa victorioso la tierra misma, que lo deja salir gozosamente, para darse multiplicado, en una forma, una forma perfecta, apta para ser consumida como alimento de vida (10). Y yo añado: en La Poesía de Maruja un nuevo ser ha nacido a la vida y bajo el signo de la muerte. Muere el poeta como la semilla o el grano que alcanza luego su unidad perfecta, la Unidad apetecida entre Maruja y José María. Esta es la Comunión que sólo con la muerte alcanzan estos poetas. Y nace la hija, Ana Mercedes, que aúna esa unión, más allá del tiempo y del espacio.

Ella al amarlo y confrontarse con su ausencia, contradice toda nuestra aseveración, porque para ella no existen palabras que puedan nombrarlo con todo el esplendor que ella quisiera, ese amor la sobrecoge, la desborda, no cabe en sus palabras. Hay que admirar la precisión del lenguaje en los poemas de Maruja, la sencillez y claridad de su vocabulario, el cual la hermana con la poesía de Antonio Machado. En este poema al que acabo de hacer referencia, es muy evidente:

Para ti no hay palabras

Para ti no hay palabras.
Hay sólo mudas páginas en blanco
y este lento caer de las manos inútiles
que olvidaron y hallaron
letras
sueños
y árboles.

Hubo palabras antes.
Cuando el mar,
cuando el grito luminoso
de los últimos faros.

Para ti sólo hay tiempo,
no hay palabras.

Y el tiempo es infinito
ahora que te amo.

Es, además sorprendente, el tono utilizado por nuestra poeta, puesto que crea la atmósfera de una epopeya, para hablar del ayer, de ese tiempo en el cual estaba presente el amor de José María: Hubo palabras antes. / Cuando el mar, / cuando el grito luminoso / de los últimos faros. Habla perfectamente del origen, de un ayer en la memoria, donde se siente flotar, su mundo se hace inmenso, no conoce límites. Maruja se devuelve y ansía penetrar en ese más allá, en un vuelo hacia el infinito que le devuelve la imagen y la razón de ese amor. Es de nuevo en palabras de María Zambrano el acorde trágico, las tinieblas interiores del alma con la enigmaticidad e indisponibilidad de lo sagrado. (12)

Cómo con tan pocas palabras, pueden expresarse tantas emociones, la sutileza, la profundidad y el refinamiento de este lenguaje, que utilizan los dos poetas y que nos deslumbran. En ese entonces el grito, entiéndase alegría expresada en toda su potencia, era luminoso, y hasta allí existieron los faros, los mismos faros que guiaron a sus antepasados los navegantes, a través del mar. Muere la luz a partir de este momento fatídico en que desaparece Vivas Balcázar. Pero recordemos la luz de la lámpara que una sombra fatídica apagó en su infancia, ese mismo fuego vuelve a apagarse con la muerte de José María. Y lo que le anunciaba esa lámpara que se apaga, era esta muerte, la de su gran amor quien desaparecería de la faz de la tierra, pero nunca de su corazón.

En esa oscuridad Maruja siente que una luz, dentro de ella y desde el más allá, la mira. ¿Necesitaba nuestra poeta de esta oscuridad que se vuelve iluminación, sabiduría, para crear una nueva poesía? Y qué tal el remate de oro del poema: Y el tiempo es infinito / ahora que te amo. Este broche maravilloso deja estremecido el aire. Pero lo que Maruja quiso decir es: Contigo me acerco al Infinito, al Creador, él es quien te envió a cumplir este destino nuestro trágico, esa palabra que desde siempre, en un eterno retorno, nos había entregado. Y son, Vieira y Vivas Balcázar, lo que algunos llaman almas gemela, puesto que uno y otro se compenetran con el mismo propósito, cumplen un destino paralelo, el cual conocen y reconocen a través de su poesía.

Quien descubre la ciencia del buen final del poema, tiene ganado un enorme terreno, en el difícil arte de la poesía. Para darnos cuenta cómo este amor se eternizó en el alma de Maruja, analicemos su poema:

Todaa

Todavía
la frágil quemadura de una lágrima
borra la luz del árbol.

Todavía
cerca del corazón se detiene la vida
cuando te nombra alguien.

Todavía
rueda el mundo al vacío
desprendido y errante.

Todavía no encuentro las palabras
para decir la ausencia de tus manos.
Todavía te amo.

Luego nos encontramos con un poema de José María en el cual vemos cómo une su canto, entiéndase como: poesía, con el concepto de eternidad, cómo siente que ya cumplió su más alta misión, encontrar el camino para su palabra y su destino, de la mano de Maruja, a quién compara con la Beatrice de Dante, que lo rescata en su tránsito por el infierno.

Perdido como Dante por el día, / nocturno y taciturno en mi querella, / veré en el puente de mi poesía / cruzar su sombra. Seguiré su huella. / Y les diré a las infernales cosas: / Por los abismos de rosas siderales/ voy de su mano a eternizar mi canto. / De su mano que pálida me guía/ después de la tiniebla y el espanto.

En Maruja, el poeta encuentra su más preciado anhelo, eternizar su canto. La revelación que nos comunica Vivas Balcázar, es la del infierno, a donde llegan los muertos, y que ella, convertida en su demiurgo, en un ángel que lo ayuda a atravesar ese lugardetiniebla y espanto, para convertirse en grano, en simiente, para dar a luz a su hija y luego para incentivar la creatividad de nuestra poeta. Comprendemos ahora como la Palabra, que en este caso es sinónimo de luz, jamás podrá ser sofocada por la oscuridad: De su mano que pálida me guía / después de la tiniebla y el espanto Las palabras para José María toman vida y son un ser de carne y hueso. Por eso cuando él, antes de conocer a Maruja, escribe el poema Plegaria por ella, uno de sus primeros poemas, Plegaria para ella, nos dice:

Plegaria por ella

¡Dios mío! Su amada isla
con tu silencio cerca;
y sus playas queridas
con leve espuma y grises escolleras.

Que ninguno penetre
su soledad suprema;
que la sombra de otro hombre
no cruce por su arena

¡Señor, si acaso muero
antes de atar mi nave a su rivera,
enséñale que un hombre taciturno
se hundió en el mar y que murió por ella!

Que si a la playa de su isla el alba
alguna tribu de gaviotas lleva,
que reconozca entre las alas blancas
de cada ave marinera mis poemas.

Que si en la playa de su isla sola
encuentra alguna perla,
que la recoja compasiva y piense
que este dolor se convirtió en estrella.

Todo el contenido del poema dedicado a la que sería su amada, y escrito cuando aún no conocía a Maruja, y en este tono de plegaria, de súplica, el cual cuenta con la fuerza que tiene el conjuro, hasta convertirse en una instigación, en un ruego encarecido al Creador para que, a su Amada, o sea a Maruja, la cerque con su silencio y a su vida ningún hombre llegue, cuando él haya muerto. Por lo tanto, la condenó a lo que será su vida, una vida solitaria dedicada a su hija y a la poesía exclusivamente. A ésto me he referido cuando nombro el enigma, ese vaticinio tan directo y extraño, es la presencia en el poeta de una conciencia superior, donde el espíritu al desprenderse de su cuerpo, viaja y le trae una información que se hará realidad luego, mucho tiempo después. Esta realidad oculta, es perturbadora, puesto que a los humanos no nos cabe en nuestra realidad material, una explicación a semejante misterio. Y de nuevo María Zambrano afirma: ... el ser y la verdad de las vidas, sin que se declare su secreto: en vivir sen un orden dado por un secreto, que sólo declara por sus resultados, por el orden que produce. (13)

Vivas Balcázar pide en su poema que en esa Soledad Suprema en la cual queda Maruja, la sombra de otro amor nunca cruce su arena, o sea, amuralla a Maruja, la cerca espiritualmente, para que nadie más, amorosamente, se acerque a ella. Y que ese hombre taciturno se hundirá en el mar para morir por ella. Es prodigioso que José María sepa que el mar, esa patria lejana de Maruja y de sus antepasados, contiene los huesos, las cenizas de algunos de sus antepasados y allí se reunirá con sus espíritus ancestrales, y que con aquella agua marina se purificarán para su reencuentro espiritual, para la Comunión, la Unidad que desde ese momento alcanzan.

La tragedia de ese amor, como bien decía María Zambrano estaba presente desde antes que ellos se conocieran. Toda tragedia poética lleva en su centro un sueño que se viene arrastrando desde lejos, desde la noche de los tiempos y que al fin se hace visible. Y que como lo dije antes, sólo la muerte puede deshacer el nudo de la tragedia que aprisionaba a estos dos poetas. (14)

El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve para nada. Las palabras se las he dicho son espíritu y vida. Juan 7: 63. Esto significa que la palabra tiene Espíritu y crea Vida, hace realidad aquello que en ella nombra.

¿Sola?

Tus ojos
vinieron a mirarme
en esta hora oscura y áspera.

Yo me creía sola
pero estabas aquí.

El amor
le arrancó tu mirada
a la muerte.

En esta forma ha transcurrido la vida y la obra poética de Maruja, sostenida por ese amor, por la luz de esa presencia que se hace eterna en su poesía y en su alma, la del poeta Vivas Balcázar.

¿Dónde empieza el sueño y dónde la realidad en estos dos poetas? Ambos se sumergen en la poesía como en su propio elemento, es el agua que les corresponde y manejan con tal propiedad el lenguaje, que nos abisman en tal profundidad, con una sencillez que parecería algo completamente cotidiano. Es el lenguaje de la vida misma, sin mayores pretensiones, pero que logra, a partir de su existencia, crear una realidad, una dimensión distinta de los hechos, que se tornan verdad y se crean a partir de la palabra, la cual es revelación, palabra interior, ellas estaban en el Universo dispuestas a ser entregadas a Maruja y a José María. Esa era su verdad, la que vivieron, por dura que nos parezca.

 

Al leer el poema de Maruja, Raíz eterna, nos sumergimos de nuevo en este ser que pinta nuestra poeta, y que va más allá de la carne, porque son sus almas las que se encuentran y dialogan, la que han podido fundirse en el Cosmos, en el Espíritu, luego y aún antes de su muerte. Allí no hay dudas, ni temores, solo la certeza de este Amor:

Raíz eterna

Tú eres más que un rostro
más que un hermoso cuerpo.

Eres aquel murmullo del o entre la lluvia,
aquella forma vaga del monte tras la niebla,
profundamente asidos al trémulo paisaje,
del sitio de la vida donde nace el recuerdo.

Tú eres más que un nombre,
más que un paso en la tierra.
Te cerca un bosque denso, de misteriosos árboles,
con pájaros errantes y canciones sin término.
Te guarda entre sus ramas de sica, te encierra,
lejos de la ceniza destructora del tiempo.
En ti el amor humano, de raíces eternas,
me entregará su clave de renuncia y tristeza.

De nuevo las palabras sobrepasan la materia, van más allá del polvo, y será ese mismo amorhumano, de Raíces eternas,el que le entregue la clave dela renuncia y tristeza a nuestra poeta. Ella asume este dolor, la pérdida de José María, y conforme a este extraño designio, ella se dedica el resto de la vida a cantar y a llorar a su gran amor. María Zambrano lo define: la renuncia a la razón por amor a la vida, es decir, por fidelidad y sinceridad con la vida, (con las revelaciones recibidas) asumiendo y apurando en el cáliz del sufrimiento, la experiencia integral del alma. Sólo da la libertad quien es libre. La verdad os hará libres. La verdad, obtenida mediante la fidelidad purificadora del hombre que escribe. Pág. 669. (18)

Para admitir la verdad, así no nos guste y queramos modificar lo que ese Espíritu divino nos revela, se necesita mucho valor, eso que nuestro espíritu detecta en el Universo, lo recoge y nos lo entrega para que utilicemos este conocimiento, de la mejor forma posible. Requiere entereza, ser una poeta íntegra, en el sentido más profundo de la palabra, para no acomodar la verdad a su manera, ni maquillarla y que cada palabra diga realmente lo que ella ha recibido en revelación.

En el poema de Maruja, Isla, es también muy clara la presencia de José María, a través de su hija, Ana Mercedes. ...

Isla

Y te siento
a mi lado.

¿Vienes a ver tu rostro
reflejado en el rostro pequeño?
¿Vienes a sonreír
en otros labios?

Al abrir la ventana
llegó el aroma
de las camias.

La niña duerme.
Todo está en silencio.
Y me hablas.

La sabiduría de la poesía de Maruja radica en su sencillez y en saberse despojar de cualquier adorno inútil. Va a la esencia misma de la palabra y la entrega sin artificios. El poema Tiempo definido, es muy claro para comprender la voz de Maruja. La música en la poesía, tanto en la de Vivas Balcázar como en la de la propia Maruja, es la voz de un río que lleva el agua al rincón preciso, con la fuerza y la elegancia que sólo dos maestros de la poesía pueden lograrlo.

Tiempo definido

Está bien que la vida de vez en cuando nos despoje de todo.
En la oscuridad los ojos aprenden a ver más claramente.

uando la soledad es el total vacío del cuerpo y de las manos,
hay caminos abiertos hacia lo más profundo
y hacia lo más distante.

En medio del sufrimiento se abre un canal a una nueva sabiduría aprende padeciendo, como decía Esquilo y, explorando las innumerables formas con que la acosa, se persigue al Dios desconocido, el alma descubre sus demonios interiores. Revista, pág. 31.

Este poema de Maruja es realmente conmovedor, por la honda enseñanza que encierra. Nadie puede olvidar cómo logran los grandes iniciados, alcanzar la cumbre, dentro de su proceso interior, cuando se ensimisman y bucean en su cripta más profunda, y transitan por sus distintas moradas, como lo hizo Santa Teresa, para reconocer que en la oscuridad total, en el despojo absoluto de todo lo material, se logra ascender, poco a poco, en la escala espiritual, ver y reconocer lo que otros jamás vislumbraron.

¿Cómo aparecen los profetas en esta tierra? ¿Cómo descubrir las voces interiores, los grandes hallazgos ya sea poéticos o científicos? La luz que no se apaga, la que viene en nuestro ser más profundo, y cruza ese Vacío total, como lo llama Maruja, donde ascendemos a esa esfera, la más alta, Atziluth, arca donde permanecen las revelaciones y la esencia sagrada, intactas. Es también la voz del Altísimo que nos colma con su sabiduría y con su luz y nos define otros caminos, los invisibles, los de la Poesía, los que solo pertenecen al alma y al Espíritu.

Bibliografía

 

  1. Carlos Enrique Ruiz. Maruja Vieira en la poética de la ausencia. Junio de 2006. http://www.revistaaleph.com.co/component/k2/item/55marujavieiraenlapoeticadelaausencia
  2. Gabriela Castellanos Llanos. Maruja Vieira: la mujer en la poeta. Págs. 150166, en: Literatura y diferencia. Escritoras colombianas del Siglo XX. Volumen I. María Mercedes Jaramillo, Betty Osorio de Negret, Ángela Inés Robledo, editoras. Ediciones Uniandes. Editorial Universidad de Antioquia. 1995.
  3. Carlos Varona Narvión. Soñar la realidad para que la realidad nos sueñe: María Zambrano. Págs. 6569, en Revista Archipiélago. No. 59. María Zambrano: La Razón sumergida. Barcelona, España, 2004.
  4. John Henry White (Juan H. White) Página Web. Marzo de 2008. http://juanhwhite.blogspot.com.co/2008/03/blogpost.html
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  6. María Zambrano. Hacia un saber sobre el alma. Por qué se escribe. En: Contando estrellas. Siglo XX. 19201960. La vida escrita por las mujeres, II. Dirección Anna Caballé. Random House Mondadori. Barcelona, 2004. Pág. 668.
  7. Pedro Cerezo Galán. La otra mirada (A modo de introducción a la razón poética). Págs. 25 a 34, en: Revista Archipiélago. No. 59. María Zambrano: La Razón sumergida. Barcelona, España, 2004.
  8. María Zambrano. El hombre y lo divino. Breviarios del Fondo de Cultura Económica. México, 2016. Pág. 358.
  9. María Zambrano. El hombre y lo divino. Breviarios del Fondo de Cultura Económica. México, 2016. Pág. 359.
  10. María Zambrano. El hombre y lo divino. Breviarios del Fondo de Cultura Económica. México, 2016. Pág. 358 y 359.
  11. Pedro Cerezo Galán. La otra mirada (a modo de introducción a la razón poética). Pág. 31, en Revista Archipiélago. No. 59. María Zambrano: La Razón sumergida. Barcelona, España, 2004.
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  13. María Zambrano. El hombre y lo divino. Breviarios del Fondo de Cultura Económica. México, 2016. Pág. 358.
  14. Carlos Varona Narvión. Soñar la realidad para que la realidad nos sueñe: María Zambrano. Págs. 6569, en Revista Archipiélago. No. 59. María Zambrano: La Razón sumergida. Barcelona, España, 2004.
  15. María Zambrano. Hacia un saber sobre el alma. Por qué se escribe. Págs. 6636691, en: Contando estrellas. Siglo XX. 19201960. La vida escrita por las mujeres, II. Dirección Anna Caballé. Random House Mondadori. Barcelona, 2004.
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Matilde Espinosa Biografía https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/blog/matilde-espinosa-biografia/ Thu, 26 Mar 2026 20:28:53 +0000 https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/?post_type=blog&p=184 Si hay escritora auténtica, eres tú.
Y a la autenticidad sólo tienen derecho

las personas como tú, ajenas a la farsa literaria, ajenas a la vanidad, ajenas al vano ruido de la lisonja.
Tú no engañas. Eres fiel a ti misma como el cielo es fiel al azul in comparable de su altura.

Rafael Maya

Para hablar de una de las más grandes poetas colombianas me referiré a una mujer del Cauca, la cual marca un hito en la literatura hispanoamericana: Matilde Espinosa. Ella es la poeta más representativa de la realidad colombiana, vivida en el siglo XX. Ella nace en las entrañas de Tierradento, en un pueblo indígena: Huila, en 1910, cerca del río Páez, en el macizo colombiano. La conocí en 1990, cuando la Feria Internacional del Libro de Bogotá, se dedicó a la Literatura de la Mujer, y yo estaba encargada del Stand y de programación cultural de la Feria. Le iban a hacer un programa en Caracol Radio y ella quiso que yo participara con ella. Desde este momento se sella una amistad que fue entrañable, hasta su muerte en el 2008.

María Josefa Fernández Yaguas, (Chepita) la madre:

Pasó sus primeros 6 años, con su familia, en total aislamiento, porque a su alrededor no tenían personas de su propia cultura. Allí su madre, María Josefa Fernández Yáguas, se desempeñaba como maestra de indígenas, maestra rural. Chepita, como llamaban a su madre, se adelantó a su momento, su padre se opuso a la relación con Luis Espinosa Salazar, quien era músico y guaquero y no tenía dinero. Y tuvo que elegir entre su familia y su marido. Ella se impuso y eligió al que sería su esposo y para poderse casarse buscó trabajo como maestra, y en esta forma sostuvo siempre su hogar.

Chepita, era el corazón y la fuerza de la familia, con un gran don de mando. La figura más importante, y en palabras de Matilde, la mujer más extraordinaria que ella haya conocido. Se encargó de alfabetizar tanto mujeres como hombres. Antes que ella llegara, los sacerdotes franceses solo alfabetizaban a los varones. Chepita enseñaba, bautizaba cuando no había sacerdote, hacía de enfermera y de partera. Mientras su padre, Luis Espinosa, era un soñador, su madre era la más aterrizada y la más realista. Ella le inculca a su hija el amor por la Virgen. Matilde creía en los milagros, como parte de la vida cotidiana. Y tenía un

sentido premonitorio que se inicia cuando a los tres años, le dice a su madre que su papá encontraría una pilota de oro, y dicho y hecho, así fue, anécdota que me contó Matilde, en una de nuestras habituales charlas. Su madre decía: Mi hija es un predestinada. De niña lloraba mucho, tenía un temperamento muy intenso y terriblemente apasionado.

Luis Espinosa Salazar, su padre:

Su padre, Luis Espinosa Salazar, era músico, bohemio y guaquero, encontró piezas que son un prodigio de la orfebrería precolombina, que hoy reposan en el Muso de Oro de Bogotá. Su aporte a la economía del hogar, era muy poca. Cuando iba al pueblo, muchas veces les decía a sus hijos: Les traje una canción que aprendí en el pueblo. Luego se las enseñaba, sin ningún problema. Todos sus hermanos tenían un gran oído, y formaban un hermoso coro.

Las cartas de su tatarabuela, Matilde Céspedes Buendía:

Su tatarabuela se educó en Bogotá, era una artista, tocaba el arpa y tenía una caligrafía exquisita. Chepita conservaba las cartas de su abuela, dentro de una cajita y ésta dentro de un baúl antiguo. Tanto el papel de las cartas era muy fino, como de seda, con una textura que Matilde no ha visto en ningún otro papel. La tinta era color sepia la cual jugaba con la hermosa caligrafía. Para Matilde, en su infancia, esas cartas significaron la belleza de las cosas delicadas, de lo sutil. Era la existencia de un mundo encantado, que en nada se parecía a lo que la rodeaba en Tierradentro. Cuando la mamá de Matilde no estaba, ella sacaba la cajita y leía las cartas, de lo que leía en ellas entendía muy poco, pero se quedaba extasiada con ellas.

El caserío en que nació:

El caserío comprendía una Iglesia, una escuela y una casa cural, y unas pocas casas de los indios, regadas por las montañas. Este caserío era un área inabordable, inalcanzable, tanto que ahí se refugiaban los perseguidos por la justicia. Creció rodeada de la mítica cultura de los indígenas, duendes, lloronas y patasolas, amando su entorno, enamorada de su esencia y de su país.

Todas estas leyendas aprendidas en su niñez, ejercieron sobre ella una enorme influencia, al punto de haber vivido ciertos acontecimientos que la convencieron que existe un mundo más allá de lo real, el cual nos acompaña en forma permanente. Pertenecían a una familia pobre que vivía en un pueblo indígena, y en este entorno se desconocían los estratos y las diferencias sociales. Supo del dolor y de la pobreza de este grupo humano, que marcaría

para siempre su existencia. La impactó, ante todo, la imponencia del paisaje que rodeó su niñez: La montaña, el río, el bosque, su geografía era muy agreste. Muchas de sus primeras palabras fueron en lengua paez o nasa, y el castellano lo aprendió con su familia. Jugaba con hojas, piedras, palos, allí no había juguetes. Con Matilde fueron ocho hermanos, sobrevivieron siete.

La negra Avelina:

Avelina fue otro personaje muy importante en la vida de Matilde, quien le entregó el amor por la gente de piel negra. Estuvo en su casa 24 años. Tenía una voz de contralto bellísima, venía de La Plata, Huila. Avelina tenía un talento especial para el canto y Matilde aprendió de tanto oírla. Tanto Avelina como Matilde eran madres para sus hermanos y suplían todas las necesidades de crianza para ellos. El haber sido madre–niña, le dio a Matilde un gran sentido de la solidaridad, característica que hizo parte siempre de su personalidad. Nos dice Matilde, en el libro: Inocencia ante el fuego, pág. 46, refiriéndose a un pretendiente que tenía en Popayán y que a ella no le interesaba, pero su mamá insistía que le hiciera caso: La que me defendió en ese momento fue Avelina. Le debo tanto a ella, porque fue mi compañía, mi confidente, mi defensora. Y fue mi aliada para que mi mamá no me forzara a casarme con ese señor. José Fernández Amézquita, su abuelo materno:

Su abuelo materno era de Popayán, pero su abuela del departamento del Huila. Este abuelo, José Fernández Amézquita, se escapó de Popayán y se fue al Huila, huyendo de la persecución política, era recalcitrantemente liberal. Abandona a su abuela y se va con la enfermera que atendía a su esposa.

Rafael Espinosa, su abuelo paterno:

Cuando Matilde tenía seis años, cuando se fueron a vivir a Santander de Quilichao, donde vivía su abuelo paterno, Rafael Espinosa, quien era todo un artista, polifacético, un gran músico, compositor, orfebre y pintor. Parecía un hombre del Renacimiento, porque no solo era artista, sino también científico e inventor. Fue él la persona que organizó la Banda Departamental del Valle, en Cali, entre 1897 y 1899. Tocaba toda clase de instrumentos de cuerda y de viento. Y era capaz de arreglar estos instrumentos. Era químico, porque él preparaba los colores con los cuales pintaba. Cuenta Matilde que su abuelo tenía una fragua donde trabajaba el oro. Su taller parecía el atelier de un alquimista, o de un brujo de la Edad Media. También era poeta, escribía con rima y métrica. Era original hasta en su forma de vestir, tenía algo de gitano, vivía en su propio mundo. Y su hijo, Jesús María Espinosa, fue el fundador y director de la Escuela de Bellas Artes de Cali. Luis Carlos Espinosa, otro de

sus hijos, estudió música, viajó a Europa y a los Estados Unidos, becado, y fue del director del Conservatorio Musical de Popayán.

Matilde tuvo dos papás, su padre y su abuelo Rafael. Rafael tuvo siete hijos. El papá de Matilde, Luis, tenía una gran habilidad musical, por eso muchos de los nietos y bisnietos de Rafael, resultaron músicos. El abuelo de Rafael era José María Espinosa, (1796-1883), conocido como «el abanderado de Nariño», fue además de soldado de la independencia, pintor, grabador, miniaturista, caricaturista y autor de una vasta iconografía del Libertador Simón Bolívar y de Francisco de Paula Santander.

SantanderdeQulichao:

Los cinco o seis años que vivió Matilde con su familia en Santander de Qulichao, fueron muy agradables, porque según ella, allí conoció la mejor gente del mundo. Había salido del aislamiento, de la soledad total. Pudo jugar con otros niños como ella, hablaban español y tenían las mismas costumbres. Convivió por primera vez con algunos miembros de su familia. Allí entra a la escuela pública, donde enseñaban las Hermanas de la Caridad, las Vicentinas. Cuando entró a los 6 años, ya sabía leer y escribir de corrido. Chepita le había enseñado, además, sabía las cuatro operaciones aritméticas. Solo hizo hasta quinto de primaria, porque se consideraba que las mujeres no necesitaban estudiar. Le encantaba la historia patria. Matilde tenía una gran voz y una gran disposición para el teatro. La comedia y lo diálogos eran sus predilectos.

Popayán y Efraim Martínez:

Su hermano Jesús María la invita a Popayán, quiere que conozca al pintor Efraín Martínez, artista que ya gozaba de un cierto renombre, puesto que había disfrutado de una beca en España. Regresa a Tierradentro y Efraim le escribe algunas cartas y en una de ellas le propone matrimonio. Y, un tiempo después, Matilde acepta casarse con el pintor, pero su mamá se enferma y deben posponer el matrimonio. Cumple 18 años y fijan la fecha de la boda. Matilde me contaba en una de las tantas conversaciones que sostuvimos durante nuestros 18 años de amistad, que la noche de bodas fue terrible, un verdadero espanto. Ella no sabía nada acerca de la intimidad con un hombre, fue una noche de mucha angustia y de mucho llanto. Con este matrimonio pasó de un paisaje idílico a la peor tormenta, a un drama Kafkiano. El trato que Efraim le dio a Matilde fue horrible, quizá por los maltratos que él recibió de su padre, Ángel Custodio Martínez, un hombre muy rico, quien golpeaba tanto a sus hijos como a sus mujeres, porque tuvo muchas.

A los pocos días de casada la echó de la alcoba matrimonial, no quería que durmiera en la cama con él, por algo que le molestó y que nunca pudo recordar Matilde. Ese día la encerró en un cuarto oscuro, donde guardaba trastos viejos, pasó la noche muerta de pánico, el cual solo se aplacó cuando empezó a amanecer, puesto que podría estirar sus piernas y ver de nuevo la luz.

La Ciudad Luz y su relación con Efraim Martínez:

Un tiempo después viaja en barco desde Buenaventura, con su hermano Jesús María, a París, gracias a una beca que recibieron su hermano y el pintor Efraim Martínez. El viaje en barco fue un suplicio porque estaba embarazada. En París vivió muchas dificultades, y Efraín llega ocho días antes de nacer su hijo. Entonces, comienza a padecer horrores de tal envergadura, me contaba Matilde, que era preferible ni siquiera nombrarlos. Ella pensaba que Martínez no era malo, sino que estaba loco. Allí nacen sus dos hijos, Fernando y Manolo. Los desnudos en la obra de Martínez son en su mayoría de Matilde, quien se convierte en su modelo predilecta, entre 1929 y 1936. Pintó varios murales en Cali y Canto a Popayán, en el Paraninfo de la Universidad del Cauca, que tiene como fundamento el poema de Guillermo Valencia. También pintó los tres paneles sobre “María”, de Jorge Isaacs, para el Teatro Municipal de Cali. En cuanto a la obra de Efraim, Matilde opina que dominaba la forma y conocía los secretos del color blanco: Era un gran pintor de la luz.

Su educación:

Narraba Matilde que París fue el inicio de su educación, la cual ella misma se proporcionó leyendo, visitando exposiciones, asistiendo a conferencias. Sus tres años de permanencia en París, los disfrutó, fue a la ópera, al ballet, conoció los grandes shows de la Ciudad Luz. Vio bailar a Josephine Baker, que en ese momento era la adoración de los franceses. Fue autodidacta y se fue formando con el transcurrir de su vida y con el contacto con la gente. Matilde tuvo el don de saber escuchar y al mismo tiempo identificarse con el dolor del otro. Los sufrimientos que padeció con Efraim, hacían que ninguna angustia le fuera ajena. Y las historias que escuchaba podía hacerlas suyas y aprender algo más del alma humana.

La lectura fue definitiva para ella, leyó los libros de arte de Efraim Martínez y luego las biografías, hasta llegar a la novela y al teatro. Cuando estuvo casada con Luis Carlos Pérez, también leyó y disfrutó de todos los libros de su gran biblioteca.

Su separación de Efraim Martínez:

Cuando sus hijos tenían seis y siete años, se separa de Efraim, alrededor de 1936, y ella se va a vivir con su familia, que estaba radicada en Cali. Su rompimiento con Martínez se lo debe al gran valor moral de su madre, porque en aquella época, la opción de separarse, a ella le parecía un imposible. Chepita le dijo: Yo no puedo dejar que mi hija siga como está, porque mi hija va a morir loca. Las mujeres, entonces, eran consideradas menores de edad, no podían manejar sus bienes, eran el padre, de sus hermanos, o del esposo. Y Popayán, una ciudad tradicional, por excelencia, donde los principios religiosos dominaban la sociedad, vería en Matilde una de las primeras mujeres capaz de enfrentarse a un desafío de tal magnitud, puesto que el pintor Efraim Martínez era una figura relevante en el campo cultural.

Martínez no se quedó tranquilo y entabló una denuncia de abandono de hogar, quería arrebatarle a sus hijos. Ella viaja a Cali, corría el riesgo de que la llevaran a la Cárcel de La Magdalena en Popayán. En Cali vivió en la casa de sus padres y se refugió en el Consulado de Chile en esta ciudad, donde el Cónsul la ocultó durante varios meses. El Cónsul era un gran ginecólogo y tuvo que operarla, porque Matilde estaba muy enferma. Uno de sus hermanos, Rafael, le buscó un abogado, Luis Carlos Pérez, quien la defendió y la salvó de ir a la cárcel. Pérez se enamora de ella desde el primer momento y la espera durante siete años a que se case por lo civil con él. Puesto que ella estaba casada por lo católico con Efraim Martínez. Matrimonio que se realiza con el auspicio del Ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Lozano y Lozano. Matilde y Luis Carlos salieron del país y se casaron en Quito, en 1948. Años después, en 1956, cuando muere el pintor Martínez, Matilde y Luis Carlos se casan por lo católico, el matrimonio civil no tenía ningún valor en nuestro país.

Matilde describe a Luis Carlos Pérez como un humanista convencido. Un hombre de una gran sencillez, era de una modestia y una llaneza encantadoras. Con otras cualidades excepcionales, nunca le descubrió envidia ni egoísmo. Jamás menospreciaba a nadie. Una persona sin ambiciones de dinero, por lo general sus clientes pagaban la mitad para iniciar el proceso, pero olvidaban cancelar el resto de la deuda.

Luis Carlos Pérez (1914- 1998) fue un destacado abogado penalista de la Universidad del Cauca. Magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Ocupó la Rectoría de la Universidad Nacional, durante la presidencia del Alfonso López Michelsen. Escribe una obra monumental sobre Derecho Penal, que inicia en 1946, y está constituida por 18 volúmenes. El título: El delito de la propaganda

bélica, le valió en 1951, la Medalla de Oro de la Paz, que le fue entregada en Budapest, Hungría. Militó como Matilde en la izquierda colombiana.

Cali y la lucha de Matilde Espinosa por los Derechos de la Mujer:

Las mujeres en nuestro país han escrito su historia, algunas han defendido sus derechos, rompiendo fuego, y éste es el caso de Matilde Espinosa, quien ha traducido a su lenguaje poético la soledad y las injusticias que no solo son suyas, sino de tantos seres humanos y de tantas mujeres. Es el dolor de su vivencia y la realidad de un país que se ha debatido en medio de la guerra, desde el inicio de su historia.

Aquí no termina la lucha de Matilde Espinosa, fue a raíz de su separación que ella inicia una nueva vida como mujer, se radica en Cali y funda la revista Avanzada Femenina, junto con otras mujeres, como la concejal, Cecilia Muñoz y Carmelina Montaña, se dedica a la tarea de obtener el Derecho al voto para la Mujer. Esta revista la sostienen con donaciones de distintas empresas.

El simple hecho de ser consideradas como ciudadanas. Se encuentra luego con un grupo de camaradas, de mujeres comunistas, Matilde nunca tuvo afiliación a este núcleo político, entonces se une en cuerpo y alma, a la labor emprendida por estas mujeres de luchar por su derecho al voto.

La participación de Matilde Espinosa en el I y II Congreso Femenino en Bogotá:

En la página Web: Agitación Social y Agitación femenina, 1944- 1948. Página 102, encuentro la siguiente cita, la cual nos habla del I Congreso Nacional Femenino, que tuvo lugar del 10 al 12 de febrero de 1939, en Bogotá, cuya finalidad era agrupar a todas las mujeres colombianas y asociaciones femeninas del país, en torno a adquirir la plenitud de sus derechos ciudadanos.

Las líderes de la Unión Femenina de Colombia son: Emilia Helmens, Matilde Espinosa y Ofelia Uribe de Acosta. https://www.ub.edu/SIMS/pdf/HistoriaGenero/HistoriaGenero-06.pdf

En la Revista Otra mirada. Vol. 1. No. 1, junio de 2001, página 114: El II Congreso Femenino, se inauguró el 23 de mayo de 1946 reclamando al gobierno el cumplimiento de la Carta de Naciones Unidas, sobre el reconocimiento de los derechos de las mujeres, en un momento en que se sucedían sin éxito en las Cámaras los proyectos de ley del voto femenino. Como en el anterior Congreso, la participación fue amplia y diversa: Había una delegada con voto por cada cincuenta afiliadas a grupos y sindicatos, pero no tenían voto las participantes de otras instituciones. Otra de las

participantes, Matilde Espinosa, insistió en la relación de las mujeres con la paz, la vida, la maternidad y los hijos, insistiendo en que los fines que las mujeres perseguían en la política estaban encaminados a la transformación social: Si la mujer aspira a ocupar puestos de responsabilidad en el gobierno, es para trabajar en favor del mejoramiento de las clases sociales menos protegidas por la fortuna; es, mejor dicho, para hacer una verdadera labor revolucionaria https://www.redalyc.org/pdf/183/18310111.pdf

Como podemos ver en la anterior cita, Matilde Espinosa se involucró completamente en su lucha con las Sufragistas, y la defensa de la Mujer de las clases menos favorecidas, al igual que la participación femenina en cargos de responsabilidad en el gobierno. Al asistir al I y II Congreso Femenino, participando en él como oradora, algo inimaginable en este momento para la mayoría de las mujeres. Este es el papel de líder, de mujer de avanzada que lo correspondió a nuestra querida poeta, quien nunca dejó de luchar por el bienestar de la mujer, ya sea con su discurso en plaza pública, donde levantó su voz para defender el bienestar y la integración de la mujer como ciudadana de primer nivel, a la sociedad colombiana. Como el haber creado un medio de comunicación propio, el periódico Avanzada femenina, no hace sino enseñarnos cómo su difícil experiencia personal la preparó para luchar por aquellas que no pueden lograr su independencia y dejar el lastre de un mal matrimonio.

Matilde Espinosa y la izquierda colombiana:

El encuentro de Matilde Espinosa con un grupo de camaradas, de mujeres comunistas, como ya lo había dicho, se une en cuerpo y alma a la lucha que ellas habían emprendido. Formó un bloque con Mercedes Abadía y Carmelita Montes, organizaban y sostenían huelgas. Ayudaban a los movimientos sindicales. Sus hermanos nunca le reprocharon por haberse convertido en una comunista. Chepita comprendió siempre estas ideas de su hija. Abrió, según palabras de Matilde, todas compuertas para entenderla.

En 1941, cuando tenía 29 o 30 años, tuvo que viajar a los Estados Unidos, estaba muy enferma. Primero fue a Cuba, donde estuvo por algún tiempo. Conoció a muchos camaradas del Partido Comunista de Cuba. Viajó a Nueva York y a Boston porque necesitaba hacerse una operación muy delicada en la Clínica de los Hermanos Mayo. Estuvo siete meses en Nueva York, en casa de unos puertorriqueños, que la adoptaron como a una hija. Luis Carlos le tramitó el permiso para poder salir del país, porque entonces, las mujeres solo podían salir de Colombia, sin el permiso del marido. Además, logró que se hiciera la

participación de bienes, de una casa que había comprado en Cali, con Efraim Martínez.

En el Partido la llamaban La Camarada Ternura, porque se preocupaba por los camaradas enfermos y por los que no tenían nada para comer. Cuenta Matilde en Inocencia ante el fuego, página 65, que el Partido Comunista era lo que ella necesitaba para darle salida a sus inquietudes sociales. Ella atrajo al Partido Comunista a su esposo Luis Carlos Pérez, a Álvaro Delgado de Popayán y a Manuel Cepeda Vargas.

Cuando se vino a vivir a Bogotá, en 1948, su participación en lucha de las mujeres, fue aún más amplia, porque había un movimiento feminista mucho más organizado. En Bogotá sus amigos eran políticos, personas de izquierda. Comenzó a escribir en el periódico del partido comunista: Voz Proletaria. Ella me contaba que no fue líder, pero sí, una gran agitadora. Era muy convincente como oradora.

Publicación de su primer libro: Los ríos han crecido:

En 1955 publica su primer libro de poemas: Los ríos han crecido. El libro tiene una gran resonancia, hizo su presentación en el Museo Nacional y fue todo un acontecimiento, se llenó hasta quedar mucha gente de pie. Asistieron una gran cantidad de alumnos de la Universidad Nacional. Su poesía simbolizaba, en ese momento, la lucha contra la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla. El periódico El Tiempo le publica un gran reportaje el 2 de agosto de 1955.

En otro reportaje que le hizo el periódico El Tiempo, Matilde Espinosa, cuando publica su segundo libro: Por todos los silencios, en 1958, ella opinaba: El propósito original (de la poesía), debiera ser el de desplazarse del individualismo subjetivo, para toar el fondo de lo verdaderamente humano. Es preciso interpretar, o al menos, pretender hacerlo, las inquietudes que conmueven a las masas de hombres y mujeres, vislumbrar su dolor antes que el nuestro, demostrar que su búsqueda de libertad es una aspiración compartida. El poeta debe convertirse en estímulo de quienes persiguen salir de su postración. En este reportaje Matilde reconoce que, si algún valor tienen sus dos primeros libros, es el que quisieron responder a un clamor colectivo, aproximándose a las realidades dolorosas de nuestro pueblo.

Esta otra opinión consignada en este mismo reportaje, vale la pena destacarla: El grado de desarrollo de una nación no la dan las fábricas ni los caminos, ni el volumen de carga que se aglomera en los muelles, sino el papel que la mujer desempeñe en todos estos procesos. Cuando ella llegue a dominarlos, es porque hay una estimación social por su cooperación, es porque ha dejado de ser un ente en el vacío, para convertirse

en autora de la historia, que deja en limpio la capacidad de la mujer para resolver sus problemas. Ahora es indispensable ampliar este modo de pensar para decir que el grado de civilización se mide por la intensidad del trabajo femenino y por la extensión del mismo en la producción social. Y producción social no solo es el rendimiento de las empresas fabriles, sino el resultado de la investigación, el fomento del espíritu, hasta el cultivo de la poesía.

La visita a la Unión Soviética:

Matilde viaja con Luis Carlos a Europa en 1951. Se demoraron varios meses. Llegaron a Rusia, esta visita de un mes le dejó una muy mala impresión. Se sintió tan mal allí que se enfermó en Moscú. Se enfermó de desconfianza, se sentía vigilada. Además, sentía que la falta de libertad era opresiva. No lograron una sociedad equilibrada y justa. Y la libertad es el atributo más importante para el ser humano. No vio a la gente feliz, los sentía agobiados.

Luego pasaron a Hungría, donde también se sintió muy mal, al ver llorar inconsolablemente a una mujer en una fábrica de chocolates. En Hungría Luis Carlos Pérez fue condecorado con la Medalla de Oro de la Paz, labrada con la paloma de la paz de Picasso. Ese día Matilde cantó para todo el público asistente a este acto, luego un coro de niñas tejió una guirnalda con los pies y se la entregaron como un homenaje.

Sus hijos, Fernando y Manuel José (Manolo) Martínez Espinosa:

Los hijos de Matilde Espinosa, murieron trágicamente, pero los dos recibieron el sello característico de su madre, el cual cada uno reflejó con su estilo de vida. Fernando amo la aventura y defendió su libertad y su abierto sentido de la vida. Muere cuando su automóvil se estrecha contra una tractomula, en la vía que conduce de Tunja a Popayán.

Manolo periodista, ejerció su profesión en Popayán, a través del periódico El Yunque y luego, en el Programa de Radio que tenía el mismo nombre. Combatiente, con el más hondo y arraigado sentido de la justicia, defendió como su madre, a los desvalidos y necesitados. Un sicario lo asesinó a la entrada de su casa, estaba amenazado de muerte por sus denuncias y fuertes críticas. Su entierro marcó un hito en Popayán, porque el pueblo acudió multitudinariamente, para despedirlo y lo lloró como al más entrañable de sus hijos

Matilde Espinosa, la poeta del Gran Cauca

El primer poema de nuestra gran poeta Matilde Espinosa, lo escribe en 1923, cuando ella tenía solo 13 años, lo compuso para Gerardo, el enamorado de su prima Elisa, por encargo de ella.

Matilde Espinosa escribía cartas desde muy joven, con calidad y contenido político. En las charlas que desde 1990 sostuve con ella, un día me precisó que, a los 38 años de edad, en 1953, había vuelto a escribir poesía. Fueron precisamente, las dificultades sociales de Colombia, las que la impulsaron a escribir poesía. Hasta ese momento solo escribía en prosa. Se había recrudecido en el país la lucha entre liberales y conservadores, y un episodio que ocurrió durante la llamada “Violencia”, en los gobiernos de Ospina Pérez y de Laureano Gómez, la motivó a volver a la poesía. También se dio en este momento una intensa persecución a los comunistas.

Solidaria con la lucha de la mujer, del obrero, del indígena, y con una conciencia social auténtica, la cual ha jugado un papel definitivo en toda su obra poética. Encontró un estilo propio, independiente de su época y de su medio social, porque ningún hombre o mujer contemporáneo suyo, escribe con el sentido social de Matilde. Ella es única, nunca utilizó la rima, la cual en aquel momento, junto con los sonetos, eran lo más común como forma de expresión poética. Ningún poeta hombre, en todo el siglo XX, tiene una obra tan sólida y profunda, tan auténtica y tan colombiana, como ella.

Supoesíasealejadelostemas“sensiblesyrepetitivos”quenossuelenadjudicar alasmujeres.Nosededicaahablarsolamentedelamor.Ensuscincoprimeros libros se encuentran las emociones contenidas, durante tantos años, por el sufrimiento de los vagabundos, la guerrilla, los indios, los niños abandonados, el niño ciego, y las madres y mujeres campesinas, en la lucha por su vida y por sus hijos.Su poesía lleva toda nuestra realidad en sus venas. Ella le da un nuevo sentido a nuestra vida y a nuestra historia. No la ignora ni la pasa por alto, la constituye en material poético, por más desgarradora y atroz que nos parezca.

Entonces, escribe ese segundo poema, sobre algo atroz que había ocurrido en un sitio llamado Cañas Gordas, en Antioquia. Un grupo de sicarios, de asesinos, les había sacado los ojos a varios niños, hijos de liberales, los habían dejado ciegos. Luego vino el asesinato en masa de campesinos en los Llanos, y los indios de Tierradentro, que siempre tuvieron tendencias liberales, también fueron perseguidos por los conservadores. Los echaban al Río Páez, también amarrados en cadena. Estos hechos la golpearon a tal punto, que tuvo que escribir para expresar su horror a través de la poesía.

Guillermo Martínez González en el prólogo al libro: Señales en la sombra, que le publicó el Instituto Caro y Cuervo, en el 2006, como el homenaje que le hizo el XIV Festival Internacional de Poesía de Bogotá, cita las siguientes palabras de su abuela: No encontré mayor distancia entre el indio y la bestia de carga, y esto afectó mi sensibilidad para ubicarme en el terreno de los que hoy se llama la protesta, y que en se tradujo en una indescriptible angustia.

Su primer libro: Los ríos han crecido, se publica en 1955, en él aborda la causa de su pueblo, de los seres sencillos y elementales, en un lenguaje cotidiano, fruto de su independencia social y política. Su poesía con un trasfondo social, la elabora con el lenguaje cotidiano, con el cual se adelanta a la antipoesía, cuya esencia es dejar el lenguaje rimbombante y complicado que imperaba en nuestra poesía, y pasar a la expresión sencilla, desprovista de métricas y rima y de cualquier tipo de adorno. Y serán Olga Elena Mattei y María Mercedes Carranza, otras dos grandes poetas colombianas, quienes irrumpen con la antipoesía en nuestro país, con un lenguaje llano y cotidiano. El poema: La señora burguesa, de Olga Elena Mattei, provoca en los años 70 una controversia que fue famosa, porque para muchos este poema no cumplía con los requisitos primordiales para consolidarse como un poema.

Por lo tanto, Matilde se adelantó a este movimiento, cuando analizamos el contenido de El poema, donde ella profundiza sobre la esencia del poema, vemos como se aleja de los parámetros y valores que nuestra sociedad y los poetas de su época le daban a la poesía y con un especial énfasis de distancia de la retórica, para volverse hacia las cosas sencillas y humildes, que en su sencillez encierran la verdadera poesía.

En la entrevista que le publicó el periódico El Tiempo, el 9 de marzo de 2005, a raíz del recital de Matilde en el Museo Nacional de Bogotá, por el Homenaje que se le rendía en el 2° Encuentro de Escritoras, organizado por la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, ella dio este concepto acerca de la poesía: Un pueblo que no sueña, está muerto. La poesía es un nutriente de la fantasía. Sin embargo, tiene un principio de verdad. La poesía es aliento. No puede haber cultura sin poetas.

Matilde Espinosa en su poema: El poema, nos dice:

Para encontrar tu forma / mis manos te buscaron en la tierra / y aprendí que la voz

/ la verdadera voz, / puede ser una rama, / un hilo de agua / o simplemente la ternura humana.

Tu carne no es tan sólo el sueño, / ni de fibra retórica. / Podrías ser el hijo del pescador,

/ la mujer que cose, llora o canta, / de la que alguna vez / se asomó a las estrellas / y sentido / que en el pecho le nacía una rosa.

Tu vienes de las cosas humildes / y en tu afán de llegar / tus pulsos se detienen / en el rostro del mundo.

Puede que tu mensaje sea pequeño / como el aroma del jazmín / como el temblor del árbol / que con sus ramas apacienta los nidos, / o la gota de agua / que se bebió un lucero.

La belleza de este poema, su profunda verdad nos conmueve y asombran las metáforas que salen de la naturaleza, y de los seres humanos más cargados de tragedia y de dolor. Matilde, nuestra sufrida Matilde, quien padeció por años el maltrato de su marido, podía entrar en el dolor del otro o de la otra, para hermanarse con él y hacernos partícipe del mismo.

Cuando Matilde Espinosa al atreverse a mirar en nuestra génesis, nos ofrece la razón de nuestra angustia y de nuestro padecer. (El hombre y lo divino. María Zambrano. Pág. 212.) Esta poesía es revelación y le permite a Matilde decir lo indecible, lo que significó el terror y la sangre derramada del pueblo, durante La Violencia. Y según María Zambrano, la conclusión será siempre la misma, como si dijera: con todo eso que ha ocurrido, por monstruoso que haya sido el crimen, eso es el hombre. Exorcismo piadoso que reintegra al culpable a la humana condición, que hace entrar “lo otro”, en lo uno, es decir en el género humano, en sus entrañas.

(P. 223).

Desnudar las entrañas de Colombia y de nuestra estirpe de violenta, enferma, poesía trágica de alguien, quien, como Matilde, tiene conciencia de su soledad y de la soledad de esos otros, que son nuestros hermanos de sangre, que soy yo también mirándome en sus rostros. Cito fragmentos del poema de Matilde: Ayer no más: ¿Cómo entender / si ayer no más éramos otros / con el mismo rostro y el mismo corazón / que ahora nos dice que nos es mentira / su latido? / Ayer no más, vimos en sueños / nuestra propia huida / sin arribo posible a donde todo es calma / serenidad y olvido.

La unidad alcanzada por nuestra poeta con esos otros, con los que teníamos el mismo rostro y el mismo corazón, se cuestiona si acaso fue mentira ese pálpito de ella, esa revelación que contienen sus poemas, si otros los asesinan, los silencias, como si nada tuvieran que ver con ellos. Y luego, habla de desplazamiento, de la propia huida, que jamás permite llegar a un lugar que le entregue paz y sosiego. La guerra se apoderó de nuestras entrañas.

En este fragmento de su poema: La mendiga, su verdad nos habla muy claro: Esta es la rama virgen / que le nació a la aurora / a la orilla de un puente. / Después, fue tienda triste / regando por el mundo / su floresta de harapos. / Yo vi su vientre / cúpula ambulante, / arrullando el pudor que aún le quedaba. / Andaba dulcemente. /

Tan dulcemente andaba, como si desde siempre / le doliera la sombra… / La mendiga, la hambrienta, / la que proyecta el fruto / aunque no haya verano, / aunque llegue el invierno, / fue mi clausura / para dejar en ella / cuanto queda en el alma de ternura. Del libro: Afuera las estrellas. Pág. 11.

El lector de esta poesía de Matilde Espinosa, se siente a sí mismo respirando una verdad, cae de su mentira, del disfraz con el cual tapamos día a día, nuestra condición de mendigos, ciegos ante nuestra propia realidad. La poeta nos hace entrar en el vínculo de la piedad, la cual, sin destruir las diferencias, crea el equilibrio, nos hace entender esa condición nuestra, de sufrimiento y desamparo, como la de esta mendiga. El poema es también un bálsamo que nos introduce poco a poco, en esa realidad de vivir en las calles y de dar a luz un hijo, en esas condiciones. La belleza conmovedora de este poema, nos deja una huella, como cada poema de Matilde. La posibilidad de ver la difícil condición de esta mujer, lo que a nuestros ojos está oculto, puesto que como el mismo poema lo dice ella la ve con toda la ternura que le queda en el alma. Y según palabras de María Zambrano, la mendiga como ella es una sobreviviente a la destrucción de toda su vida, en manos de Efraim Martínez, y la mendiga en manos del hambre, el frío, el desamparo, la soledad. Y que la mendiga, como ella, pudieron superar la adversidad, entonces, Matilde una libertad imperecedera, a través de ese secreto de su vida.

Es la tragedia que ha asolado a Colombia, tanto en el siglo XX como en el XXI,

y que alienta en su fondo un sueño de libertad aprisionado en la conciencia de Matilde.

Es el humano secreto de la Catharsis de la contemplación. Al sacar de su interior nuestra poeta, los fantasmas de su propia tragedia, al contemplarla en el dolor y la tragedia de esos otros, sus contemporáneos: Las Marías de los campos, La canción del combatiente campesino, Rosa María, la guerrillera, Los indios, los pueblos, Los fusilados, y tantos otros poemas que cantan el dolor del otro, como si lo llevara en la sangre.

En este poema que cito a continuación, de su primer libro: Los ríos han crecido, titulado: Paz, entramos en el hondo significado que esta palabra tiene en el corazón de Matilde:

Mujer / para ti escribo esta palabra. / Como si una semilla tocara otra semilla, / para ti la escribo. / Yo que fuimos siempre. / Desde lejos se oyeron nuestros pasos. / eras la lluvia cayendo sobre el alba / y yo la codiciosa pidiéndole a la estrella / que descendiera a la frente enemiga. / me diste los signos de tus manos / y yo la forma de cultivar la espiga. / Tus plantas me indicaron que la ruta era dura, / y yo ablandé la tierra para el surco y la era. / me diste los leños que encendieron el fuego / y yo la dulce urdimbre para tejer la cuna… / Otras que ya supieron el dolor de perder /

y por las que la tierra levanta en su trance- / combaten con su llanto / la impiedad que deshace las ramas y los nidos. En este gran final del poema podemos constatar lo dicho antes, el valor de la esperanza de verse vivir en la otra, la mujer a la cual le habla, que son todas las mujeres de Colombia y del mundo.

Este es el secreto de Matilde, la paz que le produce entregar su dolor, a través del desamparo de otras que como ella se convierte en espejo. La visión del prójimo es espejo de la vida propia, nos dice María Zambrano, y esa visión es necesaria porque cada uno necesita verse. Y vive en plenitud cuando se mira, no en el espejo muerto que le devuelve la propia imagen, sino cuando se ve vivir en el vivo espejo del semejante. La mujer con la cual Matilde entabla el diálogo en el poema: Paz, es su otra yo, que busca en esta mujer conquistar con ella la paz, puesto que cada una posee y entrega, lo que a la otra le falta. Ella le entrega a Matilde los signos de sus manos y Matilde la forma de cultivar la espiga. Nada más poético y sublime. Exorcizando toda la envidia, los odios y la malevolencia que muchas veces existe en la relación entre mujeres. Elevando hacia un espejo, más allá del tiempo humano, y que se convierte en complicidad, escrito desde ese interior transparente de Matilde, quien no pierde nunca esa inocencia y pureza que signó su infancia y adolescencia. Entonces, la catarsis de la cual hablamos es lograr esa visión y esa palabra que la libera de todas las ataduras, a través de esa otra, puesto que es en ella y por ella, que Matilde alcanza su libertad.

El sujeto del poema creado por Matilde es muy distinto al sujeto que existe en la poesía colombiana. Ella busca la esperanza, en ese trasfondo tan doloroso de este niño, cuya existencia conlleva un sacrificio, es el caso de su poema: El niño que se quedó ciego,

El niño que se quedó ciego

Ya todo será igual, nubes y mariposas,
y el mundo habrá perdido los júbilos de un niño
que hizo revoluciones con los pájaros.

Bajo el párpado inmóvil se agazapó la noche.
Ya todo será igual.

Nunca tuvo la luz mayor tristeza
ni mayor soledad tuvo el color.

Y seguirá en naufragio
la fiesta de las hojas con el viento
y el pueblo de cometas
y los nidos dormidos o deshechos.

Nunca tuvo la luz mayor tristeza
ni mayor soledad tuvo el color.

Hay poemas de Matilde Espinosa que se nos quedan en el alma, que podemos repetir, una y otra vez, es el caso del poema que acabo de citar, donde el ritornello: Nunca tuvo la luz mayor tristeza / ni mayor soledad tuvo el color. Estas dos imágenes se contraponen y se exaltan la una a la otra. Como la luz se adueña de la tristeza y el color de la soledad, hace énfasis en el conocimiento de nuestra Maestra, Matilde Espinosa, del alma humana. Ese algo o esa impronta que lleva nuestra poeta en el alma y en la mente, al estar vuelta hacia ellos. (María Zambrano, pág. 99).

Otro poema de Matilde Espinosa, la gran Maestra de la poesía colombiana, es El agua:

El agua

Doncella de las rocas,
niña sin sombra
entre la yerba verde,
estalactita sorprendida
en las manos oscuras de las grutas,
azahar de la antigua
corona de la tierra,
nodriza del arroz y de las barcas,
peinadora
de musgos y de sauces,
espejo tembloroso
donde el mundo contempla
su rostro innumerable.

Cuando rompes tus venas
en mi cuerpo,
pienso en la sed del mundo,
en su pecho quemado,
y en el duro estandarte
del
sol en los desiertos.

Pienso también,
hermana predilecta del hombre,
que romperás esclusas
para que surja él, como misma,
universal y grávida de cantos,
a inaugurar la libertad del mundo
en
un convite de manteles blancos.

El agua tiene la facultad de disolver, de comunicar, de arrastrar y de purificar. Por eso ese hermoso canto, a uno de los elementos más preciados de la naturaleza, su música nació para vencer, según María Zambrano, el tiempo y la muerte, su seguidora. Pág. 84. La gran revelación que este poema nos entrega se hace nuestra a través de la música. Porque la obra de Matilde es musical por excelencia y viene a darnos este alivio con este poema a la Doncella de las rocas niña sin sombra / entre la yerba verde, sus imágenes son absolutamente originales y con tal sencillez y sonoridad, como lo que es un canto de luz y de esperanza. El final del poema es todo un himno de esperanza que Matilde eleva para desbordase como el océano, a través de su palabra: Pienso también, / hermana predilecta del hombre, / que romperás esclusas / para que surja él, como misma, / universal y grávida de cantos, / a inaugurar la libertad del mundo / en un convite de manteles blancos.

La esperanza latente que vive en toda la poesía de Matilde, que, como en el poema anterior, el agua romperá “cadenas” para surja la libertad del mundo, en un gran banquete que le entregue alimento a todos los seres humanos. Ella se manifiesta en este poema: La esperanza: Ley oculta en los ojos / de los ciegos / serenidad / después de la tormenta / amor en el lecho del mundo / donde los sueños / toman su forma alada / inventan la música del deseo / del delirio, / en la veloz fatiga por alcanzar / “El canto a la alegría”.

Como la poesía de amor es tan exótica en Matilde Espinosa, quiero citar algunos poemas. El primero titula Amor:

Amor

Una palabra, una sola
suspendida en
el aire;
viva en el alba,
agónica en la tarde.

Una sola palabra
en
el secreto corazón
del aire.

Tomado del Libro: Los héroes perdidos. Trilce Editores. Bogotá, 1994. Pág. 51. Ahora, el poema, Para arrullar a un hombre:

Para arrullar a un hombre

Amor, mi dulzura, no te duermas
porque yo estoy despierta,
recuéstate en mi pecho
y éste será tu cuna.

Amor, mi dulzura, no te duermas
porque yo estoy despierta
descansa entre mis brazos
y éstos serán tu cuna.

Amor, mi dulzura, no te duermas
porque yo estoy despierta,
penetra hasta mi alma
y ella será tu cuna.

Si te duermes, no mirarás
mis ojos en tus ojos
y se habrá perdido para siempre
una canción, la canción
para arrullar a un hombre.

Tomado del Libro: El mundo es una calle larga. Ediciones Tercer Mundo. Bogotá, 1976. Pág. 69.

Son verdaderas joyas los poemas de amor de Matilde, el poema: Amor es de tal brevedad, un absoluto milagro que con tan pocas palabras logre expresar tanto y algo tan hermoso. Una sola palabra / en el secreto corazón del aire. El dominio que Matilde tiene del lenguaje y de las imágenes es excepcional, llega a la esencia de la idea y la transmite con la misma naturalidad con la cual describe el dolor del campesino, el indio o de la mujer del pueblo. Ella tiene el don de la poesía

Matilde Espinosa, palabra sin tiempo

La reacción del poeta ante la tragedia de la guerra, es muy antigua, se remonta a la Biblia, por ejemplo, en Isaías 47: 5, sobre las ruinas de Babilonia, por la crueldad usada con los hijos de Israel, el Señor habla así: Tú, ¡oh hija de los caldeos!, infeliz Babilonia, guarda un mudo silencio, y escóndete en las tinieblas, porque ya no te llamarán más la señora de los reinos. Por lo tanto, el silencio es la desaparición, la muerte. Lo que no se nombra no existe. Es la complicidad con el mal, la que

silencia e impide expresar una verdad, una realidad que al verbalizarse permite ser exorcizada y liberarse de ella.

Leemos en Job 4: 1-2: Entonces Elifaz de Temán, rompiendo el silencio, dijo: Si empezamos a razonar contigo, quizá no te gustará lo que diremos; pero, ¿quién podrá contener las palabras que ahora vienen a la boca?

Matilde se cuestiona acerca de la muerte que se tomó al país, desde hace ya tanto tiempo y en el poema ¿Dónde estarán?, nos recuerda: Y cómo hemos de entender / esto que el hombre llama muerte: / pequeño tramo, / o campo abierto… / Nos arrimamos al recuerdo / y a la orfandad de las palabras / buscando rastros en las cosas… / Todos llevamos nuestra muerte / como el vestido de fiesta, / sin conocidos, sin encuentros / y con la angustia de estar solos. (2)

En el poema Los Héroes Perdidos, nuestra poeta, habla de cada campesino, hijo, padre o hermano, desaparecido o muerto en Colombia: Cada brazo de tierra / con su vivienda sola, / donde sufre la sangre silenciada, / me ciñe a la figura / de los héroes anónimos… / Aunque nunca regresen sus acentos, / su corazón y su latido, / es presencia constante, / y tambor bajo el cielo. (3)

Matilde nos abruma en su poema Las Ciudades, con este verso magistral:

¿Cuántos héroes sembrados en olvido / sienten este correr de tiempo desbordado? (4) Tiempo que se desbordó en su palabra frente a la complicidad del silencio, y se cierra a las promesas y a las posibilidades, y en su poema Habla el secreto, nos lo reitera: ¿Será que me traiciona el aire, / el gesto, el girar de la tierra / bañada por el incesante gotear del corazón del mundo? /…y camino la montaña en su duelo / de sombras y de sangre. / Me cierro a las promesas / y cuando la palabra vuela / en busca de un espacio / le recuerdo su “condena a muerte”. (5)

La historia se remonta a los quechuas, cuando las Princesas Incas (las Nustas), nos expresan su dolor ante la muerte de Atahualpa a manos de Pizarro, en 1553. El poema se titula: El llanto de las Nustas: Lloramos / lágrimas de sangre; lloramos / desesperadamente, a gritos; / lloramos, que el sol para siempre / la luz de sus ojos quitó.

En La Divina Comedia, en los Cantos del Infierno, especialmente en el Círculo Séptimo de la violencia, cuyo guardián es el Minotauro, Dante nos dice: Mas ve en el valle, que la cuesta toca / ese río de sangre en que se anega / la violencia que de otro el mal provoca. Versos 1512 al 1514. (6)

Violencia tan antigua y dolorosa que Matilde Espinosa la descifra en el poema, La ciudad entra en la noche: No es el diluvio / ni el naufragio que espanta; / es algo más profundo / es el duelo palpitando / sobre la carne viva / pobre el juguete muerto

/ del niño que indaga / la soledad del mundo. (7)

Esta voz de Matilde se convierte en palabra sin tiempo y consciente de que la patria es algo que se hace constantemente y que se conserva solo por la cultura y el trabajo. El pueblo que la descuida o la abandona, la pierde…, como muy bien lo expresó el gran poeta Antonio Machado. Entonces, Matilde, no puede deponer sus armas de lucha, ni odiar a su país, y toma esa otra arma, la poesía, para reconstruir a Colombia de las cenizas. Epifanía del dolor, ese otro símbolo implícito del poder de exorcismo que posee la poesía de Matilde Espinosa.

Pero es al leer la obra de la gran poeta rusa, Anna Ajmátova, 1889-1963, donde entendemos el gran sentido de patria y de pertenencia de estas dos mujeres, a Rusia y a Colombia. Los poemas de Anna eran leídos en los templos de la contracultura, como hoy día se lee en nuestro país la poesía de las mujeres, puesto que un velo se tiende sobre la obra total de las poetas colombianas. Anna de todas las Rusias, la famosa emperatriz errante, que estuvo casi 30 años a la deriva, exiliada dentro de su propia patria. (8). Durante muchos años Anna fue silenciada por el régimen soviético. Sus poemas se prohibieron, fue acusada de traición y deportada. (9)

El poema Coraje de Anna Ajmátova, fue leído por medio Ejército Rojo, corrió de boca en boca, igual que un himno, fue publicado en 1942. (10) Sabemos bien lo que se está jugando, / lo que sucede en este mismo instante: / nuestros relojes dan la hora del coraje, / y el coraje no nos va a abandonar.

Así mismo, la voz de Matilde Espinosa subversiva y adelantada, vaticinadora del futuro de su país y de su entorno social, por ello sobrevivirá al olvido. Ella, como Anna Ajmátova, forma parte de la constelación mayor de la poesía de todos los tiempos. El libro Réquiem (1935-1940) es una de sus obras más conocidas de Ajmátova, en ella refleja el dolor y el amor de una madre. Durante las largas colas de espera para poder ver a su hijo en la cárcel, oye las historias de las demás mujeres. Así como Matilde Espinosa lo vive y lo siente en su poema Sigo preguntando:

Pienso en el dolor de otras mujeres / de otras madres, / oyéndolas me escucho. / Me llamo con sus nombres / y con los nombres de sus hijos / llamo los míos. / ¿En qué patria / en qué sueño? / Y sigo preguntando / si preguntar es algo redivivo / pegado a nuestra sombra: / corazón, llanto, bandera / cubriendo soledades. (11)

Matilde, es por encima de todo, Mujer Coraje, sufre la muerte de sus hijos Fernando y Manolo Martínez, en Popayán, este último en manos de un sicario, y lo registra en su poema Nube blanca: Por qué te adelantaste / hijo mío, a mi paso final, / quizá ignorabas que este dolor / no tiene semejante / ni cabe en las palabras…/ La soledad partera de la muerte / debió apagar las pupilas plenas de soles / y cielos errabundos. / Debió cerrarte las pupilas / que me siguen buscando / en este laberinto donde acuno / tu sombra. / En la nube más blanca / te devuelvo a la infancia / y te sigo esperando. (12)

Es en la sencillez y la diafanidad del lenguaje utilizado por Matilde Espinosa, donde descubrimos la autenticidad de su Compromiso, como todos los grandes poetas del mundo, han hecho con su tiempo y su país. El cual vemos muy claro en su poema Tu nombre: Donde pueda / escribiré tu nombre / tierra amada / jugando a ser eterna. / Escribiré tu nombre / para nunca olvidar / la letra grande / la que empieza a ceder / cuando la lluvia barre / las noticias donde se agota / el llanto por tus muertos y los míos. / Tierra amada: Nos ahoga / y el huracán se complace en

/ repartirla…/ El trueno siniestro /nos conturba y nos duele / amada tierra mía.

(13)

El dolor de Matilde por esos seres queridos perdidos durante esta guerra absurda en que se debate Colombia, no la detuvo ni le impidió renovar cada día, su fuerza y su valor, para hacerle frente con la verdad, a este silencio cómplice y asesino, a esta indiferencia general que se apoderó de Colombia, anestesiada ante el alud de tanta muerte y miseria.

Su poema Las Madres, es una esperanza que se cifra en este ser dador de la vida, por excelencia: Si hay canción / y las palabras suenan a eternidad / golpeando los párpados de un dios, / si la voz y la ternura / cubren con su calor toda la tierra, / son ellas creando con música celeste / el amor sobre un pequeño rostro. / En la bruma / o en la hora fulgente / navegaron sus sueños / para hacer más profunda / la primera canción. (14).

Algo muy profundo se remueve, como en el poema de Miguel Hernández: Sino Sangriento, cuando se vio envuelto en la guerra civil española: Me veo de repente

/ envuelto en coléricos raudales, / y nado contra todos desesperadamente, / como contra un fatal torrente de puñales… (15).

De la misma forma, al descender al dolor más agudo, al martirio, a la desesperación total, surge el milagro de la poesía, y Matilde nos entrega un nuevo aliento, al reivindicar con la luz de otra aurora, la vida que renace. Ella sobrevivió a la muerte de sus dos hijos, a la de su esposo, Luís Carlos Pérez y a una operación a corazón abierto, acerca de la cual se manifiesta en el poema,

Corazón Abierto: Los remos de la noche / deslizaron mi sangre / a la gota incesante

/ que hace soñar al mundo. / No hay rojez semejante. / Si el caudal se desborda / se enloquece la sombra / y bosteza el abismo. (16).

En su compromiso de señalar, de identificar la llaga, la crueldad, ella nos marca con una huella indeleble. cuando en el poema Despojo nos dice: No busco pañuelo

/ para llorar / simplemente / me acerco a las mujeres / que inventaron el tiempo / tejiendo coronas / para los hijos muertos. / La pena / les hizo el mundo oscuro, / no volvieron a entender / sus sueños / ni los secretos de la primavera…/ Nada pudo el salterio / de las antiguas voces. (17)

La guerra, que por lo general no deja ideas nuevas, porque el puñetazo no escribe, sino que borra y niega, nos entrega con Matilde Espinosa, una luz que se convierte en verdad, tan clara y directa, que es imposible apartarla de nuestra mente. En su poema: Conversación, habla de una joven revolucionaria sacrificada en la selva del Chocó en 1984: Más alta que la muerte / la niebla la envolvió / púdicamente, para enterrar / el crimen. / Tal vez no hubo queja, / ni sollozo, nada. / Solamente el rojo vivo / de la sangre, el rojo fuego, / la única flor que estalla y mata. (18).

En esta forma nuestra poeta se torna universal, toma las alas de la poesía de todos los tiempos y trasciende. Me pregunto ahora ¿hasta cuándo tendremos que esperar para que Matilde Espinosa reciba el Premio Nacional de Poesía en Colombia, como una reconfirmación de su inmensa, de la infinita grandeza de su voz poética? Si en 1964, Anna Ajmátova viaja a Taormina (Italia), y recibe el Premio Internacional de Poesía, y luego, en 1965 es nombrada doctora Honoris Causa, por la Universidad de Oxford. Hace falta un gran reconocimiento para Matilde, que Colombia y el mundo se descubran ante la obra sin par de nuestra gran poeta.

Entonces repito con la poeta rusa los cuatro primeros versos de su poema Réquiem, aplicables por entero a Matilde Espinosa:

Jamás busqué refugio bajo cielo extranjero, / ni amparo procuré bajo alas extrañas. /

Junto a mi pueblo permanecí estos años, / donde la gente padeció su desdicha. (18).

La voz de Matilde se aparta de los modelos de poesía de su momento, es la poeta que ha abordado la realidad de su país y su desgarramiento, con la pasión que le hizo amar y comprender a los indígenas paeces del Huila, su caserío natal. La ruptura que su obra significa se la debe a sus orígenes, a ese alejado

y olvidado lugar, donde arranca su vida y que le permite desde niña, captar la profunda realidad del pueblo más olvidado de Colombia, sus sueños, sus angustias, que a pocos poetas, como a Matilde, los conmueve.

Nuestra poeta tampoco se contentó con ser una de las primeras mujeres en Colombia que se separó de su marido, sino que luchó por obtener el voto de la mujer, escribiendo artículos en revistas y desde la tribuna de una plaza pública, cuando vivió en Cali, Valle del Cauca. Lucha que continúa luego en Bogotá y a través de su poesía.

Rogelio Echevarría en su libro Quién es quién en la poesía colombiana, publicado por el Ministerio de Cultura (1998) nos presenta una nota de la poeta colombiana Maruja Vieira, en la cual considera que Matilde Espinosa es una de las voces más altas, sonoras y cristalinas que haya producido en este siglo la literatura en idioma castellano (…) Pero no es en sus diez libros que radica totalmente el valor de su obra. Es en el permanente influjo que ella ejerce, sobre quienes se le acercan en busca de orientación y de consejo. Su voz, hecha de música y ternura, sólo sabe de palabras de aliento, de frases de elogio para el trabajo de las otras mujeres, de amistad y de amor (…) Se le han hecho homenajes, que ella presencia desde su hondísimo dolor por la pérdida de sus dos hijos, mientras, llena de ánimo, asume la misión de iluminar las horas arduas del bienamado compañero de su vida, Luis Carlos Pérez. Su voz, como una campana de oro, tañe y repica desde el amanecer hasta el ocaso, el ángelus de la poesía (…) Bella y sonora, su poesía está llamada a perdurar en el siglo que muere y el milenio que avanza, porque está hecha con los más puros elementos de la inteligencia, la bondad y la valentía.

El homenaje que las mujeres colombianas le debemos a Matilde es enorme, puesto que ella congregó a su alrededor a un inmenso grupo de mujeres poetas, de todas las edades, que la admirábamos y descubrimos e su sabiduría nuestra verdad, puesto que ante todo la signaba su gran capacidad de liderazgo. La mayoría asistimos al Encuentro de Mujeres Poetas colombianas, que se reúne cada año en el Museo Rayo, en Roldanillo, Valle del Cauca, desde hace 38 años consecutivos. Y Matilde creía profundamente en el Encuentro y en la poesía de las mujeres de su país. La directora de este Encuentro, la poeta Águeda Pizarro la designó Almadre, lo cual significa que su obra poética corresponde a una de las más importantes y originales de nuestro país.

Ella representó para todas las poetas, una gran Maestra y una guía, gracias a su lucidez, generosidad y desprendimiento de toda vanidad y egoísmo. Celebro la obra de Matilde Espinosa, pionera y precursora, dueña de una poesía que se aparta de cualquier encasillamiento, siempre nueva y siempre única, que nos

abrió paso a las mujeres colombianas y a las del mundo entero, para estar hoy escribiendo, luchando hombro a hombro, con los varones, sin dar nunca nuestro brazo a torcer, siempre fiel seguidora de su voz interior.

Gracias Matilde por darnos voz, por habernos despejado el camino hasta lograr el voto de la Mujer en Colombia y por continuar desde el espacio de luz que habitas ahora, velando porque siempre las mujeres tengamos un lugar en el gran concierto de voces poéticas de nuestro país y del mundo.

Guiomar Cuesta Escobar

Poeta, Miembro de Número la Academia Colombiana de la Lengua

Cronología de Matilde Espinosa

1910 MatildeEspinosanaceenHuila,Cauca,un25demayo. 1912 – 1913 Vive en Silvia, Cauca

1916

La familia se traslada a vivir en Santander de Quilichao, donde

1922

vivían sus abuelos paternos.

Estuvo interna en el Colegio de las Hermanas de la Caridad.

1923

Escribe su primer poema a los 13 años, para Gerardo, el

enamorado de su prima Elisa.

1925

Viaja a La Plata, donde vivía su tía materna, Felisa de Perdomo.

1926

Viaja a Popayán invitada por su hermano, Jesús María, y conoce a

Efraim Martínez.

1928

Se casa con Efraim Martínez.

1929

Viaja con su hermano, Jesús María, a París.

1929 – 1931 Se radica en París junto a su esposo Efraim Martínez, allí nacen sus dos hijos, Fernando y Manuel José (Manolo) Martínez Espinosa.

1929 – 1936 Se convierte en la modelo para los desnudos de Efraim Martínez.

1931 Regresa de París con su esposo e hijos, a vivir en Colombia y se radican en Popayán.

1936 Matilde se separa de Efraim Martínez y se va a vivir con su familia a Cali.

1936 – 1948 Se radica en Cali y empieza su lucha por los derechos de la mujer, tanto por el derecho al voto como por los derechos de la participación política de la Mujer.

1939 – 1940 Crea el periódico Avanzada femenina, en Cali, junto con la Concejal Cecilia Muñoz y con Carmelita Montaña, para defender los derechos de la mujer.

1940 Viaja a Bogotá y se reúne con algunos miembros del Partido Comunista.

1941 Realiza un viaje por enfermedad, a los Estados Unidos, pasa por La Habana y conoce a Juan Marinello, secretario del Partido Comunista y al poeta Nicolás Guillén.

1946 Participa en II Congreso Nacional Femenino, que se reúne en Bogotá, el 23 de mayo, y gracias a su importante discurso, luego la invitan a Barranquilla y a Medellín.

1948 Se casa por lo civil con el abogado penalista, Luis Carlos Pérez, en Quito, Ecuador.

1948 Matilde Espinosa comienza a escribir su poesía.

1948 Al radicarse en Bogotá, Matilde se une a la lucha por el voto, enla capital y al Partido Comunista de esta ciudad.

1951 Viaja con Luis Carlos Pérez a la Unión Soviética y a Hungría. 1955 Recital en el Museo Nacional de Bogotá, fue un acontecimiento, sellenólasala.EralaépocadelaDictaduradeRojasPinilla.Matilde representaba la lucha contra ese régimen.

1955 MuerensuhermanaLibradayChepita,sumamá.

1955 Publica su primer libro: Los ríos han crecido. Presenta su libro en un recital en el Museo Nacional de Bogotá. Época de la dictadura de Rojas Pinilla. Ella simbolizaba la lucha contra ese régimen.

1956 Muere Efraim Martínez.

1956 Matilde Espinosa y Luis Carlos Pérez se casan por lo católico. 1992 Muere su hijo Fernando Martínez Espinosa, cuando su vehículoseestrellacontraunatractomula,enlacarreteraqueconducedeTunjaa Popayán.

1998 MuereLuisCarlosPérez.

2000 Dos sicarios matan a su hijo, el periodista Manolo Martínez Espinosa. Periodista, contaba con un espacio en la radio: El Yunque, donde denunciaba atropellos e injusticias. Estaba amenazado de muerte.

2005 Homenaje de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer de la Presidencia de la República. 2° Encuentro de Escritoras colombianas.

2008 Muere Matilde el 19 de marzo.

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Mary Grueso Romero, Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/blog/mary-grueso-romero-miembro-correspondiente-de-la-academia-colombiana-de-la-lengua/ Thu, 26 Mar 2026 19:56:34 +0000 https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/?post_type=blog&p=182 Señor Director de la Academia Colombiana de la Lengua, Dr. Eduardo Durán Gómez, distinguidos miembros de la Junta Directiva; honorables académicos numerarios y correspondientes; amigo, Daniel Samper Pizano, colegas y a todos los afrocolombianos y afrocolombianas que hoy nos acompañan. Así como saludo de forma muy especial, al doctor Jaime Arocha, un investigador y luchador por los pueblos afrocolombianos, quien junto con Nina de Friedemann, dieron los cimientos para que Mary Grueso Romero se integre hoy como Miembro Correspondiente de esta Academia.

Deseo hoy exaltar la posesión como Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua, de Mary Grueso Romero, la primera Mujer afrodescendiente que llega hoy para ser parte integral de esta importante institución. Colombia tiene una deuda con los pueblos africanos que llegaron a nuestro país como esclavos, puesto que, al escuchar hoy las palabras de nuestra nueva Miembro Correspondiente, recuperamos aquí, en la diáspora, el canto a la vida que nos legaron con sus palabras y el ritmo del tambor, como anáfora de la creación.

Hay que reconocer, como lo hizo nuestro Libertador, Simón Bolívar, que todas las palabras de nuestro lenguaje mestizo, son igualmente importantes. Puesto que a nuestro lenguaje lo habitan los fantasmas de los griots y los Orishas de las lenguas africanas. El mestizaje ha enaltecido todas las artes, dándole los ecos sonoros del tambor y de ese inconfundible ritmo afrocolombiano. Preludio de los verbos y voces que nos están permitiendo borrar esas fronteras que subsisten aún con los pueblos Afrocolombianos.

Con este gran paso que ha dado la Academia Colombiana de la Lengua, al nombrar a Mary Grueso Romero, Miembro Correspondiente de la misma, tendremos un nuevo Mapa, una nueva geografía literaria, mucho más completa y compleja, que hasta la que antes de la posesión de las maestras Bárbara Muelas y Mary Grueso, existía.

Este derecho a que la cultura afrocolombiana e indígena estén presentes en nuestra Academia, es permitir el sano ejercicio a la libertad de expresión, en todas las lenguas que hacen parte integral, hoy día, de nuestro castellano. Es el respeto por los otros valores, por su arte, por su vida y por su esencia, los cuales han puesto desde hace siglos, al servicio de nuestro país.

Colombia desde la Constitución de 1991 y desde la Ley 70 de 1993, inspirada por nuestra muy querida, Nina de Friedemann, debe garantizarle a todos sus habitantes y grupos étnicos, su participación, sin discriminación alguna, en todas las manifestaciones de las artes y de la cultura. Desde ahora, todas las culturas y tendencias literarias, contarán con un espacio para hacer visible su legado, en nuestra Academia, con ese carácter pluriétnico, que pone de manifiesto la verdadera identidad de la lengua castellana.

Aquí todas las lenguas que hacen parte del castellano, respiran el mismo aire con el cual sus sílabas y sus verbos se hacen más profundos y sonoros. Este espacio de la Academia Colombiana de la Lengua comienza a ser de todos los habitantes del país, porque en ella conviven nuestras palabras y las “otras palabras heredadas de los africanos que llegaron a nuestro país, y como bien lo sabemos: La palabra es la patria, como bien reza el lema de la Academia, el cual se hace más claro y evidente. Este lenguaje afrocolombiano que hoy ingresa a la Academia, en un comienzo tuvo un choque violento, golpeó el español, lo irrespetó, para transfigurarlo y dar inicio a una nueva patria lingüística, a una más incluyente y gloriosa.

Hoy, en esta Academia Colombiana de la Lengua estamos haciendo más sólida nuestra unidad como país, al reconocer las huellas de africanía, este término de Nina Friedemann, que todos llevamos en nuestra sangre. Y, por lo tanto, reconociendo su importancia y el valor que su ritmo ha dejado en nuestra Lengua.

Con respecto a las perspectivas antropológicas en Colombia, cabe mencionar a Jaime Arocha y Nina de Friedmann como los investigadores que más han dado cuerpo, desde la antropología, a la perspectiva de la africanía, vale decir, de la búsqueda de huellas de africanía, lo que nos sirve para profundizar en el entendimiento de los discursos y las acciones del movimiento social afrocolombiano, a lo largo de su historia.

Esta posesión de Mary Grueso Romero, busca llenar este vacío que los siglos de desprecio fabricaron. Vamos a divulgar la vida y obra de los afrodescendientes a un público más amplio, reivindicando su pasado y, así, lograremos que los siglos de olvido y dolor sean útiles, para dar ese lugar de respeto que estas huellas merecen frente al mundo.

Los antecedentes de los afrodescendientes en Colombia

  • 2 de junio de 1816:

Simón Bolívar recién regresó de Kingston, decretó en Venezuela la libertad de los esclavos. La cual ratificó allí mismo, el 6 de julio de 1816.

Hoy estaremos también haciéndole honor a Simón Bolívar y a sus ideas de avanzada, puesto que él consideraba que debíamos tener una identidad autónoma, basada en la autenticidad de nuestra raza mestiza americana.

Nos dice el Libertador:

La esclavitud es hija de las tinieblas,
un pueblo ignorante es instrumento ciego
de su propia destrucción.

Simón Bolívar

Yo imploro la Libertad absoluta de los esclavos como imploraría por mi vida
y la de la República.

Desde sus primeros albores en la campaña de la independencia, Bolívar muestra su objetividad ante lo deplorable que es la esclavitud. En su discurso ante el Congreso de Angostura, “alertó a los gobernantes reiterando que la proscripción de la esclavitud, era una de las bases fundamentales para conseguir la igualdad social bajo un Gobierno Republicano”. (1990, p. 105). Esta nueva raza que el Libertador proponía no debía permitir distinciones sociales ni raciales. Asimismo, debía solidificar la unidad entre todas las naciones del continente americano, y en especial, la de Colombia misma.

Para que ese proceso continuara su curso era preciso que la causa de la Independencia dejara de ser la empresa exclusiva de una oligarquía frondista y que ella se identificara con la revolución social que caminaba sobre la geografía del Continente. Efectuar este drástico y trascendental viraje político fue la tarea afortunada y la misión histórica de Simón Bolívar, cuyo genio le permitió comprender oportunamente, que la Emancipación no sería posible sino en la medida en que la soberanía política fuera la respuesta adecuada al profundo anhelo de cambio, que alentaba a los desheredados y a los humildes. (Indalecio. Pág. 943).

Pero no se crea que Simón Bolívar pudo realizar impunemente, la empresa revolucionaria que convirtió a los indios, a los esclavos, a los artesanos y a los campesinos, en soldados de la República. La misma oligarquía que condujo al país al desastre de la Patria Boba, solo de manera aparente le prestó su apoyo y su gente permaneció agazapada, como cuervos, hasta el momento en que el Libertador envainó la espada que había sembrado de victorias un Continente. Entonces corrieron a exigirle, como quien reclama un derecho inalienable, que le entregara el gobierno, no a ese pueblo que había puesto los muertos y proporcionado los soldados del Ejército Libertador, sino a la misma camarilla de notables y plutócratas, que tan lamentablemente abandonó la República en 1816. La Conjura de Septiembre, fue un nuevo episodio de ese gran conflicto entre la oligarquía y el pueblo colombiano. (Pág. 943).

Manuela Sáenz

Y qué decir de Manuela Sáenz cuando ella y sus negras no fueron admitidas en el Ejército Libertador, por algunos generales, quienes se oponían a que las mujeres participaran en él. Entonces ella pronuncia esta memorable frase:

Los señores generales, no nos permitieron unirnos a ustedes; tanto Jonathás como Nathán -las dos negras que me acompañan- ellas sienten como yo
el mismo interés de hacer la lucha porque somos criollas y mulatas
y al igual que a ustedes nos pertenece la libertad de este suelo…

Manuela Sáenz

Manuela Sáenz, en su Diario de Quito, expresa su concepto sobre la independencia de España, la cual se mezcla con la condena que ella hace del sistema esclavista y racista de la Colonia, cuando afirma:

Aquí hay diferencias raciales profundas e injustas. Entonces, ¿qué íbamos a poder hablar de igualdad o fraternidad si teníamos, y tenemos, esclavos y consideramos a indios y a negros como inferiores? (Págs. 82- 84).

Usted, mi señor, lo pregona a los cuatro vientos:
El mundo cambia, la Europa se transforma,
América también…

¡Nosotros estamos en América!

Manuela Sáenz

El pensamiento de Manuela coincide perfectamente con la identidad americana, de la cual Bolívar quería hacer conscientes a nuestras naciones, con la autenticidad de la raza mestiza que se había creado en América. Para llevar a cabo el sueño del Libertador de crear una gran nación americana, se debía crear, ante todo, una identidad propia.

Tengamos presente que nuestro pueblo no es europeo, ni el americano del norte, que más bien es un compuesto de África y de América, que es una emanación de la Europa, pues que, hasta la España misma, deja de ser Europa por su sangre africana, por sus Instituciones, y por su carácter”. La influencia de Simón Bolívar en el modernismo Hispanoamericano. Wilson Anaya. Pág. 112.

El concepto de Mestizaje en Bolívar, se convirtió en una de sus prioridades ideológicas. Su capacidad se concentró en la construcción de un nuevo hombre americano, lo que implicaba una nueva identidad nacional, que pusiera fin a la violencia de la conquista española, durante los años de la Colonia.

  • 22 de enero de 1820:

Se promulga un decreto que busca abolir la esclavitud.

  • 21 de julio de 1821:

Se sanciona la ley sobre libertad de partos, manumisión y abolición del tráfico de esclavos.

  • 21 de mayo de 1851

Se firma la Ley 21 que declara la abolición de la esclavitud en Colombia, efectiva a partir del 1 de enero de 1852.

  • 21 de mayo de 2002:

Se establece oficialmente el Día de la Afrocolombianidad para conmemorar la lucha por la libertad y la abolición de la esclavitud.

  • 1991: La Constituyente de 1991

Reconocimiento de la diversidad étnica y cultural:

La Constitución de 1991 declaró a Colombia como un país pluriétnico y multicultural, reconociendo la existencia y derechos de los grupos étnicos, incluyendo a los afrocolombianos.

 

Derechos colectivos:

Se reconocieron derechos colectivos específicos para las comunidades negras, como el derecho a la propiedad colectiva de la tierra, a la autonomía cultural y a la participación en la toma de decisiones que afecten sus territorios y cultura.

  • 1993

La promulgación de la Ley 70 de 1993 o Ley de las Comunidades negras. Las investigaciones y vínculos de Nina S. de Friedemann con las comunidades negras, sirvieron de base en la redacción y promulgación de esta Ley, que visibilizó y otorgó reconocimientos jurídicos legales, territoriales y políticos, a las comunidades afrocolombianas.

Nina S. de Friedemann (1930-1998)

Fue una antropóloga pública. Ella ejerció la investigación comprometida, con miras a la justicia social para los grupos de base con quienes colaboró y estudió. Nina S. de Friedemann también es pionera en los estudios afrocolombianos y en la antropología visual. Su énfasis profesional radicó en documentar y defender las contribuciones culturales de las poblaciones negras a la identidad de una Colombia étnicamente diversa.

Jaime Arocha, 1945-

Doctor en Antropología Cultural, Columbia University, Nueva York. Investigador emérito del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Miembro fundador del Grupo de Estudios Afrocolombianos del Centro de Estudios Sociales, Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia. Es el antropólogo, pionero en estudios sobre afrodescendientes en Colombia, entre 1985 y 2011 fue profesor del Departamento de Antropología de esa misma universidad. Jaime Arocha ha dedicado parte de su vida académica a la reconstrucción histórica de la diáspora africana, y su permanencia cultural en Colombia.

El ingreso de la Mujer a la Academia Colombiana de la Lengua

Las primeras mujeres en ingresar a la Academia fueron:

  • 1978

Dora Castellanos es la primera Mujer que ingresa a la Academia Colombiana de la Lengua, como Miembro Correspondiente.

  • 1982

Elisa Mújica es elegida Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

  • 1984

Elisa Mújica fue la primera mujer elegida Miembro de Número de nuestra Academia.

  • 1989

Meira Delmar fue elegida Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

  • 1991

Maruja Vieira es elegida Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

  • 2025 Hoy día 33 mujeres hacemos parte de la Academia Colombiana de la Lengua, incluyendo a una mujer indígena, Bárbara Muelas, y a una mujer afrocolombiana, Mary Grueso Romero, quien hoy se está posesionando.

7 Académicas Honorarias

18 Académicas Correspondientes

8 Académicas de Número

El 9 de diciembre de 2024, la Academia Colombiana de la Lengua nombró a 12 nuevos miembros correspondientes, quienes, tras ser votados por los miembros numerarios, fueron elegidos para integrar la corporación más antigua de las veintitrés instituciones de la Real Academia Española. De esos 12 miembros, 7 fueron mujeres. Por primera vez, elegimos más mujeres que hombres.

  • 1986

El Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo le entrega la Carta de ciudadanía poética a las mujeres Afrocolombianas:

En 1984, Águeda Pizarro Rayo, hace 41 años creó el Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, para escuchar todas las voces, las conocidas y desconocidas, mujeres de todos los rincones del país y de todas las condiciones sociales que se iniciaban en el difícil arte de la poesía. El Encuentro se ha convertido en una fraternidad revolucionaria.

Al Tercer Encuentro, llega la poeta afrocolombiana, María Teresa Ramírez, con su arrollador estilo. Allí nacen en la palabra, las Mujeres Afrocolombianas para la poesía. En este momento reciben una credencial como ciudadanas y poetas de un país, mucho más amplio y multicultural. Luego llegan Elcina Valencia y Lucrecia Panchano, y Mary Grueso Romero.

Esta credencial de Poetas colombianas, se la entrega la directora del Encuentro de Poetas del Museo Rayo, Águeda Pizarro, quien hoy hace parte de la Academia Colombiana de la Lengua. Con el mestizaje de nuestras etnias y de nuestra lengua, Colombia se ha enriquecido y hoy venimos a exaltar este verbo africano que todo lo resignifica y lo transforma.

Según las palabras de la poeta Águeda Pizarro, las poetas afro hicieron descender en sus voces, la llama de un Pentecostés por el cual todas acabamos hablando en su lengua. Entonces se hizo realidad su participación plena y activa en la poesía de las mujeres colombianas, que hasta ese momento nunca habían sido escuchadas, ni contaban con un espacio que les fuera propio. Se había iniciado un diálogo y una hermandad, donde la creatividad de cada participante crece en un ambiente de respeto y de apoyo, que generaría el deseo de estudiarnos y compartir los descubrimientos que hacíamos, en la obra de cada poeta que habíamos escuchado.

Las Ediciones Embalaje del Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, publica a las poetas afrocolombianas a partir de 1988, con la presentación del libro de la poeta María Teresa Ramírez Nieve, La noche de mi piel. En 1989 las Ediciones Embalaje le publican a la poeta, Ana Milena Lucumí, su libro: Lunamar. Y en 1992, Ediciones Embalaje edita: Todos somos culpables, de la poeta afrocolombiana, María Elcina Valencia Córdoba. Y a la poeta, Mary Grueso Romero, le ha publicado varios libros de poemas.

  • 1993

Se inicia la institución de las Almadres, en el Encuentro de Poetas Colombianas. Alma y Madres de nuestros Encuentros, mujeres excepcionales quienes, sobreponiéndose a todas las soledades, nos han entregado un pensamiento poético luminoso, faro para nuestra poesía. Como lo descubrimos en nuestra Antología: Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por mujeres Tomo 1, y como lo ratifica Alejandra Toro Murillo, en su libro: “Encontrar un lugar y una voz”, estas mujeres encontraron su voz por fuera del canon poético colombiano, legitimando su obra en el terreno de la palabra misma, y esta búsqueda las llevó a alcanzar un nivel de Posmodernidad con su poesía, puesto que hallaron su propio lenguaje y su propio “yo” poético. Entonces el poema fue un espacio de Igualdad y de nivelación de la diferencia, que demandaba el reconocimiento de su Singularidad y Diversidad, como tal y no como inferioridad. (Pág. 231)

Estamos hablando de un grupo importante de poetas mujeres, dentro de las cuales están nuestras tres Miembros de la Academia de la Lengua, cuyos retratos están en esta sala: Maruja Vieira, Dora Castellanos y Meira Delmar.

Las Almanegras

  • 2007

Así estaban las cosas, cuando Águeda, empeñada en derribar nuevos muros, les dio la bienvenida a las Almanegras. En esta forma empezó a saldar una deuda con la literatura afro en Colombia. Rica como la selva, pero tremendamente ignorada y limitada a algunos pocos nombres, masculinos, claro, como Candelario Obeso, Helcías Martán Góngora y Jorge Artel. ¿Y las mujeres?

Con este nombre de Almanegras, Águeda Pizarro bautizó a las poetas afrocolombianas más significativas cuya obra es excelente. Son cuatro y a todas, además de su pasión por la poesía, las une el oficio de la docencia: Lucrecia Panchano, Elcina Valencia Córdoba, Mary Grueso Romero y María Teresa Ramírez Nieva. Lo de Almanegras fue la manera de ponerlas al nivel de las Almadres, grupo inolvidable comandado por dos desaparecidas poetas, la barranquillera Meira Delmar y la caucana, Matilde Espinosa. Para Águeda, la presencia de la mujer negra en el Encuentro de Roldanillo, es la certeza de dos cosas: La fuerza incontenible de su poesía y la falta de comprensión de su alcance e importancia en la literatura colombiana.

Pasemos ahora a hablar de los méritos de nuestra nueva Miembro Correspondiente de esta Academia.

Mary Grueso Romero fue Condecorada con la Distinción al Mérito Cívico: Don Pascual de Andagoya, por la Alcaldía Distrital de Buenaventura, distinción creada a través del Decreto No. 134, del 16 de mayo de 2.006, para honrar la memoria de este Licenciado español, fundador de la ciudad. En el marco de la Celebración del Primer Centenario de la Creación del Departamento del Valle, el 16 de abril de 2010, fue reconocida como Hija Adoptiva del Valle del Cauca, por estar vinculada a la Cultura de Buenaventura y de todo el departamento, desde hacía más de 30 años.

La Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, de la República de Colombia, y la Cámara de Comercio de Cali, la Condecoraron en el 2010, como Una de las 100 Mujeres más destacadas del Siglo XX, en el Valle del Cauca. Y el Ministerio de Cultura, le otorgó el Premio vida y obra, por su Dedicación al enriquecimiento de la Cultura ancestral de las Comunidades Negras, Raizales, Palenqueras y Afrocolombianas, Bogotá, 2012.

El 30 de septiembre de 2021, en el marco de la adhesión a la Alianza Internacional conformada por Canadá, Inglaterra, México, Argentina, Colombia, E.E.U.U y España, acordaron otorgar la máxima distinción internacional: El doctorado Honoris Causa a Mary Grueso Romero, por sus significativos aportes en el campo de la literatura.

  • 2002

Nace Apidama Ediciones. Editorial fundada por Alfredo Ocampo Zamorano y Guiomar Cuesta Escobar. La creamos por la necesidad de publicar los libros de poemas de las Mujeres colombianas.

Asisto al Encuentro de Poetas Colombianas, desde el Tercer Encuentro y he participado activamente, desde entonces. Por eso puedo dar fe de todo lo que he dicho sobre este Encuentro. Alfredo y yo vivimos en Kigali, África, en el 2007, Alfredo como asesor de la Universidad de Tulane, pudo hacer una gran labor. Entonces nos compenetrarnos con la poesía y con la historia del África, y nos hicimos la misma pregunta que se hizo Laurence E. Prescott, en un artículo publicado en América Negra (Nº 12: 1996, Págs. 107-125) donde expresa que es notoria la fama que goza Colombia de ser “tierra de poetas, de literatos y de oradores”, formando parte de esta tradición, incluso hombres que han llegado a ser presidentes de la república. No es extraño, pues, que la población negra, que constituye una parte integrante de la cultura y de la sociedad [una cuarta parte], haya sido elemento activo en esta tradición… Con razón uno puede preguntarse, ¿y no ha participado la mujer negra en la producción literaria afro-colombiana? ¿Ha tenido ella que enfrentar problemas diferentes de los que combaten los hombres negros y blancos?

  • 2008 y 2010

El resultado de esa estadía en Kigali y luego en Nairobi, fue la publicación en Apidama Ediciones de su primera Antología: ¡Negras Somos! Antología de 21 Mujeres Poetas afrocolombianas, y luego en el 2010, el Ministerio de Cultura nos publica en una hermosa Caja: La Biblioteca de Escritores Afrocolombianos, nuestra segunda selección: Antología de Mujeres Poetas Afrocolombianas, la cual comprendía todas las poetas afrodescendientes de nuestro país, y con ellas pretendimos, por una parte, llenar un vacío en lo que respecta a la presencia de poetas afrodescendientes, en la producción literaria colombiana. Y por otra, consideramos el gran impacto, no solo continental sino también global, ante el hecho que, en Colombia, se estaba presentando un verdadero renacimiento poético, con una masa crítica de magníficas poetas colombianas, profesionales en su oficio, con una procedencia étnica africana común.

Nos dice Doris Lamus (2010) que existe una negación consciente del racismo en Colombia, debido al surgimiento del reconocimiento y respeto a la diversidad -también conocido como multiculturalismo- que, unido con el sexismo, trae consigo una prolongación de la violencia, la cual se evidencia en la pobreza, la guerra y el desplazamiento forzado que afecta especialmente, a las mujeres afrodescendientes y sus comunidades. La autora asegura que el racismo sigue en pie, aunque ahora funciona de forma encubierta y sutil, a través de lenguajes y actitudes asumidas como “racismo daltónico”. Según Eduardo Bonilla-Silva (2003), este tipo de racismo es aquel que no menciona de forma directa el color de piel, pero establece creencias, discursos y prácticas discriminatorias relacionadas con la raza. Pág. 192.

Con Mary Grueso Romero se demuestra cómo ni la poesía, ni la ciencia, ni ningún área de la creatividad y del conocimiento humano, es posesión exclusiva de un solo país, ni de un solo género. Ni es exclusividad de un solo grupo étnico, o de una sola clase o estrato socioeconómico. Con la fuerza de su presencia, con sus poemas, con sus presentaciones en diversos foros, esta poeta afrocolombiana nos está dando una lección muy importante, la cual debemos tener en cuenta y destacar ante toda Colombia, como también fuera de nuestro país. Mary desciende de una familia de esclavos, lo cual deja muy claro en sus poemas y en toda su obra, los cuales se han convertido en un manifiesto de libertad y reivindicación.

Es importante destacar la influencia del África sobre el arte moderno occidental. El encuentro con el ritmo de la poesía afrocolombiana, es una catarsis en su búsqueda por la liberación del imaginario que renueva las formas a través del ritmo. Este ritmo está presente en la vida y en la obra de Mary Grueso Romero, en su mismo andar armónico y flexible, en sus costumbres. Cuando analizamos el papel de la Mujer negra en la historia de nuestro país, hacemos visibles la presencia, tanto de hombres como de mujeres de ascendencia africana, quienes han contribuido a la construcción de nuestra nación y de nuestra nacionalidad. (Pág. 32).

Aunque los esclavos negros llegaron desprovistos de sus trajes, armas, y herramientas, desposeídos de sus instrumentos musicales y bienes terrenales, trajeron con ellos imágenes de sus dioses, recuerdos de los cuentos de los abuelos, ritmos de sus canciones, poesías y sobre todo nos trajeron su tambor. Quizá también, memorias de linajes o de sus familias extendidas, así como de otras representaciones icónicas. A este bagaje cultural, transformado creativamente, es a lo largo de los siglos, es lo que Nina S. Friedemann llamó, huellas de africanía. (Pág. 35).

Las sociedades africanas, y en especial las de la parte occidental, participaban de un “sustratum cultural común”, a partir del cual las manifestaciones culturales específicas de cada grupo constituirían variantes locales establecidas sobre una profunda unidad colectiva. Así, la aproximación a los problemas de la evolución de las culturas afroamericanas, debía asumir la importancia de las reelaboraciones creadas a partir de dichos patrones “sutiles y casi inconscientes” de ritmos, valores y creencias. (Págs. 36 y 37).

El Ritmo Anfíbraco en la poesía de las Mujeres Afrocolombianas, el gran aporte a la poesía castellana

La primera investigación que hicimos con el poeta Alfredo Ocampo Zamorano sobre las poetas afrodescendientes de nuestro país, dio como resultado, como ya lo dije: ¡Negras Somos!, Antología de 21 poetas afrocolombianas de la Región Pacífica, presentada en la Feria del Libro del Pacífico de la Universidad del Valle en octubre del 2008. La segunda fue: Antología de Mujeres Poetas Afrocolombianas. Biblioteca de Literatura Afrocolombiana. Tomo XVI. Publicada porMinisterio de Cultura en Bogotá, en el 2010. De esta Caja la Ministra de Cultura publicó 4.200 ejemplares, los cuales distribuyó dentro y fuera de Colombia.

Las poetas estudiadas en nuestras dos Antologías, no sólo recogen la tradición de la poesía que heredaron de sus vertientes africanas, trasmitida en forma oral y musical, sino que establecen una nueva perspectiva poética con su dicción, con su intención, con su transignificación. Estas poetas están renovando y transformando con su obra, el viejo canon poético de nuestro país.

Como dice el poeta senegalés Léopold Sédar Senghor, el ritmo es para el africano, la arquitectura del ser, la dinámica interior que le da forma, la pura expresión de la energía vital… a través de acentos en la poesía y en la música. Hasta el punto de afirmarse que la palabra rítmica divina creó el mundo. Por ello prima el arte poético africano sobre el plástico, como arte puro y en el poema el metro es rítmico. El ritmo de los pies sobre el tablado sigue al tambor. El sonido de los tambores es lenguaje, o sea “nommo”, y de forma preferencial, es la palabra de los antepasados, quienes hablan a través de dicho tambor. (Págs. 145 y 146). (2)

Los tambores “dicen” la palabra hechicera, que convoca a un determinado danzante para ser poseído por alguno de los dioses. En la poesía, enmarcada en la polimetría o en la polirritmia, aparece como una arquitectura, una fórmula matemática, que se basa en una unidad, en la multiplicidad. De modo análogo a los tambores forman ritmos secundarios de lenguaje, según Senghor, que descansan en aliteraciones, paranomasias y anáforas, en repeticiones de fonemas y sonidos que fortalecen el efecto de la totalidad, por eso está incompleta sino está acompañada, al menos por un instrumento de percusión como el tambor. Antiguamente toda narración contenía un fuerte ritmo y era, por lo tanto, poesía. (Pág. 146).

Del análisis de los poemas realizado en nuestras dos Antologías, hacemos la siguiente propuesta: La preponderancia del ritmo Anfíbraco (ta TA ta), el cual representa un nuevo y muy importante aporte de la dicción afro a la poesía castellana. Y en todas las combinaciones reconocidas en la poética tradicional castellana, no aparece en ninguna de ellas el Anfíbraco. Mientras se escucha cómo el Anfíbraco, bien repitiéndose, bien en combinación con otros ritmos como el yámbico, o el trocaico, tiene una especial importancia en los poemas de Mary Grueso Romero.

Consideramos que gran parte del ritmo que, como formulamos, caracteriza y revoluciona la poética multicultural colombiana, se viene trasmitiendo a través de la música y del canto de la Región Caribe y de la Región del Pacífico, al igual que a través de la poesía de las Mujeres Poetas afrocolombianas. Y en esta forma hoy exaltamos la obra poética de Mary Grueso Romero, donde el Anfíbraco juega un papel preponderante.

Este ritmo Anfíbraco es producto del tambor que siempre acompañará toda la obra de nuestro poeta Mary Grueso, puesto que en al hablar del arte de los griots debemos referirnos especialmente al uso de tambores. Y en lugares como en la aldea de Kaone, antigua capital de Saloum, se utiliza un tipo de tambor como herramienta fundamental de los griots en tiempos de guerra, exaltando a los guerreros que han sido notables. (Pág. 235 y 236).

Ya que todo este ritmo se involucra y nace en el lenguaje y pronunciación de su gente y de su propia identidad, en la utilización de la onomatopeya y palabras musicales inventadas, y en sonidos ricos en sensualidad y de percusión propias y naturales, que nacen de lo profundo del ser y que llevan a la armonía del ancestro africano, trasladado al Nuevo Mundo. A partir de esta Antología y con descubrimiento del Ritmo Anfíbraco en la poesía afrocolombiana, empiezan los análisis sobre dicho ritmo en la poesía de las Mujeres Poetas afrocolombianas. Comenzando con los excelentes estudios de dos críticas colombianas muy importantes: Betty Osorio y María Mercedes Jaramillo. Son muchos los trabajos y las tesis de grado que se han hecho sobre Mary Grueso Romero y sobre María Teresa Ramírez Nieva.

  • 2012

El Ministerio de Educación Nacional de Colombia y Fundalectura, le compran a Apidama Ediciones, 20.000 ejemplares de cada una de sus dos Antologías de poetas mujeres afrocolombianas, y del libro de María Teresa Ramírez, poeta afrocolombiana: Mabungú Triunfo. Poemas bilingües español- palenquero.

  • 2013 y 2014

Publicación en Apidama Ediciones de dos tomos de la Antología: Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres. Tomo 1. Poetas nacidas hasta 1949. Tomo 2. Poetas nacidas de 1950 a 1987

La Antología, Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres. Tomo 1. Poetas nacidas hasta 1940 y el Tomo 2, nacidas de 1950 a 1987, son hasta el momento, las más completas publicadas en Colombia, sobre sus mujeres poetas, puesto que en ella se incluyen a todas las poetas de nuestro país, incluyendo las afrocolombianas. Y no por ausencia de talento y producción poética, como podrán darse cuenta por las conclusiones de este libro, que publicó Apidama Ediciones, en abril de 2013 y en abril de 2014. Es por la falta de reconocimiento y aceptación de la Mujer como poeta. Porque a pesar de los avances para ella, en tantas áreas del conocimiento, así como su participación laboral en cargos directivos de alto rango, en las antologías de poesía, a lo largo del siglo XX, no habían sido incluidas sino unas muy pocas.

  • 2015

Apidama Ediciones fue ganadora de la publicación en la Serie Cuadernos de Humanidades, del ensayo: Las poetas afrocolombianas y la incorporación del ritmo anfíbraco en la poesía castellana. Este ensayo fue ganador de la publicación en el volumen Innovación en las letras femeninas de Latinoamérica. Por la Facultad de Humanidades Slippery Rock University de Pensilvania y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.

Biografía de Mary Grueso Romero:

Mary Grueso Romero, una mujer nacida en Guapi, Cauca, en 1947, reside entre Buenaventura y Cali. Su abuelo materno, Martín Romero, un hombre de Guapi, se la llevó a vivir junto a él, desde muy pequeña, porque quería darle a su nieta la mejor formación y educación. Don Martín era un hombre muy rico y como los negros, por lo general, para el imaginario popular, son pobres, a él le inventaron el cuento que había hecho un pacto con el diablo.

Mary Grueso Romero una descendiente de los Griots o sea,

de los Juglares africanos:

Para su formación como escritora y poeta fueron muy importantes las canciones que le escuchaba a su mamá, Eustaquia Romero, quien mientras realizaba los quehaceres de la casa recitaba poemas y décimas. Y de sus tíos maternos, Quintiliano y Julio Romero, además, de su abuelo y de su padre, de todos ellos recibió el amor por la palabra, puesto que eran cuenteros. Esta expresión es el equivalente de los “griots” o juglares, que han caracterizado el occidente de África. Entre la gente tonga de Malawi, el papel de los griots, es el de cronistas del parentesco. Ellos construyen información oral acerca de los linajes de los reyes, hasta llegar a los ancestros fundadores de la familia real. (Pág. 221).

Existieron griots mujeres, fueron rezanderas-cantoras, tuvieron la oportunidad de pasar por todas las responsabilidades locales. Para entender que la expresión del griot tiene que ver básicamente con un tipo de comunicación verbal e instrumental, porque allí la tradición oral juega un papel importante en ciertos dominios, concibiendo por ejemplo el testimonio de un griot como poesía, filosofía nativa, recitación y aún como una cosmovisión. (Pág. 229).

Y estos son los ancestros verdaderos de Mary Grueso Romero, ella hace uso de la filosofía afrocolombiana, de su tradición oral para dar testimonio en sus poemas de la situación que vive su comunidad, el dolor de las muertes y de las desapariciones de tantos hombres y mujeres afros, cuando ven bajar por el río los cuerpos, las cabezas, de sus compañeros y quizás vecinos, que han sido desmembrados.

Los poemas de Mary Grueso, con su forma y su ritmo le dan calor, es el fuego de la pasión que habita también el currulao.

En el poema que leyó nuestra querida Mary, Orishas, ella escucha los ritmos ancestrales, en un rumor de tambores aparece Yemayá, la diosa de los mares, la unge con agua salada y se convierte en diosa, que tiene el poder de la palabra, para viajar en el tiempo.

  • 2011 al 2025

Publicación de la Colección Pelito de Chacarrás de Mary Grueso Romero, en nuestro sello Apidama Ediciones:

Apidama Ediciones inicia la publicación de La Colección de Cuentos Ilustrados de Niños Afrocolombianos: Pelito de Chacarrás, de Mary Grueso Romero, en el 2011. La edición de estos cuentos coincide con la Declaración del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, 2015-2024. En un país pluriétnico como lo es Colombia, su diversidad se constituye en su mayor fortaleza. Con esta Colección de Cuentos infantiles, Apidama Ediciones le está dando el verdadero valor que poseen las historias de los afrodescendientes, cuyas leyendas y cuentos pueden ser apreciados por niños, niñas y adultos, hoy día, en los 5 diferentes títulos que tenemos en el mercado. De La Muñeca negra ya hemos publicado, 30.000 ejemplares. Mary Grueso Romero, es quien eleva la cultura de su tierra y lleva la palabra negra en su piel, en su frente y en su alma, esta es su fortaleza y su mayor orgullo.

Y desde el momento que ella publica LA MUÑECA NEGRA, se disparan sus ventas y sobre todo los homenajes para Mary Grueso en todo el Valle del Cauca. Y en Buenaventura, donde los niños asimilan los 5 cuentos publicados por Mary con Apidama Ediciones, y en una lectura que hizo nuestra maestra en el Coliseo El Cristal de este puerto, tres mil niños y niñas repetían de memoria cada cuento, al mismo tiempo que ella los leía. Fue apoteósico aquel momento, el cual pone de relieve la importancia de la obra de Mary Grueso Romero para Colombia y para todas las regiones afro, tan olvidadas. Y que por primera vez los niños se veían en sus cuentos, como en un espejo, sus rostros, sus facciones y emocionados el libro se les convierte en un elemento de transformación interior, ahora le podían dar rienda suelta a su imaginario, a sus costumbres y a sus vivencias.

La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos conoció el cuento La Muñeca Negra en 2011, en la conmemoración del Año Internacional de los Afrodescendientes, y en ese mismo año descubrió a su autora Mary Grueso Romero, una mujer y escritora afro dedicada a promover su cultura, y a trabajar en contra de la discriminación racial.

Esta Oficina decidió realizar una impresión especial de 4000 ejemplares de este cuento en 2012. Y en 2013, otros 3000 ejemplares, con el patrocinio de la Embajada del Canadá, con el fin de distribuirlo entre niños y jóvenes, en escuelas y colegios de todo el país. Querían que este cuento facilitara la comprensión de respetarnos todos y todas como iguales y de acercarse a la riqueza cultural y a la diversidad que tiene Colombia.

Mary es Maestra bachiller de la Escuela Normal Nacional de Guapi (1980). Licenciada en Español y Literatura (1994) y Especialista en Enseñanza de la Literatura de la Universidad del Quindío, Armenia (1999). Especialista en Lúdica y Recreación para el Desarrollo Social y Cultural de la Universidad Los Libertadores de Bogotá (2003) y con otro postgrado en Enseñanza de la Literatura, en la Universidad del Quindío, Armenia (2000).

Y como pronosticó Águeda Pizarro, los Encuentros existen para abrir todo lo que está cerrado a la poesía o a las poetas mujeres.

Dice Octavio Paz que, en tiempos como estos, el otro nombre de la poesía es PERSEVERANCIA y la Perseverancia es promesa de Resurrección.

Antecesores de la poesía de Mary Grueso Romero

Aunque considero que Candelario Obeso (1849-1884), el gran poeta afrocolombiano del siglo XIX, quien establece la calidad del ritmo de los sonidos del tambor afro a los pies de la poesía castellana. En Obeso hay una armonía, un equilibrio entre el fondo y la forma. La afirmación de la dignidad y la humanidad del hombre negro y de la mujer negra, no se pierde en un juego técnico de ritmo, sonoridad e imágenes atrevidas.

También Jorge Artel (1909-1994), su pseudónimo “Agapitos de Arcos”, se apersona de la innovación que lleva en su sangre afro y en su intención poética, y le entrega una nueva visión al mundo poético castellano en el Siglo XX.

Manuel Zapata Olivella (1920-2004) nacido en Lorica, Córdoba, es otro hito importante. Para Eleonora Melani, filóloga de la Universidad de Florencia Italia: Manuel Zapata Olivella fue el primer novelista que exaltó “el ser afrocolombiano” en muchas de sus obras. Su interés se dirige sobre todo hacia el tema de la opresión de los negros y la cultura de los afrocolombianos, argumentos de sus estudios demo-etno- antropológicos. En la trama de sus novelas está presente una denuncia social y realista de la marginación y también una visión mitológica, fuera de la realidad, que parece remontarse a la seductora magia de África.

Helcías Martán Góngora, nacido en Guapí, Cauca (1920-1984). El poeta caucano, conocido como el “Poeta del mar”, decía: «Nací a ocho kilómetros de la desembocadura del río Guapi, en el Mar del Sur. La población negra me infundió, conjuntamente con el ritmo de las mareas, el sentido de la justicia social. De allí que mis poemas no puedan renunciar al acompañamiento táctico de marimba y tambor y que pregone en otros, el pregón del esclavo de ayer y de hoy».

Y no podía faltar Teresa Martínez de Varela, nacida en Quibdó en 1924, fue una de las primeras mujeres afrodescendientes en publicar obras literarias, conocida como ‘Lisa de Andráfueda’. Polifacética, madre de seis hijos entre ellos Jairo Varela, creador del grupo Niche, poeta, institutora folclórica, novelista. Su primera novela, ‘Guerra y amor’, publicada en 1947; musicóloga, dramaturga, escribió ‘El Nueve de abril’, declamadora, pintora, escritora, líder social e investigadora. Una mujer considerada muy adelantada para su época, era vital, locuaz, enérgica, emprendedora. Hoy en día es considerada como la pionera de la incorporación de la identidad africana al panorama literario del país, y como la intelectual más importante de su época.

Guiomar Cuesta Escobar

Miembro de Número de la

Academia Colombiana de la Lengua

Bogotá, 7 de julio de 2025

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Margarita Gamboa: Una de las grandes reivindicadoras de los Derechos de la Mujer en el Valle del Cauca, a comienzos del Siglo XX https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/blog/margarita-gamboa-una-de-las-grandes-reivindicadoras-de-los-derechos-de-la-mujer-en-el-valle-del-cauca-a-comienzos-del-siglo-xx/ Thu, 26 Mar 2026 19:42:26 +0000 https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/?post_type=blog&p=180 Nació en El Salvador el 22 de febrero de 1899. Fueron sus padres Paulino Gamboa Herrera, (hermano de Isaías), y Delfina Carballo. Su familia, liberal anticlerical fue perseguida durante la Guerra de los Mil días y por esta razón en 1885, los hermanos Antonio y Paulino se radicaron en El Salvador. Paulino se casó con Delfina Carballo, Francisco Antonio publicó una Gramática práctica de la Lengua Castellana. Terminada la guerra, en 1910, su padre regresó a Cali, su tierra natal en compañía de su esposa y de sus hijos. Fue una larga travesía para la gran familia, por barco hasta el Puerto de Buenaventura en el Pacífico Colombiano, y luego en mula hasta Cali.

Sus tíos, Isaías Gamboa y Francisco Antonio Gamboa fueron los primeros estandartes de un linaje poético de más de 30 poetas, escritores y educadores. El escritor colombiano, Vicente Pérez Silva, realizó un trabajo de recopilación de esta herencia poética familiar, en su libro Los Gamboa: Una dinastía de Poetas, de la cual tomo los datos de esta biografía. Margarita viajó por diferentes ciudades del país y por Europa, en Estocolmo escribió en 1955, Quiero morir alegre. En París escribió en 1960, poemas dedicados a Mireya y a Ángela. Viajó por Europa y Estados Unidos, donde escribió muchos de sus poemas, dio recitales en Cali y sus alrededores, mientras en Colombia las mujeres tejían y estaban sometidas al dominio de sus padres, hermanos y esposos, y no habían adquirido aun los derechos civiles ni políticos.

Margarita maneja el poema con un perfecto dominio del lenguaje. Combina su intencionalidad poética y erótica, con el más directo y exquisito uso del idioma. Apela a la sensualidad con tal refinamiento y modernidad en el empleo de las palabras, que parecería una mujer nacida a finales del Siglo XX y principios del XXI, donde nosotras, ya dueñas de nosotras mismas y empoderadas de nuestro cuerpo, talante y talento, expresamos sin temores ni tapujos, toda nuestra sensibilidad erótica y somos capaces de hacerle las más bellas confesiones a nuestro amante.

Realizadas las primeras letras, Margarita fue matriculada en la Normal de Cali, en donde se distinguió por su inteligencia y dedicación al estudio; allí obtuvo el grado de Institutora Superior. En el campo de la docencia fue Profesora de Castellano, materia que aprendió en la famosa gramática de su tío y educador de renombre Francisco Antonio Gamboa. Durante muchos años fue una de las mujeres más influyentes en el desarrollo social, político e intelectual en Santiago de Cali. En su columna Reportaje Relámpago que escribió el periodista Jaime Correa López, para el diario Occidente de la ciudad de Cali, le dedicó el 31 de marzo de 1988 las siguientes palabras en un escrito que evoca su vida, su obra y su legado familiar:

Transmitió sus conocimientos, en el área escolar, a muchas damas sobresalientes en una sociedad en desarrollo. Con María Perlaza, Ana de Domínguez y Bernabé Zapata fue una de las profesoras fundadoras del Liceo Benalcázar, de sólido prestigio docente. Como poeta de renombre recorrió Suramérica ofreciendo recitales. Por los intelectuales de su generación fue calificada como “mujer de avanzada”, equivalente a una primera apertura hacia la liberación femenina, pero sin abandono de la dignidad y las buenas costumbres.

A propósito, en el año de 1935, cuando en nuestro país la mujer permanecía en un estado de aislamiento y padecía aberrantes discriminaciones, en la emisora La Voz del Valle, Margarita Gamboa fundó y dirigió La hora Femenina. Sus orientaciones, inquietudes y enseñanzas, así consta en diversas publicaciones periódicas, llegaron a todos los hogares de la comarca vallecaucana, en forma sencilla y convincente. Luchando contra un medio complejo y en algunos momentos hostil, procuró la transformación de la mentalidad femenina; encaminó la actividad de la mujer por senderos de una más decidida participación en la vida pública, y agitó ideas que la condujeran a la reivindicación de sus derechos.

Margarita Gamboa había nacido poeta. Sabemos que en su adolescencia susurró tiernos cantos de amor y se reveló como una poeta de las más finas calidades. Desde entonces se destacó como una de las poetas de vanguardia. Aún más, alguien escribió: Imprime a sus versos todo el fervor de la vida y todo el arrebato de la pasión y de espiritualidad que rozan los sentidos con sus labios febricitantes, con sed de ilusión y de armonía.

En el número 12 del año III, la Revista mensual ilustrada Ariel, publicada en enero de 1923, en Guayaquil, Ecuador, y dirigida por el escritor e historiador Benigno Checa Drouet, aparece un evocativo artículo sobre Margarita escrito por Paul D’Isnard, en el cual comenta entusiasmado:

Sus versos –primoroso enjambre de impresentidas ternuras– nos dicen de su delicado sentimentalismo y de su perfecto dominio del arte magno. Ella no necesita del abejorrado collar de la métrica clasicista, vierte a raudales la delicada armonía de su inspiración inagotable en las estrofas libres, como las alas de un ruiseñor, que se extienden y se elevan a los sidéreos ámbitos ilímites, en una exaltación de omnipotente grandeza.

Además, Margarita Gamboa sobresalió en el difícil arte de la declamación. Quienes tuvieron la satisfacción de escucharla están acordes al decir que fue una declamadora admirable y que dio pruebas palpables de su dicción e interpretación del sentimiento de nuestros más excelsos poetas: José Asunción Silva, Porfirio Barba Jacob, José Eustasio Rivera, Guillermo Valencia, y sus coterráneos Jorge Isaacs, Carlos Villafañe y Ricardo Nieto. En este sentido, son múltiples los comentarios hechos en diversos periódicos y revistas de Cali y de otras ciudades, en donde dejó

oír su voz melodiosa y deleitó a públicos que le tributaron calorosas ovaciones en Armenia, Manizales, Palmira, Tuluá, entre otras.

Margarita Gamboa fue una poeta de alto vuelo, dueña de una esmerada cultura, que siguió la tradición de sus mayores y realizó una ponderada labor en bien de las actividades culturales y de la mujer vallecaucana. Fue objeto, así mismo, de merecidos reconocimientos, aplaudida en muchos auditorios y se le rindieron homenajes dignos de sus quilates intelectuales y de su estirpe. Margarita Gamboa, con un temperamento poético fuerte y decidido, falleció en Santiago de Cali, el 13 de junio de 1991, es decir, cuando le faltaban pocos años para cumplir el centenario de su nacimiento.

De su matrimonio con Elciario Cuevas tuvo cinco hijos: Óscar, Graciela, Mireya, Hugo y Ángela. De su inspiración nos quedan dos libros: Doce poesías, en recuerdo de uno de sus antecesores, su tío Francisco Antonio Gamboa, y Plenitud. Dos libros de poemas líricos con una inestimable capacidad de seducción y belleza. En algunos de sus poemas apreciamos todo el fuego, bajo el lenguaje más refinado de su manifestación erótica.

Margarita Gamboa es junto con Laura Victoria, las precursoras de la poesía erótica en nuestro país. Como lo vamos a ver, con estos nombres amanece en las páginas de la poesía colombiana el erotismo con su más decidida y sublime expresión. De ese erotismo que en las fuentes del amor, nos embriaga y vivifica.

Al igual que Laura Victoria, quien tuvo por amante al Presidente Eduardo Santos, la hija de Margarita Gamboa, en la presentación de nuestra Antología, Poesía Colombiana del siglo XX escrita por Mujeres. Tomo 1, nos leyó un poema, que ella misma presentó como el poema que su mamá le había escrito a su amante, don José Tejada, el padre de Lucy y Hernando Tejada.

Margarita posee, como Laura Victoria, una notable vitalidad y fuerza en su poesía, esto las diferencias completamente de muchas de sus antecesoras, las cuales utilizaban el lenguaje romántico, tranquilo y casto, como se esperaba fuera utilizado por una mujer.

El poema Last-Time, de Margarita Gamboa, es especialmente interesante, se trata de la despedida de quienes fueran dos profundos amantes, todo el poema vibra con su deseo, narra la despedida, paso a paso, con una sencillez y a la vez, con una tremenda elegancia:

nada que nos acerque hacia el instante que en otro tiempo calcinó en nosotros
la carne hecha pasión de nuestros cuerpos.

Luego, vemos en este párrafo, la forma descarnada y hermosa de nombrar su cuerpo, para que su amante, al despedirse, vibrara de pasión, lo incitaba de todas formas al encuentro, cuando dice que estarán quietos, contenidos, nada de besos ni caricias:

No intentarás siquiera, encender con el roce de tus labios, el incendio moreno de mi cuerpo;
ni acariciar galante entre tus manos sedosas y encantadas de caricias,
los pomos de mis senos…

Para los poemas de despedida, que por lo general son dolorosos, desgarrados, llenos de reproches, este poema de Margarita Gamboa, marca un punto muy alto, en el canon poético femenino, puesto que encierra una mordacidad, y una ironía, digna de una poeta de su talla y dimensión.

Last-time

Para sacramentar la última noche,
yo debo estar vestida
de terciopelo negro…

¡Yo ni un beso,
y tú, ni una palabra;
ni una palabra dulce y emotiva
ni un ademán galante!

Nada que diga que en un tiempo fuimos
dos profundos amantes,
que supimos
de la emoción de la caricia intensa
y del hondo deleite
nada que nos acerque hacia el instante
que en
otro tiempo calcinó en nosotros
la carne hecha pasión de nuestros cuerpos.

Tú, dirás muy despacio,
yo
escucharé en silencio
con las pupilas húmedas del ensueño
rotos por la impiedad de
los momentos,
evocaremos nuestro amor,
las ansias locas
de nuestros íntimos anhelos,
los silencios torturadores,
y el volver riente, que tantas veces
condensó en palabras
amorosas la fe de nuestros sueños…

No intentarás siquiera,
encender
con el roce de tus labios,
el incendio moreno de mi cuerpo;
ni acariciar galante entre tus manos
sedosas y encantadas de caricias,
los pomos de mis senos…

Tú, de pronto
te erguirás al final de ese momento
y con una impasible y absoluta
serenidad de mármoles antiguos
los dos en pie y en una misma copa
apuraremos con la frase última
el licor del olvido…

Después…
¡tú romperás la copa como un símbolo!
Y, tras el breve
y angustioso final de ese momento,
tú te irás de improviso…
yo quedaré en silencio!

En el poema Íntima, de Margarita Gamboa, existe otro rompimiento, digno de ser tenido en cuenta, primero escribiré el poema, y luego haré hincapié sobre la novedad de su profunda y novedosa filosofía.

Íntima

¡Yo fui un día tu novia!
Bajo el arco de parra
donde tantos secretos
se
contaron las almas,
bajo el arco de parra
venturoso y alegre,
murmuraron tus labios
la suprema palabra.

¡Yo fui un día tu novia!
¡Yo fui un día tu amada!

bebiste en mi boca
la
exquisita fragancia,
y escanciaste en mis senos
la pasión que te ahogaba.

Tú temblaste en mi carne
toda llena de gracia.

saciaste en mi cuerpo
tus anhelos de grana
y en un éxtasis loco,
me estrechaste en tus brazos,
te fundiste en mi vida,
te filtraste en mi savia…

Era entonces dichosa,
¡era entonces amada!

Y así unidos, felices,
entre sueños de rosas
floreció la esperanza.

¡Qué mimados que fuimos
bajo el arco de parra!

Hoy, también tengo el alma
como entonces de blanca,
hoy, también soy mimada,
hoy, también soy de rosa,
hoy
también como entonces
tengo anhelo de besos;
y mi carne palpita,
y mi sangre se enciende,
y mis senos incitan
voluptuosa caricia.

Hoy también soy humana
y ¡estoy llena de gracia!

Pero estás muy lejos…
ya muy lejos de mi alma.

Quiero recordar dos poemas muy importantes en el canon poético femenino, que seguramente conoció Margarita, el primero el poema de Sor Juana Inés de la Cruz, nacida en San Miguel de Nepantla, actual México, 1651, muere en Ciudad de México, 1695. Escritora mexicana, la figura más importante de las letras hispanoamericanas del siglo XVII, con su: Redondilla, cuando nos dice:

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Y viene una poeta muy importante, contemporánea de Margarita Gamboa, Alfonsina Storni, nacida en Argentina, 1892- 1938, con su poema me quieres blanca:

Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue.
corola cerrada

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
ni una margarita
se diga mi hermana.

me quieres nívea,
me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tanto Sor Juana Inés de la Cruz como Alfonsina Storni, le recriminan al hombre el que las deseen castas, puras, cuando ellos no lo son. Margarita se sale de este canon poético, y rompe totalmente con él, al sentirse igual al varón, con los mismos derechos y por tanto, siente su alma limpia y casta. Para ella la pasión no la hace impura, ni siquiera la considera una transgresión. Es tan natural y propia que la lleva en la sangre y la sigue encendiendo como parte de su alma:

Hoy, también tengo el alma
como entonces de blanca,
hoy, también soy mimada,
hoy, también soy de rosa,
hoy
también como entonces
tengo anhelo de besos;
y mi carne palpita,
y mi sangre se enciende,
y mis senos incitan
voluptuosa caricia.

Hoy también soy humana
y ¡estoy llena de gracia!

Es su sentimiento de pureza, de dignidad y ante todo, de castidad, se constituye en su gran novedad. Ella no considera que hacer el amor sea un acto indigno para la mujer, ni que la convierta en pecadora ni sea el obstáculo para encontrar otro amor. Pero estos poemas encierran una profunda ironía para su amante, cuando le dice que ella sigue llena de pasión, mimada, y su sangre se enciende y sus senos incitan voluptuosas caricias, en el fondo lo que desea es suscitar los celos de este hombre a quien le dedica el poema. Los dos versos finales resuelven la incógnita, ella se siente “Humana”, y en esta palabra se cifra un hecho muy importante, el que el hombre y la mujer son absolutamente iguales, y ambos por igual tienen derecho a amar, y a amar físicamente, por lo tanto, tienen el mismo derecho a la entrega.

En el poema al cual hace referencia cuando Margarita dice: ¡estoy llena de gracia! Es un poema muy famoso de Amado Nervo: Gratia Plena:

Era llena de gracia, como el Avemaría.
¡Quien la vio, no la pudo ya jamás olvidar!

La primera referencia la hace cuando nos dice: temblaste en mi carne / toda llena de gracia. Este verso procede del inicio del poema, cuando ella se refiere al momento cumbre de su pasión, en la entrega primera. Y nos preguntamos si cuando al final del poema nos repite Hoy también soy humana / y ¡estoy llena de gracia! Primero le recuerda que es tan humana como él, y le lanza la ironía del verso que ya cité de Amado Nervo. Y quizá ésto era lo que deseaba recordarle a su amante, que él jamás podría olvidarla, que su condena sería no poderla olvidar.

Guiomar Cuesta Escobar
Poeta

Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua

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Marga López Díaz o la apropiación de la Palabra Poética, Sagrado lenguaje de Mujer https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/blog/marga-lopez-diaz-o-la-apropiacion-de-la-palabra-poetica-sagrado-lenguaje-de-mujer/ Thu, 26 Mar 2026 19:19:36 +0000 https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/?post_type=blog&p=178 Uno de los obstáculos que siempre tuvo la mujer escritora fue su falta de preparación. La visión doméstica de la existencia que, pese a la limitación, le consagra más tiempo a su oficio. El encierro fue la vida cotidiana para las mujeres. La visión romántica de la existencia y la literatura: aparecen caracterizadas por, además, cierta tristeza y soledad en la sociedad que las rodea, por un desasosiego constante de la vida en movimiento. Pero aún quedaba un territorio por conquistar, y era el mundo del Conocimiento, el ser reconocidas entre los intelectuales de una nación, porque aún se aceptaba muy mal la competencia en el mundo del saber. (1)

Voy a hablar de Marga López az, la poeta, la maestra, la mujer que ha llevado a cabo, dentro de su obra una gran revolución. Se apropió del conocimiento universal, rompió los estándares femeninos de su momento, me refiero a 1964, cuando ella, siendo aún muy joven, inicia su tarea de Lectora ávida de conocimiento. Devoradora de libros, y cruzando la línea de esnobismo, descifrando en su interior ese oculto y sagrado lazo que la unía con otros niveles de la palabra y de la verdad aún no revelada, empieza a transformarse y a desdoblarse de lectora furibunda, en Poeta consagrada a su oficio.

Marga López al igual que Sor Juana Inés de la Cruz, no encuentra obstáculos para descifrar las Sagradas Escrituras, y leer con esa avidez que le permite ir más allá, de lo que cualquier hombre o mujer ha llegado. La lectura le valió a Marga poder viajar con su imaginación, si la escuchamos hablar del Taj Mahal, o de cualquier lugar físico en medio Oriente o en Europa, podríamos decir que ella lo presenció y lo vivió. Pero ha sido la lucidez excepcional de Marga, la que la ha llevado a construir espacios, Iglesias de la Edad Media. Podríamos pensar cómo, otro ser que si estuvo allí presente, la va llevando de su mano para indicarle el camino y recrear ese lugar sagrado. Sería el hada que lleva en su pluma la vara mágica e ineludible de la palabra certera, y elevada a todo su potencial creativo.

El acto creativo más deslumbrante en Marga López Díaz, es su inmensa capacidad para interiorizar cada nuevo descubrimiento, cada lectura, cada espacio que le permita el desborde de su imaginación y el viaje interior. El conocimiento ha sido para Marga el arma para su independencia emocional, física, y ante todo, espiritual. Para constituirse en la visionaria, en la Sibila que descifra los códigos de Da Vinci, o de quien ella desee interpretar con las herramientas que sólo su lucidez e intrepidez, le permiten.

Sí, Marga no le pidió permiso a la sociedad antioqueña, siempre tan tradicional y cerrada a lo nuevo, y más aún a las mujeres que se atrevieran a cruzar los límites de las rígidas normas que siempre nos habían impuesto. Ella con ese acervo de conocimientos inició su propia historia personal, única, sin encasillamientos ni íconos de mediocridad o de exclusiones. Nos dice la escritora Clarissa Pínkola Estés, que ella abrió: unas puertas que la conducen al país de los sueños, al amor y a la sabiduría, y nos lleva de vuelta a nuestra auténtica vida de mujeres sabias y salvajes. Clarissa la llama o bajo el o, al que potencialmente se llega por la meditación profunda, la danza, la poesía, la pintura, el canto, la imaginación creativa Esta naturaleza salvaje no exige nada, y menos encajar en moldes caducos, en atmósferas de obligada corrección social y política. Se desarrolla con la mirada pura y una absoluta honradez personal. (2)

Labrándose una independencia económica que le dejara tiempo para volar, para soñar y ensoñar sus propias palabras y personajes. La estrategia de Marga, espiritual y poética, con el dominio perfecto de las formas poéticas y el profundo conocimiento de la Literatura universal, es el de navegar por el mundo intelectual, por las distintas esferas sociales, derribando las trabas económicas y cualquier otra limitante que pudieran oponérsele a su designio interior, al encuentro con esa Mujer Sabia que la habita en su interior, ofreciéndole su talento y su talante.

Marga encontró en su ars poética y en su cultura, un cuerpo claro y diáfano de Mujer iluminada, que ejerce como las Sibilas su poder y su dominio frente al auditorio, frente a sus alumnos en el taller, en cualquier situación donde ella pueda hacer uso del lenguaje y de su liderazgo arrollador. Y así, como poeta que interpreta su obra deja al público en tal estado de alucinación, al cual le cuesta mucho trabajo volver a la realidad y enfrentar que esa Mujer, Marga López, que está frente a ellos, es un ser de carne y hueso, la sencilla y dulce habitante de La Ceja, Antioquia. Otra mujer que se brincó los estereotipos y vino a decirnos que ella es una escritora, una poeta, con toda la profundidad y grandeza que encierran cada una de sus palabras.

Ella sabe cómo entrar por aquellas puertas secretas a su Yo más profundo, y hace a su público partícipe de ese acontecimiento magnífico, cada alumno entiende que va con ella de la mano, a ese Otro universo mágico, que ella le ofrece donde vivirá la grandeza de esa Madre transformadora, la quintaesencia de la Mujer que tiene dos y más millones de años. (3)

Es el dominio de su arte y en particular la apropiación de la realidad, la de su entorno, ya sea La Ceja, El Capiro, realidades trabajadas con la óptica de su estilo y de su espíritu. Al igual que la obra genial de la pintora Remedios Varo, Marga traspasa los muros de las catedrales góticas, los distintos caminos del agua o del aire mismo, para descubrir el Hada, la Sibila, la Mujer hitita, etc. O sea, esa otra escala espiritual donde ella y los espíritus del más alto nivel se funden, para enseñarnos otra dimensión del universo y de la realidad a la cual no estamos habituados. Es ese otro conocimiento del espíritu, el que aún nos falta por alcanzar.

Algunas Mujeres cultas en la Literatura:

Si repasamos la historia de las Mujeres escritoras verdaderamente cultas, con una sabiduría que deslumbró y deslumbra aún a sus lectores, encontramos la realidad de Marga López. Y estamos hablando de Sor Juana Inés de la Cruz, (16481695), quien en su carta a Sor Filotea de la Cruz, pero quien realmente era el destinatario de la carta fue el obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz, y en ella nos habla de su lucha como mujer para escribir y justifica su trabajo literario, enumera las muchas mujeres sabias y doctas, a través de la historia. Escuchemos este fragmento de su carta:

Pues por la -en mí dos veces infeliz habilidad de hacer versos, aunque fuesen sagrados, ¿qué pesadumbres no me han dado o cuáles no me han dejado de dar? Cierto, señora mía, que algunas veces me pongo a considerar que el que se señala o le señala Dios, que es quien sólo lo puede hacer es recibido como enemigo común, porque parece a algunos que usurpa los aplausos que ellos merecen o que hace estanque de las admiraciones a que aspiraban, y así le persiguen. Confieso tambn que con ser esto verdad tal que, como he dicho, no necesitaba de ejemplares, con todo no me han dejado de ayudar los muchos que he ldo, así en divinas como en humanas letras. Porque veo a una Débora dando leyes, así en lo militar como en lo político, y gobernando el pueblo donde había tantos varones doctos. Veo una sapientísima reina de Saba, tan docta que se atreve a tentar con enigmas la sabiduría del mayor de los sabios, sin ser por ello reprendida, antes por ello será juez de los incrédulos. Veo tantas y tan insignes mujeres: unas adornadas del don de profecía, como una Abigail; otras de persuasión, como Ester; otras, de piedad, como Rahab; otras de perseverancia, como Ana, madre de Samuel; y otras infinitas, en otras especies de prendas y virtudes. Si revuelvo a los gentiles, lo primero que encuentro es con las Sibilas, elegidas de Dios para profetizar los principales misterios de nuestra Fe; tan doctos y elegantes versos que suspenden la admiración. (4)

En este libro de Marga López que hoy presentamos, Morada de Sibilas, la Corporación de Mujeres Poetas de Antioquia ha querido rendirle un verdadero homenaje de admiración, eternizando su palabra poética en una obra que permanezca en el tiempo. Porque nada que quede escrito, perpetuado en una obra publicada puede ser derrotado. Por mucho que los obispos y la élite religiosa, de su momento, trataron de acabar con Sor Juana Inés de la Cruz, no lo consiguieron. Por que así como a Sor Juana la quisieron borrar de la historia de México, la posteridad la ha consagrado. Y fue el mismo Octavio Paz, en su libro: Las Trampas de la Fe, quien hizo y ha hecho de Sor Juana, un verdadero modelo para las poetas de hoy. Y es por su obra escrita por la cual sabemos ahora el valor que esta mujer tuvo para escribir en tan difícil momento. Y cómo prefirió ser monja, por ser ésta la única manera que le permitía, de una manera socialmente aceptada, desarrollar su vocación de escritora.

Marga llegó al Encuentro de Poetas colombianas del Museo Rayo en 1989, y tan pronto la escucharon Omar Rayo y Águeda Pizarro, cayeron en esa atmósfera alucinante que constituye escuchar a Marga López, decir sus poemas. Sólo comparable con la grandeza de Meira Delmar, esa sibila colombiana que contaba con una memoria tan prodigiosa, que a pesar de su ceguera, nada le impedía deleitarnos con sus poemas. Entonces, Águeda y Omar deciden publicarle el primer libro de poemas, Alojos de trasparencias; y luego la elevan, años después, a la categoría de Almadre, y le publican su libro, Murumsamas. Hace cuatro años, en el 2005, vivía con Alfredo Ocampo Zamorano en Lima, Perú, e íbamos a participar en la Feria Internacional del Libro de esta ciudad, con nuestro sello editorial, Apidama Ediciones, y nos la ingeniamos para publicarle un libro a Marga: Murumsama, de modo que ella pudiera acompañarnos y conocer la inmensa riqueza cultural del Perú, con la cual había soñado, desde siempre.

Nos cuenta María Prado, en su introducción al libro, La Pluma como espada: La enorme cultura y la insaciable curiosidad de Emilia Pardo Bazán no siempre fueron reconocidas con la admiración que estos dos autores le dispensaron, antes bien, la sociedad la tildó por ello, a modo de insulto, de heterodoxa, atea, pornográfica, naturalista y feminista. (5)

Ahora hablaré de dos casos de mujeres cultas, muy especiales, una de ellas colombiana, la gran escritora Soledad Acosta de Samper, de ella nos dice Augusto Escobar Mesa:

En un Congreso iberoamericano reunido en Madrid en 1892 con motivo del cuarto centenario del Descubrimiento de América, la escritora Soledad Acosta, delegada oficial de Colombia, presenta una ponencia en la que resalta el papel de la mujer en América En ella demuestra tal vez teniendo en cuenta la participación de las mujeres durante la revolución francesa que la mujer colombiana y latinoamericana es apta para ejercer cualquier profesión, pero es necesario que la sociedad y las políticas de los gobiernos contribuyan a ello con la necesaria educación porque así lo demandan los nuevos tiempos. Soledad Acosta misma, como novelista, historiadora, ensayista y Miembro prestante de Academias de Historia de varios países de América, constituye un ejemplo de que la mujer con las mismas condiciones que el hombre puede llegar tanto o más lejos que éste. Gran parte de la conferencia de la novelista colombiana está dedicada a mostrar con datos y nombres propios que la mujer ha tenido y cumple, sobre todo en el presente, un papel relevante en la historia y la sociedad de su tiempo, empezando por el caso de la América hispana, especialmente por la heroica conducta de la mujer española y americana durante las guerras llamadas de la Independencia. (6)

Y, Carmen Conde, Cartagena (España), 1907 y muere en Madrid, en 1996. Fue la primera Mujer elegida Académica de Número en la Real Academia Española; pronunció su discurso de entrada en 1979. Muy pronto en su vida conoció a algunos de los autores más importantes de la época, quienes tuvieron una influencia decisiva en su obra y con los que mantuvo siempre una gran amistad, como Juan Ramón Jiménez, Gabriel Miró, Gabriela Mistral o Miguel Hernández.

Su extensa obra está llena de Premios, y mereció el Premio Nacional de Literatura en Poesía, en 1967, por la edición de su Obra poética. Se la nombra Académica Correspondiente de la Academia de Artes y Ciencias de Puerto Rico. Estos Premios y Reconocimientos nos hablan de una Mujer extraordinaria, pues esto no es lo usual en un país y menos, en la España de hace ya algunos años. Su obra literaria es muy amplia y transita por distintos géneros, sin embargo, como ella misma confesó a Rosario Hiriart en una entrevista, que se sentía por encima de todo poeta: he cultivado varios géneros literarios, pero es en la poesía, tanto en verso como en prosa, donde me siento más yo misma. (Conde, 1985: 10). (7)

Nos cuenta Noni Benegas: La aparición de Mujer sin Edén de Carmen Conde, 1947, donde revisa a partir de Eva el mito constitutivo del género femenino y su posterior configuración y asentamiento en las Mujeres bíblicas, desde la Mujer de Noé hasta María. Tras ser silenciadas en los textos sagrados, son ellas las que toman la palabra en este largo poema para contar su propia versión de la historia y mostrar su no identificación con los valores que les fueron impuestos. El libro no sólo influyó en sus coetáneas, que hicieron suya esa elocuencia para hablar de su condición presente (8) De esta tradición poética de Carmen Conde, reinterpretando los mitos con ojos de mujer, y desde la vida y el sentir de otras mujeres, nace Morada de Sibilas, la primicia de esta VII Encuentro de Mujeres Poetas de Antioquia.

Marga esta creando una Historia de las Mujeres, siempre ignoradas, siempre despreciadas por los historiadores y por los escritores nuestros y del mundo. Esto a nivel espiritual tiene un especial significado, es la misma labor que realizan Águeda Pizarro con el Encuentro de Poetas Colombianas, o de este Encuentro de Mujeres Poetas de Antioquia, su importancia consiste en dejar un registro de las Mujeres que han sido significativas en la historia de un país, de una región y también del mundo. Para sacudirnos de esa tara o de ese registro interior que nos ha marcado, siempre, señalando la inferioridad o el desprecio hacia todo aquello que lleve la firma de una mujer.

Esta es otro de los grandes rompimientos que establece nuestra poeta, creer en sí misma al punto de valorar a sus congéneres, dándoles un lugar en su obra, metiéndose en sus cobijas y en sus propios cerebros, para sentir, vivir, pensar, y hasta descubrir el mundo tal y como ellas lo hicieron. Es ser Marga y al mismo tiempo ser Sara, Séfora, la Mujer hitita y la de Atenas. El arquetipo de la Mujer Salvaje envuelve el ser Alfa matrilíneo. Y, cuando descubrimos su huella, lo típico es que las mujeres corramos para darle alcance () así quebrantemos las normas y detengamos el mundo, pues ya no podemos seguir adelante sin ella. (9) Esto es exactamente lo que Marga hizo correr detrás de las huellas de las Mujeres que nos han dejado un legado de Sabiduría, entrando por sus pisadas, en su propia luz. No importa de qué lugar lejano en el tiempo o el espacio que provenga una Mujer Sabia, Marga comprende la Libertad con la cual ella estaba alcanzando desde su ascenso o descenso, en su Yo profundo.

Nuestra autora comprende también la grandeza de su tía del alma, Quita, o de sus hijas, como también de su madre, Rosa Emilia, la pelioncita de a ratos. No dejan de aparecer sus hermanas con su radiante luz de afecto y de sueños compartidos. Este saber gozar de las grandes visiones, como de las cosas sencillas y simples de la vida: de la goma arábiga, del dolor sin nombre de la novia repudiada y de Mónica, la chica del pueblo que descendió una noche hacia la muerte.

Es todo y es nada lo que las mujeres tenemos en común. Cada una expresa, con un lenguaje muy distinto, las mismas y otras emociones, dolores, su muerte y su vida, el amor y el desamor. Si de algo le sirvió a Marga López la toma de conciencia sobre la tradición que gravita sobre ella con todas las resonancias y ecos de estas autoras pasadas. Y que en todo su lenguaje ella es al mismo tiempo hecha de la luz de las palabras de nuestra gran Meira Delmar, o los revolucionarios e innovadores poemas de Matilde Espinosa. Marga y todas nosotras como poetas mujeres, tenemos una lengua heredada, que no podemos dejar perder por que nuestro medio social e intelectual nos ignora o nos descalifica. Ese lenguaje es el alma femenina que jamás nos abandona. Y vive, sin lugar a dudas, en la poesía como en ninguna otra forma del arte. Vive dentro de nosotras y por eso la llamamos con el nombre de aquellas Sibilas que nos precedieron.

Importancia del Lenguaje en la obra de Marga López

Ahora me voy a referir a la importancia del Lenguaje en la obra de Marga López, pues es a partir de la palabra misma, como Marga transforma el Poema a partir de su novedosa utilización. Gracias al Lenguaje nos comunicamos con el público, y sólo a través de él se es auténticamente poeta y se es o no realmente creativo. Helena Araújo, nuestra excelsa escritora radicada en Suiza, hace muchísimos años, nos dice: Entonces, a la mujer condenada a una actitud pasiva y silenciosa, le es preciso hallar un nuevo lenguaje para poder salir de la Frigidez verbal y conformar una nueva posición crítica. (10)

Lo que ha hecho Marga López es crear un lenguaje autónomo que surge de ella misma, de lo profundo de su ser, creado para cada uno de sus personajes femeninos, de sus sibilas. Y debemos saber que este proceso tan importante lo logra gracias a la interiorización y recreación de la realidad y realidades que cada una de sus sibilas, que son ella misma, le entregan. Y es tan real con nuestra poeta homenajeada puesto que ella ha logrado un lenguaje tan elevado, y al mismo tiempo tan sencillo y exquisito, que logra conmover, electrizar, hasta enloquecer al público que vibra con su obra, como si se tratara de aquella Alegría de Leer, la cartilla en la cual aprendimos a leer todos los niños y niñas de mediados del siglo XX, la cual conocemos de memoria.

El imaginario de Marga López, parecería sacado de las entrañas del público, arrancado a la imaginación de todos, porque cada uno se siente partícipe de sus elaborados poemas. Los jóvenes, viejos y personas de cualquier edad coleccionan, guardan sus poemas, como si se tratara de un gran tesoro. Esta es la inmensa capacidad creativa y comunicativa de Marga López, llegar a todo el público sin edad, sin clase social, sin distinción de género. Ella es el ejemplo más claro de una búsqueda inconsciente de una verdadera identidad femenina. Y donde quiera que escuchemos un poema de Marga se reconoce de inmediato. Es su fuerza interior, el uso de las palabras en una forma tan especial y con unos toques de genialidad y de conocimiento de viajes astrales o espirituales, que sólo ella puede realizar y plasmar en palabras, de una manera tan sui generis.

Cito apartes del poema Una mujer de Atenas para comprender la sabiduría y la riqueza interior de cada una de las mujeres creadas por Marga:

Pericles ha hablado. / Ha ordenado el silencio /sobre nuestros cuerpos fríos. / Ignora que somos náyades ingeniosas / y sabemos prender bajo el agua / candelas de otros fuegos Mi nombre es Eumelia / la melodiosa / una mujer de casa limpia, / juiciosa de mi voz /en la mudez de mi fuego.

Este poema nos enseña de manera muy clara, cómo esta mujer atrapada en su mudez, como nos lo cuenta ella misma en este texto, se burla muy para sus adentros, de todas las trabas, de todas las órdenes de Pericles, de todo esa cárcel de frigidez y de silencio impuesta sobre lo femenino, y sobre sus cuerpos fríos. Puesto que Pericles ignora que ella y sus compañeras, son ninfas de los cuerpos de agua dulce, divinidades de las fuentes, pozos y riachuelos, y en su divinidad sabe prender bajo el agua, candelas de otros fuegos. De esta forma la ruptura con todas las ataduras ancestrales de la Mujer, se da en Marga a través del juego que su conocimiento espiritual y que su misma imaginación le entrega. Por mucho que se le prohíba, reprima, constriña, diluya, hostiguen y se le tache de insegura, loca, peligrosa, y otros epítetos, ella vuelve a aflorar en las mujeres, de tal manera que hasta la mujer más reposada y la más comedida guarda un lugar secreto para ella. (11)

Este lenguaje es el portavoz de una esencia nueva de Mujer, de una seguridad que había sido muy difícil de alcanzar en poesía por todas las trabas y temores que se nos han infundido. Pero afianzada en el conocimiento de todos los géneros poéticos, dueña de un imaginario propio y exuberante, trabajadora del poema como pocas o pocos creadores, Marga es toda una revolución en la poesía de la Mujer colombiana y latinoamericana.

Escuchemos otros apartes de algunos poemas de Marga que nos hablan de ese conocimiento, al que esa Otra que la habita la lleva y la hace penetrar por las distintas esferas de las revelaciones de orden espiritual.

Tomo este fragmento de su poema, Chan de Huantar:

Adentrada en los muros / que no sabe /tanteando aberturas / y rostros enclavados / que son el suyo. /Pacífica y unida / a sí misma / la mujer Kollosara / ninguna luz la guarda / desciende / cigala / bogavante / serpea / limadura / la siempre siete escalas…/ Ora. / Su voz la continúa / por todas las galerías / Canta. / Se sumerge en el sitio del lanzón / y sigue con los dedos /cada figura del jaguar / los bastones la cifra / y el lenguaje. / Sabe. / De pronto el agua / cae por el dios / y la sustenta. / Apu Tambomachay / Huasiyachay / Pucara Nusta / La mujer Kollosara / aferrada a la piedra / y descalza a la tierra / ¡ríe! / ¡danza! Afuera vuela el ave / de los Amautas.

Todo lo que proporciona a nuestra poeta, Marga López, conocimiento de otra índole, y allí radica su interés por las culturas indígenas y su sabiduría ancestral. De ahí surge el amor a los vocablos indígenas, que en el caso del Chan de Huantar, es muy evidente. Su sabiduría precisa entrar por su tercer ojo, en los mensajes sagrados, cifrados en la piedra y aún no escritos, para llegar a abarcar la dimensión infinita que rodea su profunda penetración en la lucidez de la Mujer Kollosara, quien penetra los muros, las aberturas y los rostros de sus ancestros enclavados en los muros, quizá en el templo, que son también su propio rostro. En un acto de total ensimismamiento, la mujer desciende por las siete escalas de la luz o del arco iris, hacia su centro a buscar esa verdad y va de la mano de su voz: Ora, canta Y luego se arma del poder de sus dedos para reconocer cada figura del jaguar y entender su inédito lenguaje. Cae el agua por su dios que la sustenta. Le da la fortaleza y la mantiene alejada de lo terrenal, de la materia que podría obnubilar su luz, hasta hallar su propia alma.

El Ser femenino que llevamos hombres y mujeres, el alma, es el espíritu que nos abre la puerta de lo invisible, y nos lleva a esos mundos de riqueza excepcional. Fuerza misma que nos habita y descansa en nuestro interior. Mientras ella, aferrada a la piedra, la que desecharon todos los arquitectos por inútil, le sirve a la mujer Kollosara para construir un imperio, una catedral interna que jamás podrá ser derrotada, ni alcanzada por otros u otras, que intentaran dejar como ella una estela de profundidad.

Lo sagrado y ese estado de conciencia especial, se alcanza a través de la oración, de la meditación y es la esencia de la sabiduría indígena. Al igual que las Mujeres blicas, quienes a través de esta fuerza superior, divina, la misma en que Marga López sabe registrar en su poesía. Algo intuido por nosotras, pero que ella vive y siente con el mismo deleite que si escribiese sobre su niñez, sobre la maternidad o aquellos sonetos de amor a Juan Mario. Por eso es tan real para ella el epígrafe de María Sabina: Soy la mujer que nada en lo sagrado, el cual hace parte de su poema, Agua.

La feminización del Lenguaje

Nos dice Noni Banegas: serán las poetas latinoamericanas las que colmen el vacío de voces femeninas influyentes, dentro del movimiento modernista tambn llamado novecentista-… . Nos referimos a Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Juana de Ibarborou y otras la lenta e imparable erosión de los roles inaugurada con sus versos: la construcción de un sujeto lírico femenino que activamente desea y objetiviza el cuerpo masculino, y con ello invierte el orden tradicional del discurso (...) Quiebran la sintaxis, alteran la cadencia e introducen figuras inusuales para dar vida a un lenguaje que agoniza bajo su propia parafernalia. (12)

Lo mismo podemos decir de Marga López Díaz, quien introduce vocablos nuevos, reescritos con voz de mujer, utiliza términos que dan novedad al texto y colaboran en situar emocional y psíquicamente al lector en la situación, pero feminizando el contexto. Del ejemplo anterior, si observamos el uso que da a cada palabra en cada situación, el mismo obedece a un criterio de renovación y de despliegue de creatividad femenina:

desciende/ cigala / bogavante / serpea / limadura / la siempre siete escalas.

(Chavín de Huantar). Ninguno de los términos es usual ni lo hemos leído antes en poeta alguno. Por esta razón no es cierto que todo esta escrito, más bien si renovamos el lenguaje, lo mismo podrá ser dicho de mil y más formas. Lo cual constituye también toda una revolución en el lenguaje de mujer. Miremos el poema Hada de la Naranja como ejemplo:

Le agrada girar leve / para la ceremonia del alba: / hacer la misma reverencia / al gajo húmedo / ondular a su gracia / sobre ramas y musgos / descender a lo hondo de las raíces / Feliza / y subir, por ser savia, / a los centros amados / de la naranja

Y permanece en Gloria / recogida en la esencia jubilosa / del agua.

En este poema la felicidad es Femenina: es Feliza, cuando habríamos pensado que el lenguaje pudiera tener connotación de género. En el poema: La total alegría, contra su fallida omnipotencia / de no poder felicidarlo todo.

Al no existir un verbo que hable de la capacidad femenina de la madre, para transmitir esa Total alegría a su entorno, ante el milagro del nacimiento del su hijo, Marga inventa esta palabra Felicidar, es también la felicidad de dar, y por ende, de dar la vida a otros ser humano: feliz y dar.

Que las palabras mismas respondan en el Poema, El Hada de la naranja, a un sentir y a una Ceremonia del Amor, en femenino. El Hada le hace la reverencia al gajo húmedo, en una coquetería que nos habla del ondular a su gracia, sobre ramas y musgos Nada dentro de esta exquisita y fina poesía de Marga está puesto al azar. Si el Hada recorre el gajo, va a subir por su savia, con la maravillosa esencia que posee la Savia, que según el diccionario de la Lengua Española: Jugo nutritivo de las plantas, consistente en una solución acuosa de sales minerales, azúcares y substancias orgánicas, que asciende por el tejido de vasos y fibras que, a la vez, sirven de sostén a la planta, y la comunica el árbol a su vez al Hada. Y el Hada pasa de ser la muñequita de adorno de los cuentos de hadas, a la mujer transformada por la savia misma de la planta, que la consagra en gracia y en vuelo imaginativo. Ella dueña de los centros amados de la naranja, penetra en el árbol en un juego del lenguaje que lleva a otros centros recién inaugurados por nuestra poeta, Marga López, que es a la vez Sibila, Maga, Hada, renovando el sentido de las Mujeres en la Historia y en la Literatura.

Enriqueciendo sus vidas y creándose y creándonos a las Mujeres otra dimensión histórica, otro sentir, que trasciende el término poetisa, con el cual quisieron reducirnos a la mínima expresión. Y según Noni Banegas: Escribir como mujer consistía, pues, en trasladar al papel emociones espontáneas de mujer ideal, plegándose a las estructuras simbólicas que conformaban la identidad femenina de la época Que el amorpasión, eje del poema romántico masculino, rebajara su combustión, hasta quedarse en un impulso sentimental despojado de carga erótica Por todo este cúmulo de vaguedades, que irisó la superficie del poema escrito por muchas románticas, el sustantivo poetisa adquirió el carácter despectivo que mantiene hasta hoy No por ello el nombre de poeta perdió su prestigio, como sí le ocurrió a poetisa. (Años después, y ya asumida la connotación negativa del vocablo en femenino, Unamuno propondrá que a los malos vates modernistas se les llame poetisos). (13)

Marga López, convierte sus poemas en Palimpsestos, donde encontramos las huellas borradas y reconstruidas de muchas mujeres, por los siglos de los siglos. Al igual que ocurre en la Biblia y sus concordancias, desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento. Las palabras sagradas tienen ecos en los poemas de nuestra autora, quien retoma a Séfora, a Débora, Rut, Ana, Judit o a Ester, como si se tratara de profetisas con cuya sapiencia va delineando un mapa de corrientes femeninas que se entretejen desde el Antiguo Testamento. Y cuyas profecías y visiones le entregan un conocimiento similar al pasaje de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo, Mateo 17: 113. Y cada una de ellas hace el papel de Elías o de Moisés, y la preparan para la escritura, para el desarrollo de su extraordinaria capacidad de nombrar y de nombrarse.

La más hermosa virtud de Marga López, reside en su sencillez, a pesar de ese Don extraordinario de poeta e intérprete de sus poemas que la acompañan, sin remedio. El poder establecer un diálogo con el público, con sus alumnos y alumnas en sus Talleres Alúna, los cuales inició en 1990 a raíz de una invitación que le hice para dictar un Taller en Bogotá. Conociéndola entonces, como creía conocerla, supuse que esa combinación de poeta y de maestra que lleva en su interior, y que ha ejercido desde siempre con sus hermanos, y con sus alumnos de escuelas y colegios, sería lo que Sor Juana Inés de la Cruz pretendía que fuera el genio y la labor de las Mujeres, enseñar, transmitir el conocimiento, como sólo nosotras sabemos hacerlo. Y es así que ahora que estamos invadidas y plenas en esta Morada de Sibilas, de Marga López Díaz, entremos bajo su agua y abramos el lugar sellado, hasta entrar en su fuego, esa otra estación de su juego poético. (La Maga de la Mar).

Guiomar Cuesta Escobar
Poeta

Miembro de la Academia Colombiana de la Lengua

Bibliografía:

  1. CABALLÉ, Ana. Editora. La Pluma como espada. Del Romanticismo al modernismo. La vida escrita por las Mujeres III. La vida vislumbrada. María Prado Mas. Lumen, ensayo. España, 2004. Págs. 32, 33 y 37
  2. PÍNKOLA ESTÉS, Clarissa. Mujeres que corren con lobos. Punto de Lectura. Tercera Edición. España, 2001. Págs. 41, 52 y 53.
  3. Ibíd. Pág. 57.
  4. DE LA CRUZ, Sor Juana Inés. Carta de respuesta a la muy ilustre Sor Filotea de la Cruz, dirigida al obispo de Puebla, Fernández de Santa Cruz. México, 1691.
  5. CABALLÉ, Ana. Editora. La Pluma como espada. Del Romanticismo al modernismo. La vida escrita por las Mujeres III. La vida vislumbrada. María Prado Mas. Lumen, ensayo. España, 2004. Pág. 37.
  6. ESCOBAR MESA, Augusto. Mujeres escritoras: El Derecho a la palabra. Medellín, Universidad de Antioquia. Pág. 2 4.
  7. Carmen Conde. Wikipedia, la enciclopedia libre. Página Web.
  8. BANEGAS, Noni & MUNÁRRIZ, Jesús. Ellas tienen la palabra. Dos décadas de Poesía Española. Estudio Preliminar. Tercera Edición. Poesía Hiperión. Madrid, España, 2006. Pág. 42.
  9. PÍNKOLA ESTÉS, Clarissa. Mujeres que corren con lobos. Pág. 17 y 19.
  10. JARAMILLO, María Mercedes. OSORIO, Betty. ROBLEDO, Ángela Inés. Literatura y diferencia. Escritoras colombianas del siglo XX. Volumen I. LUQUE DE PEÑA, Myriam. Helena Araújo: La búsqueda de un lenguaje femenino. Ediciones Uniandes. Editorial Universidad de Antioquia. Bogotá, 1995. Pág. 349.
  11. PÍNKOLA ESTÉS, Clarissa. Pág. 22. (12) BANEGAS, Noni. Pág. 34, 36 y 38. (13) Ibíd. Págs. 26 y 27.
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Beatriz Zuluaga y su desafiante obra poética https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/blog/beatriz-zuluaga-y-su-desafiante-obra-poetica/ Thu, 26 Mar 2026 18:50:13 +0000 https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/?post_type=blog&p=176 Beatriz Zuluaga nació en Manizales en 1932, vivó y murió en Bogotá en el 2024. Vivió en la capital de Caldas, donde descolló en el mundo periodístico y cultural de la región, en especial por su vinculación al diario La Patria, tanto como columnista y directora de su suplemento literario. Directiva de la Casa de la Cultura de esta ciudad y promotora del Festival de Teatro.
Luego se vinculó a publicaciones nacionales como la Revista Mujer, Diners y la Revista de los Jueves de El Espectador, entre otras. Trabajó en el Instituto Colombiano de Normas Técnicas. Periodista también de la Gaceta, el periódico del Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB.

Libros de poesía publicados:

  • La ciega esperanza, 1961.
  • Este cielo boca abajo, 1970.
  • Definiciones, 1980.
  • Las Vigilias del Sueño, 1989.
  • Eres Eros, 1997.
  • A corazón abierto. 2004.
  • Si Preguntan por mí. 2009.

He venido trabajando con empeño, desde mi labor pionera como colaboradora de la Antología editada por Teresa Rozo-Moorhouse: Diosas en bronce, publicada en 1995. (1) En 1987 llegué al Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, por invitación de nuestra queridísima amiga, Maruja Vieira, quien me acercó a Águeda Pizarro y al maestro Rayo. He participado 37 años consecutivos, en este Encuentro y mi objetivo ha sido conocer y estudiar a las grandes poetas colombianas.

Supe de Beatriz cuando estudiaba periodismo en la Universidad Javeriana, y dos compañeras se hicieron muy amigas de ella y me hablaban de su obra, puesto que la admiraban entrañablemente. La sentían como su contemporánea o quizá como a la madre que hubieran querido tener, quien podía comprenderlas y escuchar todos sus proyectos y sus descalabros.

Los poemas de Beatriz Zuluaga profundizan y vivencian, con plena lucidez, ese su Otro-Yo de poeta, viviendo en la carne, adentrándose en ella, sabiendo de su angustia y de su muerte…

Desde nuestra Antología: Poesía Colombiana del Siglo XX, escrita por Mujeres, Tomo 1, entre las poetas nacidas entre 1920 y 1929 están Dora Castellanos, Meira Delmar, Maruja Vieira y Dominga Palacios, entre otras. Y de su propio grupo, las nacidas entre 1930 y 1939, se encuentran Gloria Cepeda Vargas, Olga Elena Mattei, Dorian Hoyos, también entre otras, pero lo que tienen en común es la época en la cual todas estas mujeres, con mucha dificultad, eran reconocidas como poetas y muchas otras, sumisas, aceptaban su rol de mujer, impuesto por los prejuicios de la sociedad. Beatriz siempre se resistió al acoso del machismo y de lo que era considerado para nosotras, parte de nuestra tradición. Y en aquel momento, alzó su voz y fue conocida por llevar su propio apellido y no el de un hombre.

Beatriz nace en 1932, en este año se da la primera transformación importante, con el reconocimiento de los Derechos Civiles de la Mujer casada. Y el 10 de diciembre del año 1934, se presentó al Congreso de la República un proyecto de ley para que las mujeres pudieran ingresar a la universidad, en igualdad de condiciones que los hombres. Suscitó una gran controversia como todo lo que tenía que ver con los derechos de las mujeres. Jorge Eliécer Gaitán defendió el proyecto, desde una perspectiva moderna, y
Germán Arciniegas lo rebatió, pero en últimas fue aprobado. La Universidad Nacional de Colombia, en el ambiente de renovación del gobierno liberal de Alfonso López Pumarejo, abrió sus puertas, por primera vez en Colombia, a las jóvenes que aspiraban cursar una carrera diferente al proyecto matrimonial y familiar, al cual habían estado adscritas de manera exclusiva. (2)

A partir de los años sesenta, la educación universitaria se abre plenamente, hasta llegar a tener la mujer una presencia de más del 50%. En política, con el Derecho al voto, que se utiliza por primera vez en el plebiscito de 1957, con una participación del 42% de los y las votantes, se les abre su participación a otros niveles. Será hasta 1975, durante el gobierno de Alfonso López Michelsen, cuando las Mujeres llegan a ocupar varios Ministerios, y de ahí se nos abre la posibilidad de ser alcaldes, gobernadoras, concejales y demás cargos de carácter político.

Beatriz desenmascara la enorme hipocresía del orden patriarcal, ataca uno de sus pilares más fuertes, la doble moral. El patriarcado imponía las reglas a la moral sexual de la mujer, y en todos los aspectos de su vida. El hombre debía cumplir con su deber y la mujer aceptar su obligación, asegurándole la
herencia, a través de los hijos. Y debemos recordar que nuestras libertades son el resultado de una inteligencia encerrada en casa o en casos excepcionales, combativa y desenfadada, como es la de Beatriz Zuluaga, que hace parte de las pioneras que nos abrieron el camino a las mujeres para
expresarnos abiertamente con nuestro cuerpo y con nuestra poesía.

Se daban dos tipos de mujeres en nuestra sociedad, las cuales son producto del sistema. La virtuosa y la otra, la perdida, las dos al servicio del hombre. A la esposa, el derecho al placer, le era negado. Y asomarla al placer era muy peligroso, por la tentación que tendría luego de buscar a otros hombres.
Podía entrar a la familia el hijo de otro hombre. (3)

Y aceptar que la mujer pudiera tener derecho al placer, sin procrear, es mucho pedirle a nuestra sociedad, en aquel momento, puesto que estaba regida por principios absolutamente patriarcales. Beatriz Zuluaga es consciente de la condición de la mujer, y al romper con todas las normas sociales, puesto que trabaja en el periódico La Patria, de Manizales, y fue la primera mujer que ingresó a este periódico.

Y nombraba lo innombrable, en sus columnas de opinión, entonces pasa a ser muy criticada por la sociedad, tanto por hombres, como por las mujeres, como ella misma lo reconoce en la entrevista que María Hilda Sánchez Jiménez le hizo a nuestro poeta, el 16 de abril de 2014, la entrevistadora nos
dice que Beatriz abrió caminos en una sociedad, como la de Manizales, que se ha considerado muy conservadora. Beatriz dio pasos enormes para que las mujeres tuviéramos un referente en su poesía, su vida y su obra. (4)

Un ejemplo es el poema del diccionario que cita Águeda Pizarro en su prólogo al libro de poemas: La carne hecha verbo, que le publicó el Museo Rayo, en sus Ediciones Embalaje, en el 2020, cuando Beatriz Zuluaga recibió el título de Almadre en el Encuentro de Poetas colombianas del Museo Rayo. (5). Dice así:

Me atengo al diccionario:
MUJER -persona de sexo femenino-
HOMBRE -criatura racional
del sexo masculino-
Mujer -señora, dama, matrona,
consorte, costilla, esposa
o cónyuge.

El hombre -varón, macho, adulto,
señor, mortal, género humano,
humanidad, especie humana.
¡Qué nobles acepciones!
Y hasta se dice
hombre de estado y letras.
No es prejuicio, no pose feminista,
pero caramba, vaya zape,
qué diccionario
tan lleno de machismo.

En muchos casos se nos tilda de brujas, a aquellas mujeres que por ser distintas, intuitivas y sabias, han sido perseguidas con rabia desde el siglo XVI hasta hoy, cuando se muestran como mujeres con carácter, independientes, dueñas de su vida y sus ideas y, ajenas a los canones. Mujeres, en fin, que hablan claro, francas y tercas, insubordinadas, indómitas, temidas y marginadas, hasta por las que se
benefician de su terquedad, viven perturbando y volviendo trizas lo construido socialmente.

La narración de Beatriz, en primera persona, en el poema, utilizando palabras simbólicas que, con su ironía, pueden demoler y acabar con lo establecido por el orden patriarcal. Por ejemplo, este poema:

La leona dormida

La pasión
como un largo salón
donde baila la fiebre
prendida a las caderas.

La mujer inmóvil
sin que la música la atrape
desde la raíz de sus pasos
hasta el territorio de su carne.

Leona dormida
desasida del fuego,
todavía inviolado
el cristal de su sexo.

No sabe aún
que no sobra la piel
y que el tiempo como Eros
es ciego e implacable. (6)

O el final del poema: No puedo traicionar la tristeza. Sentimiento que marca toda la vida de nuestra poeta.

Ahora la tristeza
desafía
la sonrisa
porque la muerte entró,
sin preguntar la hora
y de un tajo nos bajó el corazón.

No me pidas que llegue sin recuerdos,
esta noche de alocada luna
no estoy para el amor. (7)

Es la condición humana, con sus vacíos, sus recuerdos, sus anhelos quizá utópicos, que se traslada al lenguaje de una mujer, al desdoblarse en subversiva, revolucionaria, dinámica y auto reflexiva. Al solicitarle al lector, en este caso a su pareja, que no le pida que llegue sin recuerdo, o sea, virgen,
y que esta noche de alocada luna, no está para el amor. Esta mujer toma la decisión si desea o no hacer el amor, algo para ese momento, era insólito.

En el fragmento del poema: La carne hecha verbo, que leeré, podemos entender todo el poder de sus palabras, para despertar a la mujer y hacerla consciente de su capacidad de amar y de tejer un cuerpo nuevo cada vez que haga el amor, reinventar el deseo, la piel, la carne que se ha hecho verbo, o sea que se escribe y reescribe en cada intento.

Nosotros entre tanto
estaremos levantando un mundo tejido de besos,
bebiendo bocanadas tú mi azúcar,
yo tu sal,
para después en la húmeda playa del placer
reinventar el deseo,
porque siempre habrá una piel nueva,
otra saliva dulce para beber los labios
y la verdad de la carne hecha verbo
en la palabra amor.

Estas palabras nacen de una mujer que supuestamente fue educada para ser pasiva y sumisa, pero su carga erótica sube de tono el poema, puesto que ella es la que toma la iniciativa y beberá de la sal y de toda la dulzura del hombre, que se resume en la palabra “Amor”.

Su lenguaje es el de todos los días, el de la vida cotidiana de una mujer, es lo que la poeta nos expresa con una claridad total, sin subterfugios, ni máscaras, tal cual era la personalidad de Beatriz Zuluaga. En algún momento hizo parte del Movimiento Nadaístas, pero ella dice que no fue por mucho tiempo, y su participación era por los laditos. Ya no tenía cara para el Nadaísmo. (8). Igual en toda su poesía se revela contra el sistema, trata de cambiarlo, se burla de él y de lo que la rodea. Nombrar el cuerpo para una
mujer, era impensable, totalmente revolucionario. En el poema:

Si preguntan por mí

…diles que salí definitivamente /
a dar la cara sin pinturas y sin trajes en el cuerpo.

Si preguntan por mí…
Diles que apagué el fuego,
dejé la olla limpia y desnuda la cama,
me cansé de esperar la esperanza
y fui a buscarla.

La gran verdad que se revela en la poesía de Beatriz nos lleva a concluir que el cuerpo de la Mujer no es propiedad del hombre. Lo cual crea una conmoción y resonancia de todo orden en nuestro medio. Según Martín Heidegger, en su libro Arte y poesía, del Fondo de Cultura Económica, México, 1973. El arte de poner en obra la verdad, es Poesía. Entonces, el poema se hace morada de la verdad del ente. La esencia de la poesía es la instauración de la verdad. Puesto que, al poner en la obra, la verdad, impulsa lo extraordinario, lo inusual, y expulsa lo habitual, lo que todo el mundo repite y conoce. (9)

La poesía de Beatriz instaura el sentido de la Provocación, de la lucha de nuestra poeta por la verdad, por acabar con la doble moral del orden patriarcal. Estos poemas hacen historia, al contemplar en ellos la verdad de la Mujer, la cual nunca se había querido admitir. La verdad que nutre la poesía de Beatriz Zuluaga, al sacar a la luz lo oculto, la falsa moral del orden patriarcal, se hace objetiva al partir de su vivencia personal.

Hölderlin expresa sobre el lenguaje: Y por eso ha recibido el libre albedrío, un poder superior para realizar y ordenar una tarea semejante a los dioses y diosas, el más peligroso de los bienes, el Lenguaje, para que con él cree y destruya, se hunda y regrese a la eternamente viva, a la maestra y madre, para que muestre lo que es y lo que ha heredado y aprendido de ella, lo que tiene de divino, el amor que todo lo alcanza. (10)

Es la libertad de Beatriz Zuluaga, como creadora, la que da testimonio de una realidad común a todas las mujeres del país y que acontece al igual que su propia historia. Ella, sin máscara, ni ropaje, como ya lo dijimos, cuenta una historia de dolor y de desarraigo, es la Otra historia que siempre se oculta, en una mujer. Por tanto, toda la obra de nuestra poeta se constituye en un gran peligro, cuántas mujeres al leerla comprenderán su nueva dimensión y se revelarán contra el orden establecido, desearán gozar y ser ellas mismas, en su relación afectiva, y no un objeto para el simple goce masculino.

Nos dice Robert Graves, en su libro: La diosa blanca, que la Luna Nueva es la diosa blanca del nacimiento y del crecimiento. La poesía comenzó en la era Matrilineal y obtiene su magia de la Luna, no del Sol. La diosa blanca es considerada la fuente de la verdad y ha sido representada por una mujer
desnuda, una mujer despojada de todo vestido y adorno. La diosa blanca es antidoméstica, es “la otra mujer”, la perpetua, la que no muere. Ella llegaría a los extremos del suicidio, dice Robert Graves, si incurriera en la simple domesticidad, la cual acecha el corazón de la diosa. (11).

Entonces la poesía es la obra más peligrosa y a la vez, la más inocente de las ocupaciones. (12).
En Beatriz el Lenguaje es el más peligroso de los bienes, puesto que a ella se le REVELA esa realidad que siempre se ha tratado de ocultar, para mantener a la mujer conforme con el lugar que ocupa en la sociedad. Y lo duro para la mujer ha sido vivir bajo el yugo de una verdad que no es la suya, ha sido la del varón, quien para su propio bienestar y satisfacción ha pretendido mantenerla allí, controlando todos sus movimientos. Cosa que jamás ocurrirá con Beatriz Zuluaga, y para constatarlo escuchen este poema:

Habitación propia

Mi casa soy yo misma
con su cuarto de recibo: El alma.
A nadie le doy la llave porque es tan pequeña
que apenas hay espacio
para uno que otro sueño.
A veces quiero ampliarla
y salgo a pasear fuera de ella.
No es mucho lo que puedo recoger
para llevar conmigo: Uno que otro abrazo,
una leve caricia, en cambio muchas lágrimas
y un miedo terrible
de ver asesinar los ruiseñores
desde todas las esquinas de la muerte. (13)

Su casa es ella misma, con su cuarto de recibo, el alma. Beatriz encontró su esencia, el lenguaje. Utilizando el título del ensayo de Virginia Woolf, que proviene de la idea de que una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas. Sus palabras son esenciales, en su sencillez, toma lo redundante y lo que puede ser un espejismo para la mujer, y lo desecha, puesto que su palabra es honesta y directa, por eso hace historia. Y como dice Hölderlin, lo permanente lo instauran los poetas. (14)

Su poesía es el fundamento que soporta nuestra historia, y no es una expresión de nuestra cultura o del alma de nuestro medio social. Esta poesía hace posible ese otro lenguaje, el nunca antes dicho, las verdades y contradicciones de la cuales nuestra poeta nos hace conscientes.

Ella pone audazmente, lo que ha vivido y sentido, en sus palabras y predecirá lo todavía no cumplido, lo inédito, lo que solo, luego de un tiempo, se hará una realidad en las mujeres colombianas.

Nos dice Heidegger: El lenguaje es la casa del ser. (15). En su morada habita Beatriz Zuluaga. Los pensadores y poetas son los guardianes de su morada. Allí llevan su alma y su espíritu y los custodian, a través del lenguaje.

Introspección

Vivir viviendo en mí,
extraña alianza
que muchos no comprenden
y que tú, celoso, indagas
como si yo misma
me devorase. (16)

Al final del poema: Si preguntan por mí:

Si preguntan por mí…
Diles que salí a cobrar la deuda
que tenían conmigo el amor,
el fuego, el pan, la sábana y el vino,
que eché llave a la puerta
y no regreso.

¡Definitivamente diles
que me mudé de casa!

En el fondo de este poema está todo el inconformismo de Beatriz con el sistema, con la vida, con no haber logrado su propósito. Al cambiar de casa, ella se va a vivir al lenguaje, casa que arma y desarma a su acomodo. Donde no hay sino sus propias normas, es la habitación donde se recluye a crear y no tiene espacio para nadie más. Le echó llave a la puerta, clausuró esa casa social, la que le entregaron cuando nació, la de las expectativas ficticias, la que no le corresponde, la que no estaba hecha a su medida.

Para finalizar leeré el poema que responde al gran amor de la vida de Beatriz Zuluaga, el escritor Omar Morales Benítez, quien también la amó durante los 47 años que duraron casados, y que hoy día, luego de varios meses de su muerte, sigue inconsolable, porque según las palabras de nuestra poeta,
crearon una simbiosis, almas que se unieron en la pasión y en su amor a la palabra y a la escritura, puesto que la relación de pareja debe tener muchos asideros.

Te amo por lo que eres

Te amo no sólo por lo que eres,
sino por lo que soy
cuando estoy contigo.
Anónimo

Mi hombro, palomar
para tu arrullo,
una voz, una plegaria de la sangre
y tú brujo del amor llegas
al aquelarre con la pócima
agridulce de los besos,
malabarista para la vibrante
cuerda del amor.

Rito viejo como el tiempo,
como el mundo,
pero siempre deslumbrante
en la palabra cuando dices:
hágase la luz
y yo inauguro el sol
en mitad de mi sexo
y me decido a reinventar el mundo
lo que es más: a desafiar la muerte.

Te amo por lo que eres,
me amo por lo que soy
cuando estoy contigo.

Tristeza con ritmo de salsa

Ven, pon ese disco.
Ponle ritmo a esta tristeza
que no sé de dónde viene ni a dónde va,
pero está conmigo.

Has el milagro, vamos, sorpréndeme con el asombro
de convertir en rojo esta pereza
blanca y quieta.

Prepárame la orgía de la carne
donde pueda sepultar el alma
y ser así solo una inmensa extensión de piernas,
brazos, labios para perderme en ti
en una regresión primaria sin regreso.

Porque más que volver a vestir mi vestido
detesto volver a usar la angustia,
calzar con mis zapatos el principio
de realidad sin fin que castra, amputa.

Hilo infinito, cordón umbilical que me amarra
al vientre tembloroso del desastre.
Pero tú, yo, esta tenue ligazón de la sangre, el placer
que nos parece ser la fuerza rescatante de la vida,
sólo es eso…
una tenue, templada cuerda que de pronto
ha de romperse, así, de pronto,
simple y absurdamente.

Porque la vida amigo, amor, amante, hermano,
no está en tus manos ni en las mías
sino en el dedo de un todopoderoso
que ni siquiera es Dios. Tú entiendes.

¡Por eso, vamos!, pon ese disco
penétrame rompe mi resistencia
con la magia de un Benny Moré
con la salsa ensalzada de ritmo y olvidemos.
Hay tanto dolor y tanta angustia
que el amor, nuestro amor
parece ser más que la resurrección de la carne
un funeral anticipado.

Ven, pon ese disco y olvidemos.

Guiomar Cuesta Escobar

Poeta y Miembro de Número
de la Academia Colombiana de la Lengua

Villa de Leyva, sábado 26 de octubre de 2024

Bibliografía

  1. Diosas en bronce. Teresa Rozo Moorhouse. Editorial Latidos. Bogotá, 1995.
  2. Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres. Poetas nacidas hasta 1949. Tomo 1. Estudio y Selección Guiomar Cuesta Escobar y Alfredo Ocampo Zamorano. Apidama Ediciones. Bogotá, 2013.
  3. Dos periódicos colombianos y la imagen de la Conferencia del Año Internacional de la Mujer. Tesis de grado. Guiomar Cuesta Escobar. Facultad de Comunicación Social. Universidad Javeriana. Bogotá, mayo de 1977.
  4. Entrevista a Beatriz Zuluaga. Por María Hilda Sánchez Jiménez. Abril 16 de 2014.
  5. La carne hecha verbo. Beatriz Zuluaga. Almadre. Prólogo de Águeda Pizarro. Ediciones Embalaje. Museo Rayo. Roldanillo, Valle del Cauca, julio de 2020.
  6. A corazón abierto. Beatriz Zuluaga. Apidama Ediciones. Bogotá, 2004. Pág. 32.
  7. Ibidem. Pág. 17.
  8. Entrevista a Beatriz Zuluaga. Por María Hilda Sánchez Jiménez. Abril 16 de 2014.
  9. Arte y poesía. Martín Heidegger. Breviarios. Fondo de Cultura Económica. México, 1973. Pág. 114.
  10. Ibidem. Pág. 130.
  11. La diosa blanca. Robert Graves. Alianza Editorial. Madrid, 1993. Pág. 610.
  12. Arte y poesía. Martín Heidegger. Breviarios. Fondo de Cultura Económica. México, 1973. Pág. 140.
  13. A corazón abierto. Beatriz Zuluaga. Apidama Ediciones. Bogotá, 2004. Pág. 14.
  14. Arte y poesía. Martín Heidegger. Breviarios. Fondo de Cultura Económica. México, 1973. Pág. 137.
  15. Carta sobre el humanismo. Alianza Editorial. Madrid, 2000. chrome extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.ucm.es/data/cont/docs/241
    2015-06-16-Carta%20sobre%20el%20humanismo.pdf
  16. A corazón abierto. Beatriz Zuluaga. Apidama Ediciones. Bogotá, 2004. Pág. 22.
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Guiomar Cuesta Escobar en el mundo del libro en Iberoamérica https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/blog/guiomar-cuesta-libro-iberoamerica/ Mon, 31 Mar 2025 16:23:52 +0000 https://guiomarcuesta.apidamaediciones.com/?post_type=blog&p=165 1975, el Año Internacional de la Mujer y los inicios de una labor de 50 años de Guiomar Cuesta Escobar por las mujeres poetas colombianas

La lucha de la poeta y editora, Guiomar Cuesta Escobar por abrirle el camino a las poetas colombianas, nace en 1975, el Año Internacional de la Mujer. Ella conoció a través de los documentos de las Naciones Unidas y de la OEA, la difícil y compleja situación de la mujer en Colombia y en Iberoamérica. Su primera reacción fue escribir el poema: Mujer América América Mujer, el cual fue publicado en distintos periódicos y que El Tiempo destacó el 16 de octubre de 1977, bajo el título: Los derechos de la mujer se defienden también con poesía. El libro que lleva el mismo título se había presentado unos días antes, en el Planetario de Bogotá y fue publicado por la Editorial Pluma.

Otro factor fundamental para la toma de conciencia de Guiomar Cuesta acerca de la problemática de la Mujer, fue su Tesis de Grado, titulada: Dos periódicos colombianos y la imagen de la Conferencia del Año Internacional de la Mujer, para graduarse como Comunicadora Social en la Universidad Javeriana de Bogotá, 1977. Analizó el contenido de las noticias y artículos que tanto La República como El Tiempo publicaron en el mes en el cual se desarrolló la Conferencia de la Mujer en México y el impacto de este análisis fue tan fuerte, que empezó a buscar toda la bibliografía que en aquel momento existía sobre el tema y aflora toda su inconformidad con el sistema. Así, secretamente, nace el propósito de trabajar por las poetas colombianas y derribar los muros que les impedía posicionarse como verdaderas creadoras y poetas. Guiomar Cuesta Escobar, es Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua, desde diciembre de 2017. Y desde este espacio viene trabajando por la integración de las poetas a esta importante institución. Como es el caso de nombramiento de la escritora afrocolombiana Mary Grueso Romero y de la nativa, Bárbara Muelas, el pasado 9 de diciembre, como Miembros Correspondientes. Hoy día, 12 poetas que asisten al Encuentro de Poetas colombianas del Museo Rayo, hacen parte de la Academia.

1987, Integración de Guiomar Cuesta Escobar al Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo

La poeta, Guiomar Cuesta Escobar llega al Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, en Roldanillo, Valle del Cauca, cuando la escritora, Teresa Rozo Moorhouse, la visitó en Bogotá, luego de haber leído su libro: Mujer América – América Mujer (1), deseosa de conocer la revolución que había ocurrido en Colombia con la Mujer, de la cual ella no había sido partícipe, cuando vivió en su país. Quería hacer como tesis de grado para su Maestría en Literatura, una Antología de poetas colombianas. Teresa Rozo llega a Bogotá en 1987, visitó junto con Guiomar Cuesta a la poeta, Maruja Vieira y ella les habló del Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo y las puso en contacto con su directora Águeda Pizarro y con el Maestro Omar Rayo.

Desde ese momento, hasta 1995, Teresa Rozo y Guiomar Cuesta se dedicaron a localizar a las poetas que integraron la Antología: Diosas en bronce. Poesía contemporánea de la Mujer colombiana (2). Guiomar Cuesta, desde esa fecha, participa en este Encuentro y ha asistido
sin interrupción hasta el 2024. Allí tuvo la oportunidad de conocer a las poetas afrocolombianas, María Teresa Ramírez Nieva, Elcina Valencia, Mary Grueso Romero, Lucrecia Panchano, entre otras.

Importancia del Encuentro de Poetas Colombianas en el reconocimiento y publicación de las poetas afrocolombianas

Para Guiomar Cuesta, la realidad de las publicaciones que llevan a la verdadera igualdad de género, comienza con las Ediciones Embalaje del Encuentro de Poetas Colombianas del Museo Rayo, a partir de 1988, con la presentación del libro de la poeta afrocolombiana María Teresa Ramírez, La noche de mi piel. En 1989 las Ediciones Embalaje le publican a la poeta afrocolombiana, Ana Milena Lucumí, su libro: Lunamar. Y en 1992, Ediciones Embalaje edita: Todos somos culpables, de la poeta afrocolombiana, María Elcina Valencia Córdoba.

Como el Encuentro de Poetas Colombianas es un microcosmos de la poesía de la mujer en Colombia, nos dice su directora, Águeda Pizarro, la presencia de las negras en el Encuentro es la prueba de dos cosas: La fuerza incontenible de su poesía y la falta de comprensión de su alcance e importancia. Nos demoramos en denominar a tres de estas mujeres extraordinarias: María Teresa Ramírez, Mary Grueso y Elcina Valencia, “Almanegras”, en el XXIII Encuentro, en el 2007, para establecer una equivalencia entre ellas y las “Almadres”, como Meira Delmar y Matilde Espinosa. (3)

Así mismo, esta superación en parte, del crudo misoginismo poético masculino, fue logrado gracias a los 40 años de los Encuentros de Poetas Colombianas del Museo Rayo, que se han celebrado sin interrupción, en Roldanillo, Valle del Cauca.

2002: Creación de Apidama Ediciones:

En el 2002, Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo fundaron Apidama Ediciones, puesto que compartían el mismo propósito, publicar a las poetas colombianas con muy buenas ediciones, con excelentes contenidos, revisando muy bien sus textos, sus portadas y su diagramación. Al integrarse al Encuentro de Poetas Colombianas, Guiomar Cuesta se dio cuenta que hacían falta obras que impactaran, tanto por su contenido como por su presentación. Sin un libro bien logrado editorialmente, nunca las poetas serían bien reseñadas y valoradas. En 23 años este sello ha publicado 91.180 libros.

Origen del nombre de Apidama

APIDAMA es palabra de la lengua chibcha. La raíz API significa abeja y Dama: Mujer. El logotipo de la Rana completa la simbología, con el concepto que de ella tuvo la cultura muisca, como imagen de la mujer, de la fertilidad y fecundidad de la tierra.
APIDAMA entiende que este nuevo milenio es el milenio de la mujer, en la educación, en el conocimiento y en los distintos aprendizajes de carácter espiritual. La poesía escrita por las poetas colombianas y en general Iberoamericanas, en las últimas décadas, marca un hito de profundidad y un nuevo canon poético en nuestra lengua castellana. Por esta razón Apidama ha creado unas líneas editoriales como son la Colección Poetas del Nuevo Milenio, y la Biblioteca de Escritoras Afrocolombianas, en la cual las poetas publicadas son mujeres.

2004 Publicación de la Antología: Tierra, Agua, Aire, Fuego e Infinito.
Cinco grandes poetas colombianas: Matilde Espinosa, Meira Delmar, Maruja Vieira,
Dora Castellanos y Olga Elena Mattei.

Con esta Antología: Tierra, Agua, Aire, Fuego e Infinito, publicada en el 2004, se confirma la revolución más importante que ha ocurrido en Colombia, silenciosa e irreversible, la de las mujeres, puesto que, en una sociedad históricamente patriarcal, que las mujeres publicaran sus libros de poemas, era impensable. Las poetas aquí publicadas, buscaron en la primera mitad del siglo XX, legitimar su palabra, entonces en esa búsqueda de su propia voz, y al margen del canon, alcanzaron unas obras posmodernas. (4)

Meira Delmar, en 1977, inaugura con su poema “Tú me crees de piedra”, la reafirmación de su ser de mujer que sabe amar y reclama poder expresar su amor. El yo lírico, con su conciencia de su capacidad de amar, la pone en un plano superior al hombre.
Andrés Holguín nos dice en “Literatura y pensamiento, 1886- 1930”: Nuestra lírica ha sido creada al margen de la historia, de ahí que sus grandes problemas, como los conflictos de los indígenas y campesinos, no aparecen en sus obras reflejados. (5). Y será Matilde Espinosa, quien militó en el partido comunista, sin ningún temor al statu quo, la primera poeta social de Colombia. Sus inicios como poeta datan de 1923, y antes que cualquier poeta colombiano asumiera este tipo de poesía, ella con su obsesión por las causas humanas, le venía de su niñez, los indígenas, las mujeres campesinas y lo más desfavorecidos, fueron la razón de sus poemas. (6). Dora Castellanos, una maestra del soneto, del dominio y del manejo de la poesía. Olga Elena es la poeta del Cosmos. Pionera de la Anti-poesía en Colombia. Conferencista de arte, astronomía y culturas antiguas; crítica musical, periodista y modelo.

Apidama Ediciones y su Labor editorial
con las Mujeres Poetas afrocolombianas a partir del 2008

Guiomar Cuesta Escobar y Alfredo Ocampo Zamorano, en el 2007, vivieron en Kigali y en
Nairobi, por una asesoría que el profesor Alfredo Ocampo realizó para la Universidad de
Tulane de Nueva Orleans, en África. Al regresar a Colombia se dieron cuenta que estaban de
espaldas a la herencia africana. Y publicaron las dos Antologías de Mujeres Poetas
Afrocolombianas, que a continuación se reseñan:

2008, ¡Negras Somos!
Antología de 21 Mujeres Poetas de la Región Pacífica

¡Negras somos! es una antología de 21 mujeres poetas afrocolombianas de la Región Pacífica, compilada por los poetas Guiomar Cuesta y Alfredo Ocampo, y es una de las primeras, por no decir que la única antología de poesía de mujeres del Pacífico colombiano, de aquel momento. En ella reúnen a poetas negras, nacidas antes de 1940 hasta la década del 70. Se publicó inicialmente, a través del Programa Editorial de la Universidad del Valle. Y a partir de octubre de 2013, Apidama Ediciones, es la encargada de publicar en forma independiente y exclusiva: ¡Negras Somos!

2010 Antología de Mujeres Poetas Afrocolombianas.
Ministerio de Cultura. Tomo XVI

En el 2010, la Ministra de Cultura, consciente de la novedad que implicaba esta Antología, la incluye como el Tomo XVI de una hermosa Caja: Biblioteca de Escritores Afrocolombianos, donde Guiomar Cuesta reunió a 58 mujeres poetas afro de todo el país. El Ministerio de Cultura publica 4.200 cajas con esta Antología. En el 2012, en el marco del Plan Nacional de Lectura y Escritura: Leer es mi cuento, Fundalectura y el Ministerio de Educación compraron 1.250 ejemplares. En marzo de 2013, adquirieron 13.500 Antologías. En octubre de 2013, otros 1.200 ejemplares, para un total de 20.150 libros publicados de este Tomo XVI. Y la adquisición que hicieron de ¡Negras somos! fue de 23.200 ejemplares.

Mabungú. Triunfo, poemario bilingüe, en palenque y español, de María Teresa Ramírez Nieva

Otro libro que el Ministerio de Educación y Fundalectura compraron fue Mabungú. Triunfo, poemario bilingüe, en palenque y español, de María Teresa Ramírez Nieva. En esta obra, la poeta crea imágenes de los vocablos y sonidos africanos, con palabras que muestran la nostalgia por la cultura ancestral, cuya huella imborrable llevan los afrodescendientes en su ADN. En total se han publicado 21.200 ejemplares de Mabungú. Triunfo, los cuales fueron adquiridos por el Ministerio de Educación y Fundalectura, en su Colección Leer es mi cuento.

La importancia del Ritmo Anfíbraco en la poesía castellana

El prólogo de estas Antologías tuvo un gran impacto en los críticos nacionales e internacionales, los cuales se volcaron a estudiar a las poetas afrocolombianas. Y la esencia del prólogo se resume de la siguiente manera: Para lograr una mayor compenetración, conocimiento, y disfrutar en especial de los poemas de las mujeres afrocolombianas, estimamos conveniente aclarar las bases de lo que nosotros llamaríamos la estructura rítmico musical del poema. (7). Especialmente, queremos destacar este elemento poético, puesto que representa una de las claves más importantes que identifican el aporte de la poesía afrocolombiana, a la Literatura castellana (8).

Por prosodia entendemos, en este caso, realidades ancestrales subyacentes en el lenguaje humano. Su acentuación, su entonación y los variados énfasis en los sonidos vocales y consonantes del idioma. La sintaxis, la duración de la frase, la melifluosidad y acentuación, y las pausas que se introducen (9). Y finalmente, lo más importante: Su frecuencia rítmica. Que repetidamente en la tradición africana se identifica con el uso del tambor, especialmente para las ocasiones más importantes, aquellas que marcan transiciones vitales y celebraciones familiares y comunitarias.

Por otra parte, nuestra poética afrocolombiana, presente en los poemas de esta Antología, tiene varias vertientes: El llamado Renacimiento de Harlem, (Aprox. 1919-1939). A partir de los años veinte se reconoce, a un movimiento de renovación artística afro estadounidense de gran creatividad, radicado especialmente en el Barrio Harlem de la ciudad de Nueva York (10).

Luego viene el Movimiento llamado Negritud, que se inicia en París a partir de la década de los años treinta. Dos poetas lideran este movimiento: Léopold Sédar Senghor (1906-2001) de Senegal y Aimé Cesaire (1913-2008) de Martinica. Se desarrolla en París durante la década de los años treinta, donde coinciden estos dos poetas provenientes de las entonces colonias francesas. Junto con Guianan Léon Damas, fundan la Revista L’ Etudiant Noir. Este Movimiento representa una diáspora africana en reacción contra el colonialismo y el racismo francés, pero adaptan este idioma como su medio de expresión. (11).

Luego viene el Movimiento del Negrismo, y vinculado a este movimiento evoluciona el concepto de Negrismo, que se inicia en Cuba en 1921, para celebrar la música, el ritmo, el folklore, la poesía y el arte afroamericano. Y pasa luego a Colombia, Puerto Rico y al resto del Caribe. (12).

Las poetas estudiadas en nuestras dos Antologías, llenan un vacío, en cuanto a la presencia y al reconocimiento de las poetas mujeres afrodescendientes, en la producción literaria colombiana. Con estas Antologías estamos reconociendo el hecho de que en nuestro país se presenta un verdadero fenómeno, y es la aparición de un Movimiento Poético, con una masa crítica de magníficas poetas, profesionales en su oficio, con una procedencia africana común.

Estas poetas afrocolombianas están renovando y subvirtiendo con su obra, el viejo canon de poesía. Ellas, no sólo recogen la tradición rítmica de la poesía que heredaron de sus vertientes africanas, trasmitida en forma oral y musical, sino que establecen una nueva perspectiva con su dicción, intención y transignificación (13).

Pero, a pesar de haber tratado de que olvidaran sus lenguas de origen y que solo utilizaran el castellano, con todo y esta violación de uno de los derechos humanos fundamentales, con su
interpretación prueban, que no se logró borrar ni la prosodia ni la dicción de las personas traídas como esclavos, de las diferentes etnias africanas al continente americano.

Nos centramos y enfatizamos en esta Rítmica de la estructura poética, por considerar que ella es importante para entender las fuentes de la tradición musical africana. Porque es en el ritmo autóctono de la poética afro en las Américas, como se ha advertido, repetidamente, en donde se escucha la percusión de los tambores africanos.

El leguaje de tambor no es una especie de alfabeto Morse, como a veces se ha creído por ignorar la concepción africana, sino la encarnación directa y natural de la palabra, dirigida a los oídos y no a los ojos, como la escritura alfabética. (14)

Y, en especial, como dice Nicolás Guillén: Yoruba soy, / cantando voy, / llorando estoy. / Y cuando no soy yoruba, / soy congo, mandinga, carabalí… O como lo canta nuestra poeta Mary Grueso en su gran poemario: Metáfora del Tambor / Negra Soy. O como ha dicho igualmente otra de nuestras poetas Almanegras, Elcina Valencia: Cuando el resonar del sonido del tambor de mis abuelos/ me hizo conocer el sonido y el silencio, / aprendí a cantar para llevar mensajes a los pueblos olvidados…

El ritmo está presente en todas las expresiones de la vida del africano y logra mantener los caracteres básicos de su identidad, aún cuando estos se alteren por los avatares de la diáspora… (15). Ya que todo este ritmo se involucra y nace del lenguaje y pronunciación de su gente y de su propia identidad, de la utilización de la onomatopeya y de las palabras musicales inventadas, y en sonidos ricos en sensualidad y de percusión propias y naturales, que brotan de lo profundo del ser y que trasladan la armonía del ancestro africano, a este Nuevo Mundo.

Nótese en los poemas de las mujeres y hombres afrocolombianos, el uso del Anfíbraco, que no aparece en las llamadas combinaciones tradicionales castellanas. El ritmo Anfíbraco, está formado por tres golpes de tambor: Uno suave, seguido de uno fuerte, y termina en uno suave; ritmo muy común en las danzas tradicionales de muchas etnias africanas así: El golpe suave del pie derecho sobre la tierra, seguido de un golpe fuerte del pie izquierdo y termina con otro suave del derecho. Este ritmo con un pie de cuatro sílabas, aparece en el Bullerengue clásico. Y hace parte del ritmo en la melodía de la danza de esta composición musical afrocolombiana de nuestra Región Pacífica.

De los análisis y la presentación, aquí resumidos, se propone una conclusión: La preponderancia del ritmo Anfíbraco (ta TA ta), el cual representa un nuevo, determinante y muy significativo aporte de la dicción afro, a la poética castellana.

2015 Ganadora, junto con Alfredo Ocampo Zamorano, de la publicación
en la Serie Cuadernos de Humanidades, del ensayo:
Las poetas afrocolombianas y la incorporación del ritmo anfíbraco
en la poesía castellana.

Este ensayo fue ganador de la publicación en el volumen Innovación en las letras femeninas de Latinoamérica. Por la Facultad de Humanidades Slippery Rock University de Pensilvania y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, en el 2015.

Colección de cuentos infantiles para niños afrocolombianos:
Pelito de Chacarrás 2011- 2025
La Muñeca Negra. La niña en el espejo. El gran susto de Petronila.
La cucarachita mandinga. Entre panela y confite.

En el marco del Año Internacional de los Afrodescendientes, 2011, Mary Grueso Romero, presentó su novedosa Colección de Cuentos Ilustrados de Niños Afrocolombianos: Pelito de Chacarrás, y su primer cuento: La Muñeca Negra. Con este cuento Apidama Ediciones irrumpe en el mercado de los cuentos infantiles en Colombia, con cuentos sobre niños y niñas afrocolombianos, a los cuales nunca se les había tenido en cuenta, como si no existieran. Puesto que su mundo, imágenes y vida cotidiana difiere muchísimo de la de un o una niña corriente. El impacto de este primer cuento fue impredecible. Las Fundaciones y colegios del Valle y del Cauca, se volcaron a hacerle homenajes a Mary Grueso. Los niños emocionados de por fin verse reflejados en estos cuentos, dibujaban grandes murales con las imágenes de La muñeca negra.

Una joven caricaturista e ilustradora afrocolombiana, Vanessa Castillo Preciado, realizó las bellas ilustraciones para estos cuentos. Ella plasma en novedosas y auténticas imágenes, La muñeca negra y los otros 4 cuentos infantiles de Mary Grueso, en los cuales los niños y niñas se sienten reflejados.

En el 2011, Fonade adquirió 573 ejemplares de La muñeca negra. Luego, en el 2012, Fonade, junto con el Ministerio de Cultura, adquirieron 760 ejemplares de este cuento. El representante del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en el 2012, compró 4.000 ejemplares y luego, en el 2013, con el apoyo de la Embajada de Canadá, 3.000 ejemplares más, para un total de 7000 cuentos publicados y vendidos por Apidama Ediciones a esta entidad. En este momento podemos llevar unos 20.000 cuentos de La muñeca negra, impresos. Y otros tantos de los demás títulos de Mary Grueso Romero.

Mary Grueso Romero: Una de las escritoras más importantes de Colombia

El 30 de septiembre de 2021, en el marco de la adhesión a la Alianza Internacional conformada por Canadá, Inglaterra, México, Argentina, Colombia, E.E.U.U y España, acordaron otorgar la máxima distinción internacional: El doctorado Honoris Causa a Mary Grueso Romero, por sus significativos aportes en el campo de la literatura. Y, Mary Grueso Romero, junto con Bárbara Muelas, ingresaron el pasado 9 de diciembre de 2024, como Miembros Correspondientes de la Academia Colombiana de la Lengua, gracias a la lucha de más de 5 años de Daniel Samper y Guiomar Cuesta. Ella se ha convertido en una de las escritoras más importantes de Colombia y representa a nuestro país en las distintas Ferias
Internacionales del Libro.

2007 al 2023 Biblioteca de Escritoras Afrocolombianas:
Con 14 títulos publicados:

  1. Sonata en exilio. Jenny de la Torre Córdoba, 2007.
  2. Del alba hasta la tarde. Julia Simona Guerrero, 2008.
  3. Pentagrama de pasión. María Elcina Valencia Córdoba, 2010 y 2022.
  4. Mabungú. Triunfo. Poemas bilingües palenquero-español. Tomo 1. María Teresa Ramírez Nieva, 2011.
  5. Carta para un hombre en el crepúsculo. Lyda Cristina López, 2013.
  6. La orfandad de los espejos. Sonia Solarte, 2014.
  7. Mabungú. Triunfo. Cosmogonía africana. Poemas bilingües Español- Palenquero. Tomo 2. María Teresa Ramírez Nieva, 2016.
  8. Partitura bajo la lluvia. Lyda Cristina López, 2018.
  9. Aproximándome a tus pasos. Dora Isabel Berdugo Iriarte, 2021.
  10. La oscura cicatriz de algún silencio. María Eugenia Marínez Garcés, 2021.
  11. Humana negritud. Poemario de Resistencia y Libertad. Mary Lucía Hurtado, 2022.
  12. Dios es negra. Feminismo negro de cada día. Mary Lucía Hurtado, 2019, 2023 y 2025.
  13. Pentagrama de pasión. María Elcina Valencia Córdoba, 2022.
  14. Nostalgia de un tambor. Lyda Cristina López, 2023. (Ganador de la Convocatoria de Fundalectura, 2024, compraron 1.570 ejemplares).

2013 y 2014, Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres.
Tomo 1. Poetas nacidas hasta 1949
Tomo 2. Poetas nacidas de 1950 a 1987

La Antología, Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por Mujeres. Tomo 1. Poetas nacidas hasta 1940 y el Tomo 2, nacidas de 1950 a 1987, son hasta el momento, las más completas publicadas en Colombia, sobre sus mujeres poetas. Y no por ausencia de talento y producción poética, como podrán darse cuenta por las conclusiones de este libro, que publicó Apidama Ediciones, en abril de 2013 y en abril de 2014. Es por la falta de reconocimiento y aceptación de la Mujer como poeta. Porque a pesar de los avances para ella, en tantas áreas del conocimiento, así como su participación laboral en cargos directivos de alto rango, en las antologías de poesía, a lo largo del siglo XX, no habían sido incluidas sino unas muy pocas. Por ello hemos considerado que dichas antologías son de poesía masculina colombiana, exclusivamente.

Además, gracias a los 944 libros de poemas publicados por las 237 mujeres poetas, antologadas en los Tomos 1 y 2, de Poesía Colombiana del Siglo XX escrita por mujeres, se consolida la evolución del nuevo Canon Poético, el que está siendo impulsado hoy día, y desde hace muchos años, por las Mujeres Poetas colombianas e iberoamericanas.

El poema sirvió como un espacio de igualdad y de nivelación de la diferencia civil, a la vez que fue un espacio en el cual se demandaba el reconocimiento de la singularidad como tal y no como inferioridad. (16)
Con estos dos volúmenes de Poesía Colombiana del Siglo XX, escrita por Mujeres, pretenden escribir una nueva Historia de nuestra Literatura.

Compras del Ministerio de Cultura y Educación a Apidama Ediciones

El Ministerio de Cultura o el Ministerio de Educación. Plan Nacional de Lectura y Escritura.
Leer es mi cuento, adquirió:

En el 2013, 1.570 ejemplares del libro: Mujeres Novelistas de Patricia Hernández Febres-Cordero.
En el 2021, 1.570 ejemplares del libro: Geografías en mi piel, de Kathy Durán.

En el 2022, 1.570 ejemplares del cuento infantil: Jirebras, adivinanzas, retahílas y trabalenguas, de María Mercedes Echeverri y de la ilustradora, Silvia Arango Echeverri.
En el 2022, 1570 ejemplares de El gran susto de Petronila, de la poeta afrocolombiana, Mary Grueso Romero.

La Red Nacional de Bibliotecas del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
Plan Nacional de Lectura y Escritura. Leer es mi cuento, en 2024, 1570 ejemplares del libro: Nostalgia de un tambor de la poeta afrocolombiana, Lyda Cristina López.

1991- 2025 Participación en la Feria Internacional del Libro de Bogotá

  • 1991 4a Feria Internacional del Libro de Bogotá: La Cámara Colombiana del Libro designó a Guiomar Cuesta, al ser la persona en Colombia que más conocía el tema de las Mujeres escritoras, para dirigir el Stand Palabra de Mujer y la Hora de la poesía.
  • 1995 Directora del Stand Amor y Poesía.
  • 1997 Directora del Stand Voces Latinas en Estados Unidos.
  • 1999 Directora del Stand de la Fundación Mujeres de Éxito.
  • 1991-2001 Coordinadora de la Hora de la Poesía.
  • 2002-2025 Dirige el Stand de Apidama Ediciones y las presentaciones de los libros de su sello editorial en la FILBO.

Guiomar Cuesta Escobar

Gerente de Apidama Ediciones S.A.S
Poeta y Miembro de Número de la Academia Colombiana de la Lengua

Bibliografía

  1. Cuesta Escobar Guiomar. Mujer América. América Mujer. Editorial Pluma. Bogotá, 1978.
  2. Rozo Moorhouse Teresa. Editora. Diosas en bronce. Poesía contemporánea de la Mujer colombiana. Bogotá, 1995.
  3. Pizarro Rayo Águeda. Discurso de inauguración del Encuentro de Poetas colombianas del Museo Rayo. Roldanillo, Valle del Cauca.
  4. Alejandra Toro Murillo. “Encontrar un lugar y una voz: Marginalidad y poesía femenina en Colombia”. Co- Herencia. Revista Universidad EAFIT.
    https://doi.org/10.17230/co-herencia.19.37.10
  5. Holguín Andrés. Antología Crítica de la poesía colombiana, 1874 -1974.
    https://es.scribd.com/document/225975259/Holguin-Andres-Antologia-Critica
    de-La-Poesia-Colombiana
  6. Espinosa Matilde. El telar de las estrellas. Antología poética. Prólogo y selección Guiomar Cuesta Escobar. Universidad del Cauca. Popayán, 2022.
  7. Allen, W. S. (1973). Accent and Rhythm. Cambridge: Cambridge University Press.
  8. Cuesta, Guiomar y Alfredo Ocampo. Compilación y Prólogo. ¡Negras somos! Antología de 21 Mujeres Poetas de la Región Pacífica. Apidama Ediciones. Bogotá, 2013.
  9. Tomás Navarro. Métrica española. Reseña histórica y descriptiva. Syracuse University. Centro de Estudios Hispánicos. Syracuse, New York, 1956.
  10. Nathan Huggins. Harlem Renaissance. 1971. New York. Oxford University Press. Y Victor Kramer, Ed. The Harlem Renaissance Re-examined. 1987. New York. Garland.
  11. Sédar-Senghor, Leopold: Anthologie de la nouvelle poesie nègre et malgache de langue française. Paris, Presses Universitaires de France. Publicado en 1948, el mismo año de publicación de la Antología de Bonetemps y Hughes.
  12. Yepes Enrique. El Movimiento del Negrismo http://www.bowdoin.edu/~eyepes/latam/africano.htm
  13. Cuesta, Guiomar y Ocampo Alfredo. Compilación y Prólogo. Antología de Mujeres Poetas Afrocolombianas. Tomo XVI. Biblioteca de Literatura Afrocolombiana. Ministerio de Cultura. Bogotá, 2010.
  14. Picotti C. Diana. Algunas consideraciones acerca de la narrativa rítmica negroafricana. En la Revista: Memoria & Sociedad. Pontificia Universidad Javeriana. Pág. 152. Bogotá, 2003.
  15. Ibidem.
  16. Alejandra Toro Murillo. “Encontrar un lugar y una voz: Marginalidad y poesía femenina en Colombia”. Co- Herencia. Revista Universidad EAFIT.
    https://doi.org/10.17230/co-herencia.19.37.10
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